Vayélej/ Y él fue…

Libro Devarim/Deuteronomio 21:1 – 30

Esta lección nos permite conectar con la energía necesaria, cuando estamos enfocados en el arrepentimiento, auto corrección y limpieza de toda la negatividad que hemos escrito en nuestra consciencia durante el año anterior, como una pizarra en la que escribimos aquello que vamos a aprender y una vez finalizada la lección es momento de limpiar todo y dejar espacio para lo nuevo por aprender.

La Kabbalah nos aclara que no debemos dejar este tipo de trabajo espiritual solamente para ciertos momentos del año, pues nuestro propósito al realizar el trabajo espiritual debería ser constante y sin pausa.

En la oración de la «SHEMÁ», hay un fragmento que dice: «beshivtejá beveitejá uvelejtejá badérej», este fragmento contiene el secreto de toda la espiritualidad… su traducción es: «cuando te siente en tu casa y cuando andes por el camino».

Muchas veces, cuando hemos emprendido el camino espiritual, pensamos que hay momentos espirituales y otros momentos que no son espirituales, pero la realidad en el sentido más profundo es que cada momento de nuestra vida es espiritual ya sea «cuando estemos sentados en nuestra casa o cuando andemos por el camino».

La espiritualidad es una parte permanente y esencial de nosotros, sin importar qué clase de eventos estemos experimentando en nuestra vida, todo tiene una raíz espiritual, pues todo proviene del mundo superior. Nuestro aspecto espiritual no puede encenderse o apagarse, solamente despertamos a él y nos hacemos conscientes, pero que no lo seamos no significa que no exista en nosotros y cuando despertamos tampoco podemos pretender olvidarlo en ciertos momentos del día o del año, ya no hay marcha atrás y es nuestra responsabilidad día a día fortalecer esa conexión para garantizar que la Luz que baje por ese canal sea abundante para nuestra vida.

Claro está que no se pretende despertar de un día para otro ni aprender a mantener nuestra conexión al 100% de la noche a la mañana!!!… Ser verdaderamente espiritual es nuestro destino en esta vida y el propósito de nuestras múltiples encarnaciones.

 

«Aprender a conectar el cielo con la tierra»

El propósito de nuestro trabajo interno es llegar al punto en el que no tengamos que hacer esfuerzo en ser espirituales porque serlo es nuestra naturaleza y solo tenemos que recordarla.

«La única forma de regresar al Jardín del Edén, es recordar que no está en ninguna parte más que dentro de nosotros y que salir de allí fue salir de nosotros mismos»


 

La lección de Vayélej es la más corta de la Torah y de esta forma nos recuerda algo muy importante que dice que «menos es más».

La mayoría de nosotros nunca ha sentido que sea posible vivir en un «mundo perfecto», pero cuando todo a nuestro alrededor está lleno de caos, el Zohár nos dice que tenemos la oportunidad de terminar con aquello que nos esclaviza en el momento de entender que todo es una ilusión creada por nuestro EGO.

El secreto de Vayélej en sus cortos 30 versículos es que por medio de los secretos de la Torah podemos acabar con el dominio del «tiempo, espacio y movimiento» sobre nuestra consciencia.

La fisicalidad nos impone limitaciones, esto no quiere decir que tener un cuerpo sea malo… el problema real es «creer» que este cuerpo es todo lo que somos, pues nuestra parte física responde a las leyes naturales del mundo material; pero nuestra esencia espiritual esta directamente conectada con el poder de vida del mundo energético, que es el que domina al mundo físico. Por lo tanto al hacer consciente nuestra conexión, dejamos de limitarnos bajo las leyes materiales y la vida se convierte en algo real.

 

«El mensaje de esta porción es: Menos es más»

Esto quiere decir que si estamos haciendo demasiado trabajo físico para poder llevar una «buena» vida, no estamos haciendo las cosas bien, pues no debería de tomarnos tanto esfuerzo tener una buena vida material si invertimos el esfuerzo en el origen de la materia, es decir en la parte espiritual.

Menos trabajo físico significa más tiempo para nuestro trabajo espiritual…

Y cuando hablamos de esto no quiere decir que dejamos de trabajar para dedicarnos a meditar o rezar!!!, sino que dedicamos más tiempo de vida a las cosas que de verdad importan, que como ya mencionamos en lecciones anteriores, esto se refiere no solo al tiempo que le dedicamos al Creador, sino al tiempo que le dedicamos a nuestros seres queridos y a compartir con los demás, pues al hacerlo estamos conectando directamente con Dios, ya que en cada uno de hay un fragmento de Él.

Poner excusas de falta de tiempo para hacer lo que de verdad importa por «trabajo» por ejemplo, es dejar de ser espiritual para dedicarme a la idolatría. El resultado de esto sería obtener la pequeña cantidad de Luz que me ofrece ese ídolo al que adoro a cambio de mucho de mi tiempo de vida… cuando esa poca luz se acaba necesito volver a intercambiar más tiempo de vida por otro poquito de luz… y así se nos va la vida tratando de sobrevivir.

Por el contrario, al conectar con nuestra espiritualidad entendemos que al dedicar tiempo a lo que de verdad importa, estamos conectando directamente con LA FUENTE DE TODA LA LUZ, de esta forma por ejemplo si elegimos invertir tiempo de nuestra vida de forma consciente para compartir con nuestra familia, en realidad lo que estamos haciendo es dedicando tiempo Al Creador, a través de nuestra pareja e hijos con el tiempo, atención y dedicación adecuada ampliamos nuestra vasija, apreciamos esa energía que recibimos de la fuente y que se ha materializado en estas personas que son nuestros seres queridos.

«Cuando apreciamos aseguramos nuestro sustento y recibimos más en vez de perderlo»

Si quisiéramos expresarle al Creador nuestro amor cómo lo haríamos?… podríamos «agradarlo” con un regalo material, por ejemplo?; y digo «agradarlo» por expresarlo de alguna forma, ya que en realidad Él no necesita que lo agrademos…

«Él lo es TODO» y a partir de esto, podemos entender que por consiguiente, así le diéramos el regalo más caro y exclusivo, esta acción no tendría sentido dada la naturaleza Divina del Creador. Por otro lado la Kabbalah nos explica que la única forma de honrarle y expresarle nuestro amor sería apreciando todo lo que Él nos da, dedicándole el tiempo y atención que esto merece; de esa forma realmente estaríamos conectando con Él y expresando nuestro Amor.

Ahora veamos esto de una forma más terrenal para que la idea se vaya aclarando:

Imagina que tu papá se tomó el tiempo de ir hasta una tienda muy exclusiva a comprar aquellos zapatos que tanto has deseado, un par de zapatos de la marca de moda, súper caros y hermosos… tú los has deseado por meses y por más que has trabajado y ahorrado, aún no puedes costearlos.

Luego de comprarlos y empacarlos especialmente para ti, se toma el tiempo de llamarte para preguntar si puede visitarte sin ningún motivo en especial más que pasar tiempo contigo, además se guarda el dato de que quiere darte la sorpresa del obsequio…

Tú en cambio le atiendes muy a la carrera alegando estar muy ocupado con asuntos de trabajo, que tienes muchas tareas por cumplir porque necesitas el dinero y que no puedes atenderle en ese momento y no sabes cuándo podrás recibirle para una visita o irle a visitar, pues en estos momentos tu trabajo es una prioridad necesaria en tu vida.

Él por su parte, muy comprensivo respeta tu espacio y  prioridades y queda a la espera de una oportunidad para verte en otro momento. Mientras que tu sigues muy enfocado trabajando con tu enfoque en la meta… «lograr comprar los zapatos a como de lugar». Pronto el cuerpo se siente agotado, tu mente no da para más, estas un poco amargado de pasar tanto tiempo trabajando, la cabeza sigue formulando ideas y soluciones para aquello que buscas alcanzar y en algún punto llegas a la meta y finalmente te compras los dichosos zapatos.

El momento de la compra es pura felicidad, pagas gustosamente cada centavo bien ganado y luego de unos meses descubres que después de todo los zapatos no lo eran todo y que ahora quieres otra cosa, por lo que empiezas de nuevo el ciclo de arduo trabajo y enfoque en la nueva meta y los zapatos que en algún momento eran importantes quedan guardados en el armario como un par de zapatos más.

Entiendes la idea…

Si en aquel momento hubieses dedicado tu tiempo en lo que realmente importa al pasar una tarde con tu papá, no sólo hubieras recibido el regalo de los zapatos sin ningún costo y esfuerzo físico o material, sino que pudiste haber creado un momento especial que atesorar en tu memoria, hubieras agradado a tu padre y además esos zapatos no serían un par de zapatos más en el armario, sino serían un par de zapatos muy especiales y diferentes al resto, porque fueron un regalo de tu padre que tanto te ama.

Ahora imagina esto a un nivel más profundo, visualiza que bajo este mismo concepto todo llega como un regalo cuando invertimos nuestro tiempo de vida en las cosas correctas y que es por medio de esta acción que conectamos con La Luz para que esta nos provea de todo lo necesario; es cierto tal vez no todo sea un regalo como el par de zapatos y requieras de invertir tiempo en trabajar… pero si pudieras trabajar la mitad del tiempo de lo que actualmente trabajas y obtuvieras tres veces más de lo que hoy obtienes, ¿consideras que sería un buen regalo?.

Puede parecer imposible, pero la Kabbalah nos dice que «necesitamos creer para poder ver» y la única forma de comprobar si esto es posible es experimentándolo en nuestra propia vida, llevándolo a la práctica para que los resultados hablen por sí solos y la única forma de atrevernos a hacer este cambio en nuestro estilo de vida es «creyéndolo posible».

Que esta lección llegue justo cerca de Rosh HaShaná y Yom Kipur, no es casualidad!!!, la energía disponible nos invita a iniciar un nuevo ciclo de la forma correcta, de la forma que nos enseña la Torah y nos explica la Kabbalah en que la vida puede vivirse de forma plena.

 

«Una conexión espiritual fortalecida es esencial en todo momento»

Es fácil estar con Dios cuando las cosas marchan bien, pero la verdadera prueba es estar seguros de nuestra conexión con La Luz del Creador en los momentos difíciles. Si somos constantes en nuestro trabajo espiritual no habrá espacio para la duda.

El Creador le dijo a Moshé que los israelitas iban a olvidarse de Él. Y la profesía se cumplió en el momento en el que la pena y el caos se convirtieron en gozo y celebración que es lo que ocurre frecuentemente cuando no tenemos consciencia plena de que todo lo bueno proviene de La Luz, dejamos de apreciar y caemos en la pasividad de la zona de confort hasta que el caos ataque de nuevo. Olvidamos las lecciones, olvidamos apreciar lo que hemos recibido de La Luz y olvidamos todo lo que sea de verdadera importancia en nuestra vida, hasta que lo perdemos y entonces nos damos cuenta de lo bueno que era y lo importante que era para nuestra vida.

Los sabios nos dicen entonces, lo importante que es recordar y apreciar hasta lo más pequeño y sencillo.

 

Les deseo una excelente semana y un maravilloso inicio de ciclo, nos vemos el próximo Lunes para estudiar la lección de Haazinu.

La Tefa.-