Sobre los espejos…

Por: Sonia Villamil

Es inevitable pasar junto a un espejo y no mirarse, aunque sea de reojo. Algunos disimulan el deseo de ver la imagen que nos regala, otros sin modestia nos tomamos unos minutos para ver que todo este como lo esperamos.

Los humanos reaccionamos ante la intrigante vista de los espejos. Desde bebés, aunque antes del primer año no reconocemos nuestra propia imagen, los espejos hacen parte de la vida diaria, desde los juguetes hasta los ejercicios de estimulación temprana; pasando por los orgullosos papás, tratando de sacarle alguna tierna carcajada a su hijo.

Hoy en día, vemos los espejos como objetos ordinarios, para uso diario de nuestra rutina. Hay espejos donde quiera que vayamos, en las cosas, en los carros, en los centros comerciales… Y si no hay espejos, tratamos de utilizar los vidrios para ver nuestro reflejo.

Y es que los espejos, reza la sabiduría popular, no solo reflejan el cuerpo sino también el alma.

– Drácula y sus amigos no pueden reflejarse en los espejos-.


La creencia de que el reflejo que nos devuelven los espejos, podría ser una parte del alma puede sonar primitiva, pero está arraigada en nuestra consciencia colectiva. Los espejos, estos elementos mágicos, existen desde tiempos antiguos y en todas las
culturas del mundo se han encontrado vestigios de su existencia y se consideran, de alguna forma, portales a otros mundos.

Lewis Carroll, en A través del espejo y los que Alicia encontró allí, juega con esta idea de un universo paralelo, un tipo imagen negativa de esta realidad. También en el cuento de Blancanieves, el espejo de la reina malvada aparece como un objeto mágico que puede ver lo que pasa en el mundo exterior. Ella puede ver “quien es la más bella” en el mundo, y de manera objetiva e imparcial ofrece la verdad, mostrando su calidad honesta. Y en Harry Potter y la Piedra Filosofal, Dumbledore nos enseña que existen espejos que «nos muestran ni más ni menos que el más profundo y desesperado deseo de nuestro corazón”.

Cualquiera que sea la forma, el tamaño, el material del que esté hecho, el espejo aparece repetidamente en mitos y leyendas de todo el mundo. El espejo budista del Dharma revela las causas de las acciones pasadas, por lo que aquí el espejo simboliza no solo la verdad sino también la iluminación. Para los budistas tibetanos, la «sabiduría del gran espejo» enseña que las cosas reflejadas en él son solo un aspecto del Vacío. En la mitología japonesa, el espejo que pertenece la diosa Amaterasu representa una de las tres virtudes primarias de Japón: la sabiduría. Los faraones de Egipto los incluían entre sus pertenencias para ir al encuentro del próxima vida. En otras culturas, como la hebrea, cuando moría alguien se cubrían todos los espejos, ya que eran puertas a otros reinos, y si no se cubrían, el espíritu del fallecido podía quedarse atrapado en el plano terrestre, sin poder trascender.

Pero los espejos tienen muchos usos, por ejemplo, un recipiente negro lleno de agua crea una superficie reflectante (un espejo).
El agua está asociada con la Luna, que en sí misma es un espejo del sol y para aquellos con el talento para moverse fuera de los límites del tiempo lineal, este cuenco de adivinación proporciona un espejo mágico que puede usarse como herramienta
adivinatoria. El uso de superficies reflectivas es una de las formas más antiguas de adivinación. Los pueblos indigenas utilizan la obsidiana como espejo, con su reflejo, viajaban a otros lugares y tiempos.

En el presente no solo se utilizan para ver nuestro reflejo, su uso también llega al ámbito científico, en experimentos y hasta podrían ser claves en viajes en el tiempo, según el efecto Casimir, que dice que «si se colocan dos espejos encontrados en el
vacío, producen una región de masa negativa del tiempo-espacio”. Y están los espejos atómicos, utilizados por los físicos, detectan los átomos de la materia.

Los espejos no solo reflejan las imágenes sino que pueden también reflejar los sonidos, de tal forma que eran usados durante la segunda guerra mundial para detectar aviones a largas distancias.

Debemos cuidar dónde colocamos los espejos en casa; según en Feng Shui no debemos dormir en una habitación donde haya en espejo que refleje cuando dormimos, ya que nuestra energía Chi o vital rebota toda la noche, (la tele frente a nuestra cama
actúa como un espejo). Tampoco debemos colocarlos frente a las puertas más si es la puerta de entrada de la casa porque la energía que entra se regresa.

¿Qué me dicen cuando se nos rompe un espejo?

Yo no puedo evitar recordar que son siete años de mala suerte, me río e inmediatamente tomo los pedazos rotos, los envuelvo en periódico y los meto en una bolsa negra, por si las moscas…