Tsav/ Órden o Mandamiento…

Libro Vayikrá/ Levítico 6:1 – 8:26

Esta parashá contiene los códigos y la información que nos ayuda a definir correctamente la diferencia entre un «Mandamiento» y una «Instrucción» y el por qué ambas corresponden a diferentes tipos de personas según su estado de consicencia.

Nos habla también de la cosntante ayuda celestial que recibimos para ayudarnos a elevar nuestra vibración, para conectar con frecuencias superiores y las herramientas necesarias para poder hacerlo efectivamente, siendo claro que Dios nunca ordena ni manda o impone… siempre nos da lineamientos e instrucciones y nosotros somos plenamente libres de elegir ejecutarlas en el mejor momento y de la forma que creamos sea la ideal según nuestra verdad personal.

No importa si se practica o no una religión, creencia o práctica espiritual común o diferente, no importa la raza, la edad, el género o preferencia sexual, no importa la condición social, ni las raíces o el idioma, lo único que importa es la conexión que logramos en nuestro interior; sea cual sea la vía que hayamos usado para realizar la conexión, es realmente indiferente para El Creador, lo que importa es el fin y no los medios!

«En el futuro, Dios sacará el Sol de Su bolsillo y los tsadikim (justos) serán sanados por éste…»

El código de éste escrito de la Guemará nos dice que en la presencia de la Luz, un tsadik será «sanado»… pero ¿sanado de qué?

La Guemará explica: Un tsadik ha deseado la Luz durante toda su vida; cuando la Luz finalmete esté dentro de él  cualquier temor que haya estado perturbando su vida será eliminado.

No pensamos que los tsadikim viven con temor, pero el pensamiento de que tal ves no esté haciendo lo suficiente, siempre está en ellos. Él sabe que debe trabajar para recibir la Luz y ese conocimiento es lo que le motiva a realizar cada acción en su vida. Pero las personas que ignoran dicha sabiduría, no son temerosos ni valientes, sencillamente son indiferentes, no le importa el resultado de sus acciones o simplemente ignoran que exisitirán consecuencias inevitables por cada acción realizada en su vida.

La diferencia importante entre el tsadik y la persona ignorante de la sabiduría, es que cuando la Luz llegue al ignorante será como la llegada de la muerte misma, pues los eventos en su vida serán tan dolorosos por motivo de sus causas, debido a que la intensidad positiva de la Luz no puede ser soportada por alguien que vibra más en sintonía del vacío y la oscuridad.

«Una persona puede ser tsadik o ignorante y transgresor de las leyes Universales, pero la verdad de sus logros espirituales no puede ocultarse»

Quiénes y qué somos se revelará siempre al final, cuando la Luz se haga presente como los rayos del Sol iluminándolo todo… y así, podemos aprender que alguien que parece bastante negativo es en realidad un tsadik o que alguien que parece justo en realidad es un individuo muy destructivo!

 

Esta lección hará alusión importante a los temas del «Cohen HaGadol» el Sumo Sacerdote, que dado a los estudios del Sod/ Secretos, que ya son frecuencia en estas lecciones, sabemos que no se trata de un Sumo Sacerdote como tal, sino de nuestra condición de convertirnos y ser nuestro propio Cohen HaGadol.

De manera que cuando la Torah indica que el Cohen y los demás sacerdotes no sólo se cambiaban sus ropas físicas, al quitarse sus vestimentas mundanas y usar atuendos sacerdotales, en realidad se trata de que se «alteraban los niveles de consicencia», asunto que perfectamente conocemos en diferents culturas ancestrales en las que los líderes espirituales no sólo usaban ropas especiales, sino que su capacidad de alterar los estados de consciencia era la clave para servir como canal de la Luz para el resto del pueblo; sea cual fuere la herramienta utilizada, la alteración de consciencia era lo que le permitía cierto nivel de entendimiento necesario para solventar los asuntos en cuestión.

—Claro está, que debemos recalcar y recordar que es bien sabido que el verdadero guía o maestro espiritual, es aquel que lleva al necesitado o al que tiene las preguntas a encontrar sus propias respuestas.—

¿Pero cómo aplicamos esto a nosotros en el aquí y el ahora, mientras estudiamos esta lección?

En el caso de nosotros, nuestra negatividad forma una especie de cubierta o cáscara que nos separa de los demás y de la Luz  misma. Por ello tenemos que aprender a liberarnos de dicha cubierta y eso es lo que significa «quitarnos nuestras vestimentas» pues sólo retirando estas cáscaras podemos avanzar en nuestro trabajo espiritual y así podemos vestir los ropajes sacerdotales especiales… lo que se refiere a acceder a un estado de consciencia superior, un estado alterado de consciencia en el que tenemos acceso a un entendimiento y sabiduría más elevado, con el que adquirimos las respuestas necesarias para seguir adelante.

Todos tenemos una misión y por eso requerimos respuestas, claro está, si ya hemos logrado formular las preguntas, lo que es un indicio de que estamos listos!

Sin embargo es necesario reconocer que es mucho más fácil para nosotros ver lo que anda mal con los demás en lugar de ver nuestras propias fallas, pero el verdadero trabajo comienza con nuestro proceso de «Tikún» corrección almática, nuestra corrección interna individual, lo cual es requisito para poder proceder a la «Misión de Vida» lo cual tendrá que ver con manifestar la Luz que se encuentra dentro de nosotros, a fin de que el mundo entero pueda revelar su Luz también!

«Ese es el verdadero propósito, pero no llegamos a eso sin haber cumplido con el Tikún»

 

Pasemos a profundizar en esta lección…

En este capítulo, Dios le dice a Moshé que instruya a Aharón y sus hijos acerca de la correcta práctica de las ofrendas quemadas «holocaustos»

La lección aquí es que cuando hacemos sacrificios con la intensión y deseo de conectar con la Luz, estamos evitando la idolatría, que no tiene nada que ver con adorar estatuas o imágenes; la idolatría es algo que va más allá, pues se incluye  la tranferencia de nuestro poder y el de la Luz a cosas, personas o situaciones externas. Tiene que ver con tomar decisiones y reaccionar con motivos puramente egoístas, por orgullo, la necesidad de impresionar a los demás, etc., etc.

Todas nuestas acciones requieren estar motivadas por un deseo de conectar con la Luz, un deseo que generará dicha conexión, de otra forma sería idolatría!

Un tip que podemos tener siempre presente es el de cuestionar siempre nuestras acciones antes de emitirlas, preguntándonos: ¿Esto me acerca o me conecta con la Luz o no?

 

Esta parashá lleva como nombre «Tsav» que significa «órden o mandamiento», el Zóhar dice claramente que dictar o seguir una órden o mandamiento es idolatría. También nos indica que la idolatría es la realidad del caos dicatado por el Satán/ EGO.

Para poder cambiar el caos se requiere un sistema de apoyo constante, pues no es suficiente con solamente «pensar» que todo puede cambiar, es simplemente imposible modificar nuestra consciencia sin tener un sustento constante de la Luz como el que nos ofrece el Shabbat.

Pero también requerimos tener muy claro que no es posible realizar ningún tipo de conexión que nos eleve sin hacer ciertos sacrificios y tanto el Zóhar y los kabbalistas explican que la palabra «sacrificio» se refiere a «sacrificar nuestro caos», atrevernos en consicencia y deseo genuino a dejar de ser víctimas y continuar atrapados en un loop de sufrimiento, angustia y dolor.

Esto es a lo que se refiere la Torah cuando habla de sacrificios, pues estos son nuestro medio para conectar la Luz en nuestra vida. Cada sacrificio mencionado en este capitulo corresponde entónces a un nivel diferente de caos del cual podemos salir definitivamente.

Tenemos que entender que el caos ocurre en varios niveles y en varias intensidades, de manera que una persona que hace un sacrificio recibe la oportunidad y la capacidad de trascender  tiempo, espacio y movimiento, así como de reparar el caos que ha creado en el Universo a causa de sus acciones equivocadas y egoístas.

«Los sacrificios irradian una energía que va más allá de nuestra percepción y tienen el poder de reparar instantáneamente las acciones negativas que se hayan realizado años atrás y a grandes distancias de tiempo y espacio»

 

Pasemos a hablar ahora de las ofrendas…

La primera ofrenda, la ofrenda quemada: la cual simboliza la destrucción de nuestras intensiones ocultas. 

Si hacemos las cosas para beneficio personal de nuestro EGO, inevitablmente caemos en cometer errores y por consiguiente sufriremos las consecuencias de nuestras malas deciosiones. Pero si «quemamos» nuestra intensiones ocultas, nuestras decisiones serán siempre correctas y los errores dejan de «pasar».

Respecto a esto, la Torah dice que Dios le dá la instrucción clara a Moshé de que el fuego sobre el altar debe mantenerse encendido; no debe apagarse…

En el texto hebreo hay una pequeña letra «Mem» en la palabra «mokdá» que significa «mantener la flama», el valor numérico de la letra «Mem» es 40, un número que tiene muchas connotaciones espirituales, por ejemplo: el número de días que Moshé estuvo en la montaña, la edad en la que nuestra alma se eleva, el número de años que Moshé vivió en Egipto, también se refiere al puente entre los Mundos Superiores y los Mundos Inferiores; puente que podemos cruzar cuando alcanzamos ese punto en el cual entendemos que siempre y eternamente estamos recibiendo ayuda de arriba o de adentro, que viene siendo lo mismo.

 

La segunda ofrenda, la de harina: la cual nos permite inclinar las balanzas de la justicia en el mundo, de lo negativo a lo positivo, es decir pasar de la Columna Izquierda a la Derecha.

La Columna Derecha representa la energía de la bondad, misericordia y el compartir; la Columna Izquierda representa la energía del juicio y el rigor. Entendiendo esto, podemos saber que cada acción negativa de nuestra parte fortalece al lado negativo y de la misma forma, cada acción positiva que hacemos fortalece el lado positivo Universal.

 

La tercera ofrenda, dedicada por las faltas, tropiezos o los «errores»: consiste en quemar carne y sangre además de comer algún tipo de carne animal (según los sacrificios animales vistos en la parashá anterior , esta ofrenda nos ayuda a limpiar la negatividad que tenemos dentro.

A menudo nos falta valentía y la fortaleza para corregir todos nuestros defectos. Elegimos vernos como víctimas sin culpa en vez de hacernos responsables.

Sobre esto el Zóhar nos dice que quien se despierta en las noches para estudiar la sabiduría espiritual, es informado por la Torah junto a la Kabbalah,  acerca de sus errores y debilidades.

Esto explica que no es un castigo severo lo que recibimos, sino es como una madre que habla a su hijo con palabras amorosas y consoladoras; y aquel que estudia por las noches no olvida sino que se corrige a sí mismo. De esta manera vemos que la Torah no actúa como juicio severo sino que revela el error al hombre de la forma que lo haría un padre amoroso, con firmeza pero calmadamente y con misericordia; esto depierta el arrepentimiento para comenzar a purificarse, corregirse a sí mismo y así poder cambiar!

«De acuerdo con la Kabbalah, una persona puede limpiarse a través del dolor o la tranformación proactiva»

Cuando experimentamos una salud poco favorable, si perdemos nuestro trabajo o negocio o caemos en bancarrota, si nuestro matrimonio fracasa o nuestro hijos nos dan penas y dolores, estamos siendo purificados espiritualmente de forma dolorosa.

Pero podemos elegir utilizar las herramientas espirituales para corregir nuestras iniquidades pasadas y así no tener que experiemntar dolor para ser purificados.

 

La cuarta ofrenda, dedicada por culpabilidad: no tiene nada que ver al tipo de culpa de víctima tradicional que hace sentir esa sensación incómoda que acompaña alguna acción negativa que hayamos hecho.  

Set trata del verdadero arrepentimiento que obtenemos cuando alcanzamos el entendimiento de nuestros actos. El beneficio que se obtiene de esta ofrenda, es el poder de regresar  al preciso momento antes de cometer la falta; así podemos meditar para eliminar la debilidad en nuestro carácter que motivó esa acción negativa.

La Kabbalah explica que no hay víctimas, la gente que es lastimada por nuestras acciones merece sus heridas debido a malas acciones que cometieron en el pasado, por lo tanto no existe nada personal en realidad, solo es el ajuste según la Ley de Causa y Efecto, pues nadie recibe algo que no merece o que no se haya ganado (para bien o para mal), pero tampoco significa que debamos ser causa de dolor para otros.

Sólo a través de nuestra empatía, sincero arrepentimiento obteido del entendimiento podemos entónces ser purificados de las consecuencias de nuestras propias acciones negativas e hirientes. De manera que la ofrenda por culpabilidad disminuye el lado oscuro de nuestra naturaleza sin necesidad de dolor.

 

Todos tenemos nuestro trabajo mundano diariamente, eso que hacemos día a día como parte de nuestros compromisos y responsabilidades materiales por hacer; sin embargo, debemos recordar que nuestro trabajo «real» en este mundo es llevar a cabo nuestro «Tikún» y así poder elevarnos y tranformanos a nuestra verdadera naturaleza… Nuestra tranformación ocurre con cierta secuencia, empleando problemas o retos específicos como herramientas para lograr la meta.

Para poder lograr dicha corrección (tikún) requerimos aprender a resistir nuestros deseos egoístas para poder contener y revelar la máxima cantidad de Luz posible en nuestra vida. Pero también necesitamos entender el significado de las Columnas Izqueirda y Derecha antes de poder pasar a utilizar la energía de la Columna Central.

Como dijimos antes:

Columna Izquierda = deseo de recibir, juicio y rigor

Columna Derecha = compartir, misericordia y bondad

Y el equilibrio entre ambas energías es el nivel del «Deseo de Recibir para Dar y Compartir» o Columna Central.

 

La quinta ofrenda, que consiste en el proceso de transformación de los cohanim: debido al poder que poseían, los sacerdotes tenían que alcanzar y mantener parámetros espirituales más elevados que la mayoría de las personas.

Esto se refiere a que cuando alcanzamos niveles espirituales elevados, la tarea de autopurificación se vuelve más rigurosa bajo la responsabilidad de mantener nuestro nivel intacto!… En los niveles inferiores, podríamos hacer muchas acciones poco positivas sin efectos negativos parentes, por el simple hecho de que permanecemos igual, sin elevarnos, en el mismo estado bajo de consciencia. Pero a medida que avanzados , realizar la misma clase de acciones se vuelve venenoso o nocivo para nosotros, pues nos hace caer a un nivel más bajo de espiritualidad.

Recordemos siempre que el EGO es el enemigo más peligroso y poderoso de una persona elevada. Cuanto más poderoso se vuelve un individuo, más EGO ha invertido en ese poder, EGO que requiere ser puesto al servicio de la Luz para evitar que el mismo le consuma y se alimente de su energía.

Nadie se salva de correr el riesgo de estar bajo la influencia del EGO, incluso personas espiritualmente elevadas deben lidiar con su EGO durante la vida y deben mantenerse conscientes constantemente de la influencia en sus acciones, para procurar resguardar el nivel alcanzado y contribuír con el mundo entero a alcanzar el nivel de elevación requerido.

Con esto terminamos la parashá de la semana, nos vemos la próxima semana!

Stefanie.-