VAERÁ/ Y aparecí…

Shemot/ Éxodo 6:2 – 9-35

En la Segunda lectura del libro Shemot Éxodo, continuamos descubriendo los códigos ocultos revelados en la plática de Moshé y El Creador.

El Zóhar nos explica que cuando Moshé se adentró en la oscuridad y la atravesó, la llama del Creador se le apareció en la zarza.

Como sabemos, la Kabbalah nos enseña y nos recuerda que los secretos del Cielo escondidos en la Torah nunca se encuentran de forma literal. Los podemos encontrar en las letras mismas y en las frases que conforman. Sus palabras son claves a profundizar en su significado y desentrañar entonces los secretos.

Atravesar la oscuridad se refiere al proceso de adentrarnos en nosotros mismos y cruzar el humbral de nuestros propios miedos y demonios…

Es decir, atravesar la capa más fuerte o gruesa del EGO, nuestra “identificación” con aquello que creemos que somos, aquello que creemos que nos lastima, aquello que creemos temer, las etiquetas y los títulos adquiridos en el transcurso de la vida, para finalmente llegar a la esencia de nuestro ser.

Moshé se acercó a la zarza y está le habló. Moshé preguntó quién era, y la vos respondió:

“Descálzate, porque estás pisando Tierra Santa”…

La Kabbalah nos explica desde el significado del hebreo – arameo, en donde encontramos que descalzarse en realidad se refiere a “desencarnarse”, y entonces así podemos entender que lo que ocurrió en aquel encuentro de Moshé con la zarza fue un evento en el que Moshé salió de su cuerpo.

En la Torah se nos dice que nadie puede ver cara a cara al Creador pues de ser así moriríamos. Esto es debido a que nuestro cuerpo físico no es capaz de soportar la magnitud de la energía del Creador, lo que podría explicarse cómo pretender querer acercarnos al Sol, con lo que ciertamente moriríamos incluso antes de llegar a él. Nuestra naturaleza física no nos permite acceder a tal energía; sin embargo la Kabbalah nos explica que la misma Torah nos dice en esta lección que para acercarnos al Creador aún más, es necesario salir de nuestro cuerpo… “desencarnarnos”

Y así fue, como Moshé finalmente se vio cara a cara con Él!

En cuanto a la “zarza” un arbusto curativo de propiedades conocidas por los antiguos hebreos como sanadoras y mágicas. En la actualidad los estudios correspondientes revelan que la zarza además de tener múltiples propiedades para aliviar padecimientos también posee efectos «psicoactivos» como los que se conocen en la Ayahuasca y que han sido utilizados por los sabios curanderos y maestros espirituales desde tiempos antiguos.

De manera que la “zarza” es considerada como una PLANTA MAESTRA sanadora y guía para el alma.

Quienes han tenido acercamiento con las plantas maestras conoce sus efectos y beneficios. Son plantas que enseñan mucho y tienen la capacidad de guiarnos hacia la cura de nuestros males espirituales para permitirnos el encuentro con nuestra esencia y la conexión con El TODO!

— En muchas tradiciones el uso de este tipo de sustancias que en nuestra cultura se creen son “drogas” en realidad eran consideradas “sagradas”, la razón es su contenido de la sustancia DMT que según los estudios científicos demuestra permite la apertura y activación de la glándula pineal ubicada en nuestro cerebro. Esta glándula es la que se activa durante el estado de sueño y a nivel espiritual se considera nuestro “tercer ojo”. Los estudios esotéricos indican que la glándula pineal junto a la pituitaria abren el portal de nuestro séptimo chakra ubicado en la coronilla y por medio del cual podemos salir del cuerpo a los planos superiores. —

Si bien existen muchos métodos para lograr esta apertura, el uso de las plantas sagradas es uno de las más conocidos y empleados ancestralmente por los sacerdotes, guías espirituales y sanadores de diferentes culturas.


“YO SOY EL QUE SERÁ/ Ehyeh Hasher Ehyeh”

(יהוה)

Dios le habló a Moshé y le dijo que cuando habló con Avraham, Yitsjak y Yaakov (Los Patriarcas), se les reveló desde una dimensión inferior bajo el código de “El Shadai/אל שדי” que se traduce como “El Todo Poderoso” que es el código que corresponde al plano de «Maljut/Mundo físico».

Pero a Moshé se le reveló desde un plano superior y mucho más revelado bajo el código de:  «יהוה» que se lee como «Yod, Hei, Vav, Hei» y que conocemos como «tetragramatón» o nombre de 4 letras. Es un nombre que no podemos pronunciar y no porque no se deba o sea prohibido, sino porque no tenemos la capacidad de hacerlo ya que en realidad se trata de un acrónimo del ser existente que es El Creador, en donde «lihyot» se refiere al verbo infinitivo sin conjugar del «ser o estar»; que al escribirlo en pasado es «hayah/הוה», en presente es «howeh/הווה» y en futuro «yiyeh/היהי».

Esto indica que el famoso Nombre o código de 4 letras significa:

«El que será, el que fue y el que es».

 

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Demostrando con esto que la realidad del Creador es Ser por siempre en todo tiempo

«Yihyeh, haya we howeh/ será, fue y es»

 

Lo que la Torah nos enseña aquí es que Moshé llegó a conectar a un nivel en el que «el tiempo es uno solo» y no como lo percibimos en la realidad del 1%, de manera que en el estado en el que se encontraba tuvo acceso al TODO.

Moshé estaba siendo preparado para liderar un pueblo entero y necesitaba este tipo de conexión más completa, porque se haría cargo de multitudes y no sólo de él mismo como fue el caso de los patriarcas que estaban lidiando únicamente con su proceso personal de crecimiento espiritual; mientras que en el caso de Moshé se trataba de liderar el proceso espiritual de un grupo numeroso de almas.

De esto aprendemos que cuando entendemos que la Torah se trata de nuestra historia personal y que cada uno de los personajes son estados de consciencia, en realidad lo que nos dice este manual de vida es que primero pasamos por el proceso personal de crecimiento espiritual atravesando una serie de retos y situaciones que nos permitirán activar los estados de consciencia en relación a los patriarcas, pero en nuestra propia alma. 

Como sabemos el estudio de la Torah es cíclico y lo repetimos cada año… lo que nos indica que cada año pasamos por este proceso y tenemos la oportunidad de despertar de la misma forma que lo hicieron ellos en las historias que se nos cuentan en los escritos; pero en realidad «ellos» somos «nosotros». Todos experimentamos o experimentaremos nuestra propia batalla con el EGO como lo hizo Yaakov para convertirse en Yisrael, y todos atravesaremos nuestro propio Éxodo para liberarnos del EGO nuevamente si caemos en la esclavitud de consciencia como obviamente nos ocurre en la actualidad. Y este proceso está al alcance de todos y cada uno de nosotros año con año, conforme se van desarrollando las lecciones.

En el caso de esta semana, el poder revelado para nosotros es el de conectar con EL TODO, sobre todo cuando comprendemos el secreto y poder del nombre de 4 letras!!!


 

Moshé les dijo a los israelitas que abandonarían Egipto, pero ellos no prestaron atención a sus palabras, así como nosotros también ignoramos los numerosos mensajes que se nos dan a través de múltiples vías como lo son nuestros sueños, la propia Torah, las personas y los eventos de nuestra vida diaria… recibimos mensajes diariamente de La Luz, pero la mayoría del tiempo no estamos suficientemente afinados espiritualmente para escucharlos y mucho menos para prestarles atención y hacerles caso.

La lección de Vaerá también nos recuerda la importancia de honrar a nuestros ancestros, pues ninguno de nosotros logra realizar su trabajo espiritual solo; nos sostenemos sobre los hombros de nuestros predecesores y esta es la razón por la cual en cada generación somos capaces de alcanzar niveles más elevados de espiritualidad, pues tenemos La Luz de nuestros ancestros así como nuestra Luz propia.


 

En esta lección también leemos sobre el proceso de participación del Faraón/ EGO en la liberación del pueblo…

La historia narra todas las veces que el Faraón se negó a liberar al pueblo y cada vez Moshé activaba cada una de las 10 plagas para presionar al Faraón y hacerle ver que aunque él lo negara, de igual forma sería capaz de sacar a su gente de Egipto con la ayuda del poder del Creador. Sin embargo el Zóhar explica que lo que se intentaba hacer era que el Faraón cediera por voluntad propia utilizando su libre albedrío y de esta forma podría revelar luz por sí mismo y así transformarse espiritualmente por las buenas.

Esto nos recuerda la experiencia de nuestra propia vida con nuestro propio EGO, cuando cometemos los mismos errores una y otra vez porque no somos conscientes o porque hemos olvidado las consecuencias de asuras acciones previas. Sin el entendimiento de justas lecciones de vida no podemos hacer elecciones distintas que nos acerquen a La Luz; hasta que somos capaces de ver el patrón que hace que cometamos los mismos errores una y otra vez y entonces nos enfoquemos en la razón o raíz de nuestras acciones… sólo hasta ese momento tendremos la fuerza y la comprensión para obtener el control de nuestra vida y entonces seremos libres!

 

LAS DIEZ PLAGAS

Aquí el Zóhar nos revela un código muy interesante e importante, pues las famosas diez plagas corresponden a las «Diez Sefirot del Árbol de la Vida», que van de «Maljut/mundo» físico a «Kéter/planos más alto de la emanación de Luz».

 

  • La primera plaga/ Nivel MALJUT/ La plaga de Sangre…

Se trató de convertir el agua en sangre. La plaga llegó a tal nivel que los egipcios no tenían acceso al agua para beber, pero los isrealitas si.

El Zóhar nos revela que los hijos de Israel bebían agua porque estaban apegados a La Luz del plano físico, mientras que los egipcios sólo conseguían sangre pues estaban apegados a la oscuridad del plano físico (aquello que solo se conecta con lo físico, dejando de lado lo espiritual).

Esto nos enseña que según la fuente a la cual nos aferramos, así se determina la calidad de nuestro alimento. Si nos aferramos solamente a las cosas materiales del mundo físico, nuestro conocimiento (agua) procederá sólo de la ilusión limitada del 1%. Pero si nos aferramos a La Luz o a la espiritualidad, nuestra conexión incluirá no sólo el 1% sino la realidad del 99%, de manera que tenemos accesos al 100% de La Luz, y nuestro alimento será íntegramente nutritivo tanto para el cuerpo como para el alma.

Cuando nos alimentamos solamente de los frutos del plano físico, por medio de todas las actividades que realizamos solamente en el aspecto material, dejando de lado lo espiritual, lo único que conseguimos es «sangre = muerte», nada perdura, todo se acaba, termina y siempre necesitamos ir en busca de más, sin descanso… a diferencia de lo que ocurre cuando nos alimentamos de los frutos del plano espiritual, donde todo es permanente.

 

  • La segunda plaga/ Nivel Yesod/ La plaga de las ranas…

Esta fue una de las plagas más difíciles. Se trataba de millones de ranas que aparecieron en Egipto, invadiendo cada rincón. Esta plaga fue tan extrema que si por casualidad las ranas llegaban hasta los alimentos de los egipcios y eran ingeridas, estas a pesar de haber muerto resucitaban y se multiplicaban incluso en los estómagos e intestinos de quienes las ingirieran.

El código de esta plaga se trata sobre que las ranas estaban dispuestas a sacrificar su propia vida en el nombre de La Luz y por ello en realidad después de su aparente muerte no solo resucitaban sino que se multiplicaban.

Esto nos enseña que al igual que las ranas fueron resucitadas y multiplicadas en vida por estar dispuestas a sacrificarse por La Luz, nuestra vida también será multiplicada con creces si sacrificamos a muerte todo aquello que nos amarra al EGO; de manera que  seremos restaurados de la muerte en todas sus manifestaciones, lo que que se refiere a todo aquello que termina en nuestras vidas. Debemos estar dispuestos a hacer lo que sea necesario para conectar con La Luz, aunque eso implique dejar morir lo que creemos que amamos pero que nos detiene en nuestro desarrollo y crecimiento.

 

  • La tercera plaga/ Nivel Hod/ La plaga de los piojos…

Durante la tercera plaga, la Torah nos dice que el polvo de la tierra se convirtió en piojos!!!

Mientas se iban desarrollando las plagas, los magos del Faraón iban imitando las plagas en un intento de explicarlas y quitarles importancia ante el Faraón. Pero la tercera plaga fue la primera que no pudieron duplicar y tuvieron que reconocer que la plaga venía de la mano del Creador.

El mensaje de esta plaga ocasionada por criaturas tan diminutas, se refiera «al aspecto mas pequeño de la realidad física», que nos revela que al conectar con La Luz tendremos el dominio tanto sobre las dimensiones mas grandes como las mas pequeñas de la realidad.

 

  • La cuarta plaga/ Nivel Nétsaj/ La plaga de los animales perjudiciales…

Esta se trataba de una mezcla de todo tipo de animales como serpientes y escorpiones, que causaron destrucción entre los egipcios.

El poder de esta plaga nos recuerda que al conectarnos de La Luz y leer sobre esta plaga en la Torah, podemos recibir protección de las enfermedades como la gripe, enfermedades transmitidas por insectos o animales como las aves, vacas o cualquier tipo de contagio que provenga del reino animal.

 

  • La quinta plaga/ Nivel Tiféret/ La plaga de la pestilencia…

Durante la quinta plaga, todo el ganado de Egipto murió, pero el ganado de los israelitas sobrevivió.

El mensaje de esta plaga nos explica que las enfermedades a gran escala como el SIDA o el cáncer que atacan de forma extendida a millones de personas, en realidad se trata de la activación de la negatividad por parte del Satán de forma muy amplia, abarcando a todas aquellas personas que bajen du vibración a la misma frecuencia que vibran los virus que provocan las enfermedades y de esta forma podemos ver a nivel mundial el tipo de frecuencia que se encuentra activa entre nosotros.

La baja de nuestra vibración se refiere a la desconexión con La Luz, de manera que podemos erradicar cualquier tipo de enfermedad por muy destructiva que esta sea, de nosotros mismos o de entre los nuestros al realizar la conexión o reafirmar y fortalecer nuestro enlace con La Luz del Creador.

 

  • La sexta plaga/ Nivel Guevurá/ La plaga de las úlceras…

Esta plaga representa todas las enfermedades que afectan las diferentes partes del cuerpo, como hongos, infecciones de la piel, aceras intestinales, estomacales, de los ojos, tracto respiratorio, etc. Recordando una vez más el poder de La Luz para fortalecer nuestra salud en todo aspecto.

 

  • La séptima plaga/ Nivel Jésed/ La plaga del granizo…

Esta plaga esta relacionada con el medio ambiente, la atmósfera y las enfermedades que se transmiten por el aire. Muy parecida a la quinta plaga de la pestilencia, pero dotada de furia que golpeaba. Mientas que la plaga mataba de forma pasiva, el granizo lo hacia por medio de los golpes… de esta manera se nos recuerda la existencia de la agresión pasiva que esconde su furia de muerte pero que nos lleva al mismo lugar de destrucción.

Tanto esta como la quinta plaga se llevaron a cabo con las mimas letras, pero cambiando su combinación, de manera que la agresión pasiva o violenta se tata de lo mismo pero en diferente forma.

 

La Torah nos cuenta que a pesar de toda la destrucción que azotó a Egipto con las plagas y sin importar todas las muertes que se llevaron a cabo, «nadie se arrepintió/ se transformó» y los sobrevivientes continuaron en pie con el mismo nivel de negatividad arraigados al EGO.

Esto nos recuerda que incluso cuando hemos pasado por una serie de situaciones fuertes que nos mueven de maneras inesperadas, que nos quitan cosas, nos provocan caos, dolor, miseria y sufrimiento… aún así muchos son incapaces de desligarse de la negatividad en sus vidas y continuaba aferrándose a todo a aquello que trae muerte.

Esto lo único que consigue es llevarnos al límite; y lo que viene es peor, como lo cuentan las siguientes plagas, que estudiaremos la próxima semana en la lección de «Bo».

 

Les deseo una excelente semana a todos.

La Tefa.-