Vaetjanán/ Y supliqué…

Libro Devarim/Deuteronomio (3:23 – 7:11)

Esta Parashá nos recuerda que todas las almas que estuvieron presentes en el Monte Sinaí éramos nosotros, lo que significa que seguimos trabados en una mente esclava en la que no reconocemos que ya somos inmortales pero que la muerte sigue ocurriendo a causa de nuestra mente. Y no solo respecto a la muerta física sino a la muerte de relaciones, familias, parejas, proyectos, trabajos, las enfermedades, dolores, tristezas… etc.

Se hace un repaso sobre lo qué pasó con el «becerro de oro» que fue el resultado del miedo del pueblo y la inclinación a la energía de la columna izquierda o energía negativa; dejaron de escuchar su voz y escucharon la voz de los falsos maestros y multitudes mixtas… como consecuencia perdieron todo al construir el ídolo de oro.

Pero qué significa eso…

Los ídolos en realidad simbolizan la tentación de poner nuestra confianza en cualquier cosa o persona que no sea “La Luz del Creador”.

Si adoramos ídolos solo podemos recibir la energía del ídolo que adoramos, porque hay que recordar que todo lo creado emite energía, pero no será mucha comparada con el poder que emana de la fuente.

Ejemplos:

El trabajo, estudio, comida, relaciones y todos aquellos hábitos en exceso que nos hacen sentir productivos o nos permiten evadir; en realidad solo nos distraen, así como las drogas, compras, sexo, etc. Todas estas acciones en exceso se convierten en ídolos en el momento que creemos que a raíz de ello podemos ser felices o tener todo aquello que necesitamos para vivir.

Pregúntate: ¿de dónde creo que proviene mi Luz?, según tu respuesta determinarás cuánta Luz estás recibiendo y si ésta proviene de la fuente o de algún ídolo.

En esta lectura se nos recuerda la historia de Ya´akov antes de ser YiSRAeL, que es nuestra propia historia, pues andamos por el camino y tememos al peligro de ser asaltados y robados, tememos perder todo lo que con tanto esfuerzo hemos conseguido a través de nuestro trabajo, por ello debemos meditar en los 3 aspectos que meditó Ya´akov: “en ofrecer un regalo, una oración y la guerra”

  • El regalo, es aquello que debemos estar dispuestos a dar como ofrenda al lado oscuro antes de que nos sea arrebatado todo, por no querer soltar… la oscuridad busca alimento de la Luz y por ley deberá recibirlo, pero de nosotros depende que nos quite toda la Luz o únicamente reciba lo que nosotros le daremos.

Cuando nos roban o perdemos nuestros bienes por algún motivo, es porque hemos estado negando nuestra negatividad, los temores, los errores e insistimos en que estamos haciéndolo todo bien y permanecemos de la misma forma sin crear cambios para mejorar. Hemos dejado que la negatividad crezca tanto, pero no nos hemos ocupado de alimentarla para aplacarla y entonces ella se atribuye el derecho de hacerlo quitándonos algo que generalmente nos importa mucho. Negar la sombra hace que ésta nos devore!

  • La oración, es el aspecto más importante y valioso, pues nos ayuda a elevar la vibración y mantenernos con la energía más fuerte, pero aún más poderoso es el estudio de la Torah y el Zóhar, es decir la Kabbalah, pues es en combinación de estos dos, que realmente entendemos las escrituras y podemos aplicar la sabiduría. Cuando hacemos esto dejamos de sentir temor a ser robados porque automáticamente somos protegidos por la Shekináh (Binah = Entendimiento), el filtro energético protector que se ocupará de nosotros para que podamos ocuparnos del estudio y nuestra conexión con el Creador.

Nota: Recuerda que cuando hablamos de oración, lo hacemos desde la perspectiva kabbalística y no religiosa.

  • La guerra, es lo que llega al final después de haberse dado el regalo y habernos dedicado al estudio y la oración (Aná Bejóaj y Shemá), vamos a la guerra solamente después de habernos preparado, de haber recibido el entrenamiento adecuado y aprendido a usar las armas (oración y acción proactiva). Esta guerra es la que emprendemos contra nuestro EGO para vencer y convertirnos en YiSRAeL.

Respecto al hombre y su esposa y la emulación del Creador…

Dios le da abrigo al hombre que cuida de su mujer, siendo un abrigo para ella. El debe convertirse en la piel que la envuelve, capaz de protegerla de lo externo y a la vez de sentirla en lo más profundo.

El hombre es quien representa a Dios en la Tierra y así como Dios sabe lo qué pasa en lo más profundo de nosotros, el hombre debe saber hacerlo igual con su esposa.

Nosotros no necesitamos explicarle nada a Dios pues Él sabe qué sentimos, qué nos duele o qué nos alegra, incluso antes de que nosotros mismos lo sepamos… así pues debe saber hacerlo el hombre que se perfecciona; debe saber conectar con esa alma que le complementa y saber qué le duele, qué necesita, qué le hace feliz y saber reparar cada daño y herida que le lastima, saber cómo alegrarla y cómo ayudarla a elevar su energía. Si lo logra serán uno sólo, porque ella es su vasija, contenedor que le da forma a su energía y la da a Luz, a la vida… la trae al plano físico para poder ser manifestada.

Si su amor está con ella, el amor del Eterno estará con Él y con ellos. Y cuando caminen, sus pasos no serán obstaculizados y cuando corran no tropezaran, porque su amor estará con ellos y los librará de todo!

La importancia de cumplir los 613 preceptos o mandamientos…

Este es el secreto de los 10 enunciados (mandamientos) de las tablas recibidas en el Monte Sinaí. En ellos se encuentra el secreto para recuperar la inmortalidad. Al cumplir con dichas instrucciones nos corregimos y restauramos lo que hemos destruido en nosotros mismos… esto es lo que se refiere a la destrucción del templo.

No se trataba de 10 «mandamientos» obligatorios para cumplir; en realidad si vemos las cosas objetivamente, aunque así fuera, los mandamientos de Dios están muy lejos de ser cumplidos en la vida actual. La gente roba, mata, desea lo que no es suyo y lo toma sin importarles nada… por dar algunos ejemplos!

Los 10 enunciados en realidad van mucho más allá de ser 10 jajajaja en realidad estos 10 items, eran códigos que permiten accesar a las instrucciones para la receta de una vida plena. Estas instrucciones son 613 cosas que requerimos hacer para alcanzar el objetivo. Pero… físicamente y literalmente es imposible cumplir en una vida con los 613 preceptos, porque esto significaría dedicar nuestra vida a nada más que eso, dejaríamos de vivir para el mundo y nuestros seres queridos, para poder viajar, trabajar, etc..

«Pero esto es porque no se ha entendido el código».

Los 613 preceptos están ocultos en el Aná Bejóaj cuando atamos esta oración-meditación a la Shemá, somos capaces de cumplir con ello.

Estamos hablando de «TECNOLOGÍA» energética o almática. Algo así como la tecnología material que experimentamos por medio de los diferentes dispositivos y el internet, pero enfocada a nuestra alma. Para explicarlo de una forma gráfica, podríamos decir que sería como accesar a las redes todos los días, revisar nuestro FaceBook, Instagram, leer este blog, hacer tranferencias de pago mediante la banca en línea, enviar los correos del día, etc., etc.

El Aná Bejóaj y la Shemá son algo muy parecido a aplicaciones espirituales que nos permiten estar conectados a full con el plano superior.

La Shemá dice: y amarás a Dios con todo tu corazón y con toda tu alma… esta frase es el secreto!!! es así como debemos hacer las oraciones antes mencionadas; con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma, si lo hacemos con esa dedicación, con esa misma dedicación estamos abriendo el corazón al creador y entonces sería como recibir miles de billetes o monedas de oro y diamantes, cada vez que lo hacemos. Cubriríamos todas nuestras necesidades espirituales y por consecuencia las físicas.

Y es que debemos entender y luego recordar que no hay otra forma de suplir nuestras necesidades físicas y materiales, si antes no hemos procurado cubrir nuestras necesidades espirituales.

Los 10 enunciados…

Esta lectura explica los 10 enunciados entregados en las tablas y nos enseña a entender que la Torah no trata sobre historias de personas que vivieron hace 3,400 años… sino que trata de nuestra propia historia en tiempo real, porque aquellos que estuvieron hace 3,400 años seguimos siendo nosotros, que continuamos reencarnando una y otra vez, tratando de trascender los retos. Así que se trata en realidad de lo que está ocurriendo hoy en día en nuestras vidas cada día.

Los 10 enunciados son la conexión con la inmortalidad, son las 10 Sefirot del Árbol de la Vida.

Veamos:

1. Yo soy el Eterno tu Creador «Kéter»:

Antes que cualquier otra cosa en nuestra vida está Él, porque es la fuente de vida y sin Él simplemente no hay vida y sólo cuando somos conscientes de ello la vida es real y la ilusión se disuelve, por ello es necesario creer en su existencia, pero aún más importante, comprender lo que esto significa a través de la experiencia personal. Si no lo hacemos caemos y no podemos evitar los altibajos en nuestra vida, pues al negarlo o desconocerlo estamos negando o desconociendo nuestro origen y por consecuencia nuestra plataforma de vida. Creer en Él y saber que nunca estamos solos marca una gran diferencia… no importa si lo veas como Dios, La Luz, el poder superior, etc., al final si experimentamos cambios de humor fuertes, problemas económicos, de salud o en cualquier aspecto que tenga relación con nuestro sustento, es porque aún no tenemos una conexión óptima con Él y aún no incluimos su Luz en todo momento de nuestra vida.

2. No tendrás otros dioses delante de mi “Jojmáh”:

Poner el trabajo antes que Dios y tu familia. El dinero, poder, fama, reconocimiento, popularidad, seguridad material y todo aquello a lo que dedicamos nuestra vida antes que al Creador y aquello que en verdad importa, son obsesiones falsas que solamente drenan nuestra energía y nos alejan de la conexión hacia Él.

3. No tomarás el Nombre del Creador en vano “Bináh”:

Cuando usamos un nombre de Dios estamos invocando los poderes asociados a este nombre, cuando lo hacemos de forma irrelevante degradamos el poder de ese nombre y por lo tanto nos privamos de su poder cuando realmente lo necesitemos.

4. Guardar el Shabbat “Jésed”:

No solo incluye nuestras acciones en el séptimo día, sino también el estado de consciencia que tenemos ese día. Al menos debemos tomar 5 minutos para pensar sobre nuestra vida, acerca de en dónde nos encontramos “espiritualmente” pues ahí es donde se hace el verdadero trabajo; observar en qué necesito trabajar durante la próxima semana para mejorar mi conexión. Ya sea dedicando unos minutos o una horas a analizar y realizar mi conexión espiritual (incluyendo la intimidad con la pareja en la noche del viernes) o ya sea dedicando las 24 horas del Shabbat para hacer los rituales.

5. Honrar padre y madre “Guevurá”:

Hay regalos que jamás se podrán igualar o devolver y uno de ellos es el regalo de la vida que nos dieron nuestros padres. Pero debemos esforzarnos por hacerlo y la verdadera forma de hacerlo es apreciando la vida que tenemos, cuidarla y hacer lo mejor que podemos con ella… esto implica que si nuestros padres nos dieron la vida y el ejemplo de cómo vivirla nosotros debemos esforzarnos por hacerlo mejor. Si mis padres lograron hacerlo bien hasta el 50% yo debo esforzarme por hacerlo al 51% y aún más para lograr el 100%.

6. No mataras “Tiferet”:

No se trata solo del homicidio físico, también se trata de destruir a los demás mediante nuestras palabras y acciones, tratos, negocios y acciones negativas que llevamos a cabo en contra de otros, para perjudicarlos. Cuando herimos a muerte a alguien no solo es en el aspecto físico sino en el aspecto emocional. Humillar a alguien, engañarlo, avergonzarlo, etc.

Matamos a alguien cada vez que le quitamos energía de vida respecto a sus fortalezas en el amor, en ideas, en esfuerzo, etc.

7. No cometerás adulterio “Netsáj”:

Este es uno de los enunciados más importantes, pues es en el que radica la esencia de la confianza entre cónyuges que es la unión más fuerte, importante y cercana a la unión que tenemos con El Creador… es solo a través de esta unión que semejamos la unión con Dios, si somos UNO en pareja, conectados y equilibrados, somos UNO con Él.

8. No robarás “Hod”:

Robar es actuar como si mereciéramos algo que en realidad no merecemos. Robar tiene ramificaciones que pueden ir desde las cosas materiales, hasta ideas, aspectos espirituales y energéticos. Si tomamos lo que le pertenece a otro, la Luz de eso se queda con el dueño y nosotros solo nos quedamos con lo físico, por lo tanto aquello que tomamos está vacío y el vacío genera más vacío.

La persona que roba debe pagar un precio muy alto, pues cada año el sustento que recibimos está determinado desde el plano superior, cuando robamos estamos arriesgando nuestra energía positiva, para tomar algo que tal vez ya estaba destinado a venir, pero al robar estamos renunciando a cualquier sustento en el futuro, que pudiéramos recibir y a la Luz espiritual que vendría con ello.

9. No darás falsos testimonios “Yesod”:

Chisme, calumnia, mal de lengua. El Zóhar dice que es casi imposible arrepentirse por completo de la mala lengua que emitimos porque una vez que algo se dice no se puede revertir. No podemos regresar las palabras a nuestra boca!!!

Es tan fuerte que no solo contamina al que habla si no al que escucha y a todo aquel al que repita el chisme y a su vez quienes lo sigan escuchando y expandiendo.

10. No codiciarás la mujer de tu prójimo ni sus bienes “Maljut”:

No desear nada que no te pertenezca porque cuando lo hacemos generamos mal de ojo y es como decir  que Dios se equivocó al no darnos todo lo que necesitamos. Negamos nuestra responsabilidad sobre nuestro esfuerzo espiritual para manifestar y no nos dejamos ser orientados por la Luz.


Los primeros dos enunciados fueron dados directamente de la voz del creador pero el pueblo tuvo tanto miedo que le pidió a Moshé que continuara, porque la voz del Creador era tan poderosa que no sólo se escuchaba sino se veía, se sentía, se olía y se saboreaba y esto causó temor a todos ellos.

Se podría decir que era un efecto tal, como la alteración de la consciencia, lo que puede ser estresante para muchos, si no están debidamente preparados para ello.

El secreto…

El secreto de estos enunciados está en la Shemá y cada vez que la recitamos es como si regresáramos a aquella vez ante El Creador y regresáramos en cuerpo y alma.

En la parte donde la Shemá dice “veahavtá” “y amarás…” tiene 42 letras y aquí nos revela otro secreto que es el del Aná Bejóaj, que es el nombre de 42 letras que controla el mundo espiritual y por medio del cual podemos cumplir los 613 preceptos. La Shemá es el puente hacia el plano superior cuando reconocemos que Él es el único y que somos UNO con Él, luego pasamos al Aná Bejóaj haciéndonos responsables y tomando control del mundo superior para crear nuestra realidad.

Ambas se recitan a diario, al levantarnos y antes de dormir.

«Amar apropiadamente es amar con TODO “corazón, alma y fuerza”

Se debe amar uniendo en pares…

Corazón + Alma: la parte positiva y negativa, femenino y masculino y además la del hombre y la mujer

Fuerza: se refiere a lo físico tanto del cuerpo como de los bienes materiales es decir que cuando se ama también se entrega en su totalidad con el cuerpo, el sustento material dinero, regalos, alimento, vestido, etc.

La última palabra de la Shemá es “Mezuzot” = 460 = la muerte de la muerte (uno de los 72 Nombre de Dios) ésta última palabra nos da el poder de superar la muerte en nuestra vida.

La Mezuzot o Mezuzá es el dispositivo que se coloca como protección en la entrada de la casa y que en su interior contiene un rollo con la escritura en hebreo – arameo de la Shemá. Esta herramienta nos recuerda la importancia de no ensuciar nuestra casa con basura, mugre o agua sucia, no solo en el aspecto literal que requiere que una casa siempre esté limpia y ordenada, sino se refiere a aquellas personas que dejamos entrar en nuestra casa, porque aunque se sienta algo despectivo,  hay personas que representan basura, contaminación y cosas muy negativas para nuestro hogar, que es un lugar sagrado.

De igual forma la casa representa el cuerpo y así mismo es importante mantenerlo sano y limpio; todo aquello que lo contamine a nivel físico, mental, emocional y espiritual debe ser sacado.

  • Mantener la casa limpia.
  • No dejar entrar personas que contaminen de ninguna forma.
  • Mantener el cuerpo sano.
  • La mente limpia y clara para que se ilumine.
  • El corazón abierto, limpio y sincero.
  • El espíritu elevado en busca siempre de la Luz.

Todo lo negativo que dejamos entrar en estos tres aspectos que representan nuestra casa y hogar son lo que en la kabbalah se conoce como “demonios”, que podemos definir como energías negativas inteligentes, que pueden provocar daños irreparables y quitarnos lo que con mérito y esfuerzo hemos logrado, porque al no ser cuidadosos de nuestra energía y entorno personal es cómo renunciar a ello.

Shemá + Aná Bejóaj + Mezuzá

Entonces… pera terminar este post que resultó un poco elaborado, pero muy poderoso. Es importante recordar que el verdadero trabajo se hace en lo espiritual o en el plano de las «causas» o del 99%, para que al hacerlo se complete el plano físico o del 1 %, donde se manifiestan los «efectos»; si lo hacemos al revés, como frecuentemente lo hacemos, habrá carencia material o lo que constantemente experimentamos cuando algo se acaba y deja de ser permanente, simplemente porque estamos creyendo que nuestra luz viene de lo material.

Asegurárnos en todo momento de que estamos haciendo lo correcto en nuestra relación de pareja… asegurarnos de que estamos en la relación correcta y luego hacer lo correcto cada momento en ella pues de lo contrario estaríamos herrando dos veces: 1. Al cometer el error de no hacer lo correcto y 2. Al quitarle a la persona con quien compartimos la vida, el lugar que le corresponde.

Recordemos que esto es importante porque nuestras relaciones de pareja representan nuestra relación con El Creador en el mundo físico.

Si amamos y abrimos el canal para el amor, el amor fluye entre nosotros y Dios.

Les deseo una hermosa semana.

Nos vemos en la próxima parashá «Ekev».

La Tefa.