Tetsavé/ Y tú mandarás…

Shemot /Éxodo (27:20 – 30:10)

Iniciare este post recordándoles brevemente que todo lo referente al pueblo de Israel/ Yisrael mencionado en la Torah, en realidad no se refiere a un pueblo en sí como lo sería cualquier otro de cualquier nacionalidad determinada.

“Israel es el código que se refiere al estado de consciencia elevado al que llegamos cuando reconocemos y emprendemos la batalla con el EGO y al derrotarlo alcanzamos la LIBERACION Y DESPERTAR DE LA CONSCIENCIA”

Israel significa “El que lucha con Dios”, pues solo siendo aliados de Él garantizamos la victoria sobre el Satán.

Esta lección trata sobre la guerra entre Israel y los Amalekitas, que como siempre a primera vista puede parecer la historia de una de las tantas guerras más que han ocurrido en el mundo; pero cuando se habla de guerras o batallas en la Torah, sabemos que se refiere a luchas de carácter espiritual y en esta ocasión no es la excepción…

El nombre del pueblo con el que Israel sostenía esta lucha era “Amalek” que es el código para la “DUDA”, por lo tanto la Kabbalah nos explica que la llamada de Israel de destruir a los amalekitas es en realidad una llamada para eliminar nuestra duda!!!

La duda es una de las jugadas del ego y esto nos recuerda que la parte difícil pero más importante de nuestro trabajo espiritual, es la restricción de nuestro ego que es el culpable de la limitación de la plenitud en nuestras vidas.

El Satán opera de forma engañosa e incluso se disfraza de situaciones positivas que ocultan negatividad en el interior como estrategia para inclinarnos al mal sin que lo notemos. Por ello uno de los principales preceptos para derrotar al ego es estudiarlo, aprender a reconocerlo y a entender su estrategia, pues así todos tengamos un ego este operará en cada uno de nosotros de formas específicas según sean nuestras debilidades y retos a superar.

La naturaleza general del ego requiere que otras personas admiren lo que hacemos para poder sentirnos respetados y aceptados… cosa que generalmente buscamos obtener la mayor parte del tiempo, si no es que TODO EL TIEMPO!. Buscamos aprobación simplemente porque no nos aceptamos ni nos respetamos a nosotros mismos y al sentirnos vacíos en este aspecto, buscamos alimentarnos de la admiración y aprobación de otros… pero el esfuerzo resulta contradictorio pues a pesar de nuestros esfuerzos y a  pesar de que algunas veces logremos recibir de otros eso que tanto buscamos, al final no lo recibimos de forma permanente y eso nos hace volver a esforzarnos para obtener la gratificación de nuevo que poco a poco se hace mucho más difícil de conseguir dejando frustración y mayor vacío en nuestro interior.

Los sabios kabbalistas nos recuerdan:

“Aquel que no quiere ser nadie es realmente quien es alguien, y la persona que quiere ser alguien en realidad no es nadie”

Esto se refiere a no importa cuánto esfuerzo hagamos por ser reconocidos, aceptados, aprobados o respetados, pues no será eso lo que consigamos a pesar del trabajo realizado. El reconocimiento solamente se logra cuando nos reconocemos a nosotros mismos, cuando descubrimos nuestro valor y nos respetamos por lo que somos y quienes somos…

“La riqueza y brillo proviene del interior de aquel que reconoce su alma y le da el lugar que merece en sí mismo con humildad”

El ego nos empuja a ir en busca de obtener todo aquello que despierta admiración en otros, y así vamos por la vida poniendo todo nuestro esfuerzo por conseguir el mejor puesto en el trabajo, un mejor sueldo que nos permita acumular riqueza económica, viajar por los destinos más afamados, comer en los mejores lugares para postear las fotos en nuestro perfil y que todos le pongan un like “felicitándonos” por ello… o despertando envidia!

El mejor auto, las mejores marcas de ropa, etc., etc.

Pero nada de esto sería nuestra prioridad si pudiéramos ver la verdadera grandeza de la Luz que puede obtenerse de forma permanente a pesar de no poseer nada a nivel material. Muchas veces cuando no logramos comprender esto a tiempo, el precio por la lección es “perderlo todo”, pues la mayoría de las veces en la pérdida es cuando nos hacemos conscientes de la totalidad y aprendemos que la verdadera riqueza es algo mucho más profundo que aquello contable a nivel material.

Si tan solo pudiéramos experimentar la conexión con esa Luz que está disponible para nosotros a diario, podríamos entender que no necesitamos de dinero, estatus o posesiones… que esto no es la meta a alcanzar sino una consecuencia de haber llegado a la meta que consiste en saber y entenderlo TODO desde el plano espiritual; pero ese entendimiento no llega si no logramos derrotar nuestros deseos basados en el ego.

El Zóhar nos enseña que no se trata de aspirar a ser santos o ángeles… sino de aflorar nuestra grandeza humana que consiste en iluminar nuestra fisicalidad, elevar nuestra vibración desde nuestra humanidad, no depreciando lo físico sino reconociendo que ello existe solamente gracias a la Luz y que es en conexión con ésta que entonces realmente podemos decir que “estamos vivos”.

Somos reales y vivimos en un mundo que es real si lo estamos experimentando pero que no es la “realidad completa” sino únicamente un 1% de ella. Estamos aquí para para aprender a vivir aquí y para superar los desafíos de “una vida real” no una vivida desde el ego en donde todo es una proyección egoísta que en definitiva jamás permitirá vivir sino todo lo contrario… conectar con la muerte!

Al experimentar esta realidad libre de egoísmo tenemos la oportunidad de convertirnos en hombres Justos/ Tzadikim lo que significa alcanzar niveles más altos de consciencia que un ángel; porque tenemos acceso al mundo físico y al estar encarnados somos capaces de crear un enlace entre el 1% del mundo físico y el 99% del plano espiritual de manera de sumar el 100% , cosa que solamente se logra al unir ambos mundos y para ello bajar al mundo material es indispensable.

No somos cualquier cosa, somos una especie de fuerza élite, capacitada para superar una misión mucho más desafiante , que consiste en experimentar las limitaciones y obstáculos del Satán para elevarnos por encima de ellas.

“El mayor nivel que podemos alcanzar en nuestro trabajo espiritual es el de ser un auténtico ser humano”…

Esto puede ser difícil, sobre todo cuando empezamos a olvidar quienes somos en realidad a causa de lo que poseemos o creemos que sabemos, podemos llegar a olvidarnos de quiénes somos y lo que venimos a hacer aquí… nuestra misión! Nuestras posesiones materiales o intelectuales no pueden interferir en nuestra escencia porque esto sería un gran retroceso en vez de evolución.

La Kabbalah nos enseña que los grandes maestros de la Torah como Moshé y Avraham no son figuras “santas” de la historia bíblica sino los creadores del sistema de cableado de nuestro universo, ellos a través de su trabajo espiritual crearon el cableado necesario para conectar nuestro mundo físico con El Creador, creando rutas que hoy nos permiten regresar a Él, nosotros solamente tenemos que recorrerlas para conectarnos y hacer nuestro propio trabajo espiritual, para así también crear conexiones que ayudarán a otros que vienen detrás de nosotros a conectarse, hasta que finalmente todos estemos en conexión de nuevo.

Recordemos entonces que:

“mientras más físico sea algo, menos Luz habrá en ello”

Esto se refiere a que mientras solamente conectemos con la parte física de las cosas, perdemos la oportunidad de encontrar su verdadera naturaleza de Luz y por consecuencia no podremos revelar esa Luz hacia el exterior y entonces esa cosa o situación será temporal y nunca lago duradero.

Todo lo que existe proviene de la Luz y así podemos entender que todo lo físico posee una naturaleza espiritual… nuestra misión es conectar con ella, y para lograrlo necesitamos liberarnos del egoísmo.

Con respecto a esto el Zóhar nos da un ejemplo muy importante con respecto a que cada elemento del cuerpo no solo tiene una función práctica sino también un significado espiritual.

Los huesos están conectados a la Sefirá de Jojmá, las venas a Biná, la carne y la piel está conectada a el conjunto de Zeir Anpín y la ropa que es el elemento que sirve de envoltura para el cuerpo se conecta con la Sefirá de Maljut.

Aquí tenemos una revelación importante!

«La ropa tiene un papel muy poderoso en el proceso de revelación de Luz»

Para algunos la ropa significa alta costura, marcas de prestigio o estatus, para otros es abrigo o una forma de auto expresión y estilo… pero si nos vamos a la función básica de la vestimenta encontramos que la ropa figura como una última capa o extensión de nuestro cuerpo, como una segunda piel que es una forma de ocultar el cuerpo desnudo que como vimos anteriormente es una red de conexiones entre las dimensiones espirituales de donde emana la Luz.

“Nuestro cuerpo es un canal para la Luz”

Y para poder “revelar” Luz, ésta primero tiene que estar oculta y por ello para poder ser canales que revelen Luz al mundo necesitamos cubrirnos… además de que esto resulta bastante útil si no queremos que nos arresten por exhibicionistas en la vía pública jajajaja!

El Zóhar nos explica que todas las formas de vestimenta tiene el potencial de actuar como canal que nos permite revelar Luz y por ello existen diferentes tipos de ropa que podemos utilizar según la ocasión. Así como se nos explica que la desnudez es un aspecto que debe ser resguardado y solamente experimentado en ciertos momentos de la vida que se refieran a la revelación de Luz, como lo es en el momento de la intimidad con la pareja o ciertos rituales que nos conectan con los planos superiores.

Esto viene a ser información que se ha eliminado por completo en nuestra sociedad actual y que ha degradado por completo el valor de la Luz que podemos canalizar y de nuestro propio valor, con la tendencia moderna de crear publicaciones que se hacen vírales mostrando el cuerpo sin ropa en un intento de “liberación” o “revelación” de la propia personalidad y “autoestima”… lo que claramente viene siendo una de las jugadas magistrales del EGO que inclina a muchos a exponerse de esta forma para luego toparse con la fuerte descarga energética que les consume y les resta la propia energía de vida.

Autoestima no es tener el valor y el gusto de mostrarte desnudo/a al mundo y convertirte en un símbolo sexual. Autoestima es reconocer tu valor y entender que esa Luz divina que yace en tu esencia es algo tan poderoso que puede ser empleado para construir o destruir. Tu cuerpo, tu sensualidad y sexualidad se encuentran vulnerables cuando son expuestos a miles de ojos de los cuales mucho serán generadores de energías negativas que tú estarás recibiendo y manifestando en tu vida como obstáculos limitantes para cumplir con la encomienda de ser un canal de Luz.

Hay una frase que dice:

«aquel que mucho enseña es porque poco tiene»…

Y viene muy al caso si miramos un poco más allá y entendemos que muchos se utilizan a sí mismos como anzuelo para ver qué atrapan en un intento de conseguir alimento, pero no se dan cuenta del desgaste que sufren.

Hay aspectos espirituales en todas las cosas de nuestro mundo, incluida la humanidad. Nuestros deseos corporales son físicos, pero pueden conectar con nuestro lado energético y nuestra alma a través de nuestro trabajo espiritual.

Un ejemplo que se viene muy bien ante la situación actual…

“La mujer y la desnudez”

Sabemos que las mujeres somos quienes figuramos como vasijas en el mundo físico, somos capaces de contener y transformar toda energía que dejamos entrar y es depositada en nuestro sistema y por ello el deseo que despierta nuestra sensualidad y sexualidad es algo muy poderoso que como les comenté antes pues ser utilizado para construir y bendecir o para destruir y maldecir.

Nuestra esencia naturalmente es el “deseo” pues nuestra energía funciona a manera de magneto para atraer Luz que se transforma en nuestro interior y luego se manifiesta en cualquier cosa.

¿Pero qué pasa cuando una mujer degrada su poder sexual y se vende o se regala ya sea de forma literal o visual?… el resultado no sólo tiene que ver con la densa negatividad en la que caen todos los involucrados sino le trae destrucción a sí misma, la cual puede ir desde la desvalorización y una autoestima sumamente dañada, hasta padecimientos propios de la energía sexual mal empleada como enfermedades físicas, emocionales, carencia económica, violencia, etc.

Una mujer que no construye con su poder, se limita a auto destruirse y destruir lo que toca, aunque conscientemente esa no sea su intención!!! Ya que la energía sexual es energía de sustento, lo que significa que tiene todo que ver con aquello que necesitamos para sobrevivir, y si entendemos que lo contrario a la vida es la muerte, entendemos que si nuestra energía sexual no es resguardada para conectar con la vida pues es obvio con qué estamos conectando entonces…

Anteriormente les decía que la vestimenta es una herramienta que nos ayuda a revelar Luz, pues se revela solo aquello que está oculto.

Nuestra ropa o falta de ella puede crear idolatría sobre todo cuando nos referimos a las tendencias de aquellas vestimentas que permiten enseñar más de la cuenta con la intención de provocar sexualmente.

Y aclaro! No es que el sexo, la sexualidad o ser sexual y sensual sea algo malo… simplemente que el mal uso de ello es lo que termina sumiéndonos en la negatividad.

Cuando una mujer se viste sobrepasando los límites que resguardan su energía y cae más en el concepto de objeto sexual, distrae a otros de poder ver su propia Luz pues solamente los invita a enfocarse a conectar con su parte física y su escencia es obviada por completo. Despertará deseo claro está! Pero luego del deseo no quedará más que vacío… porque el deseo sin la capacidad de revelar Luz termina en vacío consumidor.

No es realmente necesario lucir divina, ser atractiva, sensual y natural enseñando todo lo que tenemos para dar. El misterio es necesario para la revelación de la Luz… es necesario darle algo que buscar al explorador para que pueda encontrarlo y valorarlo después de haber hecho el esfuerzo por descubrirlo!

“Poder descubrir algo es lo que le da valor”

Hoy no existen sumos sacerdotes que nos guíen por el camino espiritual y la Kabbalah nos enseña que somos nosotros nuestros propios guías espirituales y que sólo siguiendo esa guía propia del alma empezamos a vivir una vida plena.

La fórmula es clara si tomamos en cuenta la lección de la semana pasada sobre la creación de nuestro santuario personal interno. Pues en el momento de crear ese lugar sagrado en nuestro interior, ese lugar de enlace con la Luz divina y nuestra propia esencia, entonces luego eso puede empezar a manifestarse en el siguiente grado más externo que figura en nuestro cuerpo… para finalmente terminarlo de exteriorizar en la vida misma y todo aquello que experimentamos en ella.

Con esto llegamos a la final de esta porción y como siempre nos vemos la próxima semana para continuar con “Ki Tisá”.

Stefanie.-