Yitró/ Jetro…

La lección de Torah de esta semana nos permite un acercamiento desde la perspectiva del otro lado de la moneda.

Esta historia titulada Yitró está dedicada a un hombre que dominaba a la perfección las aguas del “lado oscuro”. Yitró, padre de Ztipora (esposa de Moshé) era el sumo sacerdote hechicero y astrólogo de Egipto, asesor espiritual y personal del Faraón, a quien le consultaba todo antes de tomar desiciones importantes que afectaran o beneficiaran su poder como gobernante y suprema autoridad de Egipto!

Yitró era reconocido como la máxima autoridad en temas de hechicería y Astrología; su poder era tal que cuando las 10 plagas ocurrieron casi pudo emular cada una de ellas en un intento de demostrarle al Faraón que solamente se trataba de “magia” y que no había nada que temer…

Antes de llegar a ser el Sumo Sacerdote de Egipto y asesor del Faraón, había sido Sacerdote de Medián (lugar que hemos mencionado en lecciones anteriores indicando que se trataba de una ciudad de hechiceros). Posteriormente cuando Moshé llegó a estas tierras al huir de Egipto y luego de conocer a Zipora vivió en estas tierras durante 40 años dedicándose a pastorear rebaños hasta el encuentro con la “Zarza Ardiente”… Yitró era quien poseía el báculo que luego pasó a manos de Moshé quien logró utilizarlo al 100% luego de recibir las instrucciones por parte del Creador.

Su historia nos cuenta que descendía de Medán hijo de Avraham con una de sus concubinas (Zetura) y por lo tanto sus antepasados eran conocedores del poder y la existencia del Creador y Dios de Avraham. Aunque a través del tiempo esta sabiduría se perdió en su linaje, el poder claramente había dejado leves rasgos aunque se tratara de una forma superficial que poco a poco se tergiversó inclinando a los medianitas al lado oscuro. Recordemos que después de todo, aún la oscuridad proviene de la Luz y este también fue el caso del afamado poder que Yitró poseía en cuanto a la hechicería y la Astrología, con el pequeño detalle que al no tener acceso a la información completa en un punto determinante de su vida se hizo consciente de que la sabiduría y poder que tenía era tan solo como una pequeña gota de agua de toda el agua de los mares… Sus conocimientos limitados únicamente le permitieron creer por mucho tiempo que los planetas, las fuerzas naturales del mundo de lo oculto y el mundo físico eran dioses a quienes debían rendirle culto para recibir su bendición en la vida.

Yitró entonces efectivamente era un maestro de lo oculto y la magia negra no era nada nuevo para él, pero no fue hasta que supo de los grandes milagros que Moshé había realizado junto al pueblo hebreo con la ayuda del Creador antes de su partida de Egipto y durante el Éxodo, que verdaderamente tuvo acceso a un nivel de entendimiento y conexión espiritual más profunda.

La Kabbalah nos explica al respecto que si bien todo proviene de la Luz y la magia no es la excepción, este asunto es solamente un nivel superficial del plano espiritual que aunque puede ser bastante sorprendente para una mente abierta,  el verdadero entendido comprende que la magia simplemente es eso… y no el poder absoluto!

Para poder conectar con este poder, Yitró supo que debía ser UNO con la escencia del Creador y para lograrlo era necesario “transformar su deseo de recibir para sí mismo en deseo de compartir”

Por lo tanto él eligió el camino del trabajo espiritual y al abrirse al deseo genuino de transformarse entonces accedió al poder de La Luz del Creador.

Y aquí podemos preguntarnos… ¿cómo alguien que empezó siendo extremada y negativamente poderoso pudo transformarse?

Yitró pasó de ser el consejero personal del Faraón a serlo de Moshé y de esta forma demostró que la oscuridad puede ser iluminada. Él nunca perdió poder sino todo lo contrario, ganó más de lo que alguna vez había pensado poder tener en cuanto a sabiduría y todo lo que a nivel físico y material se puede esperar cuando se es verdaderamente sabio.

“Saber es poder”

Y la clave de este gran cambio radica en que Yitró a pesar de tener la fama y reconocimiento de todos y de ser consciente de sus capacidades nunca fue “autocompalciente”, él nunca estaba satisfecho y estaba en constante búsqueda de la verdad más elevada…

“estaba abierto a oír y escuchar”

Y esta fue la razón por la que pudo encontrar mucho más de lo que se esperaba.

El Zóhar nos cuenta que fue por medio de Yosef que Yitró recibió el báculo que tenía grabado los 72 Nombres de Dios y que por un tiempo fue por medio de éste y otras herramientas heredadas de sus ancestros y del mismo Yaakov y Yosef que había obtenido tanta sabiduría sobre los aspectos que nos elevan sobre la materia. (enterate AQUÍ sobre lo que aconteció anteriormete respecto a este tema.)

Sin embargo su entendimiento tuvo un límite y él supo reconocerlo… de esta forma fue que decidió sembrar en su terreno aquel bastón que serviría de llamado a través de la energía de la Tierra para atraer hasta él a aquella alma elevada que sería capaz de optimizar el poder de dicha herramienta que provenía de los planos superiores. Y así fue como finalmente después de tantos hombres que habían intentado arrancar el báculo sin éxito, llegó Moshé y lo consiguió, pasando entonces no solo a ser dueño de la herramienta sino a formar parte de la familia de Yitró al casarse con su hija Zipora.

Yitró mantuvo la puerta abierta así como un día Avraham no solo porque recibiría más para sí mismo sino para poder compartir con otros… y esto último era lo que le faltaba a Yitró. Fue capaz de dejar toda la riqueza, el honor y reconocimiento del que gozaba en Egipto y se fue tras Moshé al desierto dando un salto al otro lado del espectro espiritual.

“Abre para Mí una pequeña abertura del tamaño del ojo de una aguja, y yo abriré para ti las Puertas Eternas”

– Cantar de los Cantares –

A menudo pedimos al Creador pero nos quejamos de no obtener respuesta, cuando lo cierto es que no estamos abiertos a oír la respuesta, porque lo que en realidad buscamos es escuchar la respuesta que queremos oír. Yitró logró escuchar a Dios porque a pesar de su negatividad y poder, su corazón estaba abierto a escuchar a otros y aprender de otros y así dio inicio a su transformación definitiva.

La Kabbalah nos explica que todos venimos a este mundo con un propósito específico y único para cada uno, así como un propósito general que compartimos como unidad… esto es nuestro “Tikún” que es el camino hacia nuestra misión de vida que nos perfila a la evolución espiritual.

Existen dos vías para completar nuestra corrección y poder pasar a lo que sigue.

  1. Nos damos cuenta de algo sobre sí mismos que nos hace despertar! Y luego entendemos que no somos la persona que en verdad queremos ser… como resultado de comprender esto empezamos el trabajo espiritual.
  2. Nunca descubrimos o vemos de forma clara esa necesidad de transformarnos a si mismos y por lo tanto nunca tomamos la decisión consciente de hacerlo. Sin embargo el propósito de vida para todos es el mismo, así que la transformación es inevitable y la vida nos pondrá las experiencias necesarias para hacerlo, así seamos o no conscientes de ello.

Pero no ser conscientes es lo que lo hace doloroso y aquí radica la diferencia de hacer el trabajo de forma voluntaria o no!

Según la Kabbalah nuestro Tikún o corrección puede ser completado de forma interna (siendo conscientes) o externa (siendo inconscientes) y de esta forma podemos explicar por qué nos “pasan” acontecimientos que vienen a movernos tanto el piso, situaciones externas que nos dejan grandes lecciones pero que definitivamente nosotros no buscamos voluntariamente… si no llegamos a ver de forma voluntaria lo que requerimos ver para hacer los cambios, de todas formas lo veremos en aquellas situaciones o personas que nos sirven de “espejo” y que nos facilitaran experiencias de dolor y caos que al final resultan ser un efecto de nuestras propias acciones.

Ahora bien! Es importante resaltar y aclarar que si bien de una u otra forma llevaremos a cabo nuestro Tikún, una vía tiene más valor o nos “suma puntos” más que la otra… pues una persona que elige conscientemente el camino espiritual de transformación revela más luz no solo para sí misma sino para el mundo, gracias a su esfuerzo; mientras que la persona que no lo hace voluntariamente en realidad está consumiendo recursos del Universo que le ayuden a efectuar su transformación en vez de hacerlo con su propio esfuerzo y de esta forma no está ni contribuyendo ni impactando positivamente a nivel global.

Así entonces podemos ver qué hay dos vías por las cuales podemos elegir transitar:

“La vía pro activa o la vía del sufrimiento”

De una forma somos contribuyentes a la evolución global y de la otra forma las energías superiores nos empujan a evolucionar… pero sea cual sea la vía el plan tiene una fecha límite y se cumplirá estemos conscientes de ello o no.

Yitró era sabio y tenía basta experiencia como consejero y guía espiritual aunque se tratara de temas del lado opuesto a la Luz. Este mismo sistema fue el que utilizó pero poniéndolo al servicio de la Luz en beneficio del consejo de Moshé a quien le sugirió que creara una línea de jerarquía para solventar todas las dudas y necesidades espirituales del pueblo de Israel.  De manera que si una pregunta o situación era extremadamente importante iba directamente a Moshé, si no iría a una persona perfectamente preparada y capacitada para solventarla y de esta forma poder abarcar la labor de guía y atención para todo el pueblo sin sufrir toda la carga sobre sí.

Ahora llega la sección más importante de toda la Torah o Biblia, porque aquí encontramos la esencia de TODO mediante los «Diez Enunciados» recibidos por Moshé en el Monte Sinaí… estos «Diez Enunciados» es lo que erróneamente conocemos como «los diez mandamientos».

El Zohar y La Torah no dice que los Israelitas fueron «elegidos» para recibir la Torah. Cuando nos referimos a esto quiere decir que:

«a los israelitas se les entregó la tecnología del Sistema Universal de Tres Columnas para conectarse con la Luz del Creador»…

pero también necesitamos entender que como muchas veces lo hemos comentado ya, al decir «Israelitas», no quiere decir que sea un grupo de personas de determinado país de procedencia o religión; sino que nos referimos a aquellas personas que han alcanzado un nivel de consciencia elevado lejos del control que el EGO ejerce sobre nuestra vida y sobre todo que han llegado a aceptar en pleno entendimiento «EL SISTEMA ESPIRITUAL»; de manera que Israelitas podemos ser TODOS siempre que emprendamos la batalla contra nuestro EGO y logremos ser vencedores mediante el uso y aplicación del sistema espiritual que se nos ofrece, el cual consiste en transformar el deseo egoísta de recibir para si mismo, en deseo de recibir para compartir como método para conectar con la Luz del Creador.

— Para entender un poco más sobre la tecnología que recibieron en el Monte Sinaí, el Zohar nos explica que se trata de un método para crear un circuito y una conexión equilibrando la Columna Izquierda, Derecha y Central del Árbol de la Vida que es la sabiduría completa a la que se refiere la Kabbalah. —

La historia en síntesis va así…

Moshé ya se había asentado en el nuevo campamento con el pueblo y subió a hablar con Dios al Monte Sinaí. Al regresar les dijo a los Israelitas que Dios quería que pasaran tres días preparándose para recibir la Torah.

Aquí la enseñanza va en que para conectar con la mayor medida posible de Luz, debemos prepararnos intentando alcanzar nuestro más elevado nivel de espiritualidad, pues no es lo mismo recibir alimento en un recipiente sucio y lleno de otras cosas, que recibirlo en uno limpio y vacío para poder contener la mayor cantidad posible.

La historia continúa diciendo que los israelitas acampaban al pie del Monte Sinaí y se lamentaban porque Moshé les daba los mensajes de Dios pero ellos temían no tener la consciencia necesaria para escucharlos… Así que se preparaban para el momento que llegaría tres días más tarde, pero cuando llegó el día y Moshé regresó, todos estaban durmiendo!!!

La preparación es fundamental sobre todo cuando se trata de conectar con La Luz de Dios, las escrituras dicen constantemente:

«Debemos crear un altar para Dios»

Lo que se refiere a hacer un lugar en nuestro interior para la Luz del Creador, no se trata de un lugar físico sino de un período de tiempo que dedicamos a nuestra conexión espiritual, así sean una hora a la semana o 5 minutos al día, es importante para nuestro desarrollo y crecimiento crear ese espacio sagrado en nuestro interior, en nuestra mente, corazón y consciencia en donde podamos conectar con Él.

Los Israelitas finalmente recibieron la Torah, pero la recibieron de una forma codificada, pues lamentablemente en su descuido y falta de certeza y esfuerzo para abrirse a «RECIBIR» que es lo que significa en hebreo la palabra «KABBALAH», al final solamente recibieron en la medida de su apertura y disposición para hacerlo.

De esta forma es que en la actualidad para algunos existen los famosos diez mandamientos y para los que tienen más apertura de consciencia existen los diez enunciados en conexión a las diez Sefirot del Árbol de la Vida, enumerados desde la sabiduría y consciencia kabbalística.

Pero esa lección la veremos más adelante…

Les deseo una hermosa semana super cargada y llena de energía postiva.

Con cariño La Tefa.-