Reé/ Mira…

Libro Devarim/ Deuteronomio 11:26-16:17

La palabra Reé que significa “Mira” o «Ve», nos llama a la observación y es uno de los 72 Nombres de Dios. Esta es la única historia bíblica que tiene como título uno de estos códigos, lo que significa que nos da una conexión adicional e importante .

Esta lectura se refiere a la importancia de “Ver”

¿pero…qué se supone que tenemos que ver?

Hay dos extremos opuestos con respecto al tema de nuestra visión.

  1. Podemos ver lo que queremos ver ó…
  2. Podemos ver las cosas como son, de manera objetiva.

Pueden haber dos personas presenciando el mismo evento y ambos tener acceso a la misma información, sin embargo ambos pueden tener visiones muy distintas en incluso opuestas de dicho evento… ¿cómo es esto posible?

“Todo se trata de la interpretación de nuestros cerebros y la manera en la que decidimos interpretar lo que vemos”

Día a día nuestros ojos perciben el mundo físico, pero eso no quiere decir que necesariamente lo que vemos sea la “VERDAD”. Aquí la Torah nos enseña sobre el tema del “ESPEJO” y que todo lo que observamos a través de nuestros ojos en realidad es un reflejo de algo más.

Sabemos que el mecanismo de visión de nuestros ojos funciona de una forma compleja. Si buscas en cualquier libro de ciencias podrás ver que lo que nuestros ojos detectan del mundo físico en realidad no es del todo real, pues nuestros ojos perciben una imagen y nuestro cerebro la invierte para luego poder ser interpretada por nuestro cerebro. Es decir que nuestros ojos en realidad ven las cosas de forma invertida y de forma inconsciente se realiza el ajuste en nuestro cerebro.

La Kabbalah nos explica que esto se debe a que nuestro mundo físico en realidad es un reflejo del mundo superior y de esta misma forma se nos explica que “todo lo que creemos ver en los demás, en realidad es un reflejo de nosotros mismos”.

— Sólo los Tzadik (justos) ven las cosas como realmente son; pues ellos ven la verdad gracias a que no se proyectan a sí mismos ni sus fallas en los demás… ellos se han entrenado lo suficiente para aprender a ver hacia dentro de sí mismos —

Esta lección, nos enseña que todos podemos llegar a ver la verdad si nos esforzamos en transformarnos; empezando por desear hacerlo, luego aplicar las herramientas espirituales y ser constantes con ello. De esta forma dejaríamos de proyectarnos en las demás personas, dejaríamos de atraer personas que tuvieran que mostrarnos lo que está mal en nuestro interior y todo aquello que requerimos reparar y corregir.

Podríamos empezar por dejar de juzgar a los demás y aceptar que son el reflejo encarnado de nuestra negatividad y nuestras heridas pendientes de sanar.

El Zohar nos dice que “ver” en realidad no tiene nada que ver con la capacidad de observación. Esto puede explicar cómo es posible que una persona invidente tenga una capacidad mayor de percepción de un evento sin necesidad de verlo.

No necesitamos los ojos físicos para ver, incluso podemos decir que tener los ojos abiertos no nos garantiza estar viendo la verdad.

La verdadera observación no tiene relación con los sentidos físicos, es un asunto que se relaciona más bien con el “sentir”. Aveces el hecho de cerrar nuestros ojos nos permite percibir las cosas de forma más clara porque al cerrar nuestro sentido físico de la visión estamos desconectando esa parte del EGO que nos distrae y nos engaña.

Ver de verdad es un aspecto mucho muy profundo y la capacidad de poderlo hacer no radica en los ojos físicos sino en la conexión interna que hacemos con nuestra alma para poder ver a través de sus ojos.

“Se trata de despertar al alma, para dejarla ver, entendiendo que el alma es esa parte del Creador que habita en nosotros”

Solamente conectando con nuestra parte divina es cuando realmente podemos discernir entre la verdad y lo falso y así poder tomar las desiciones correctas que nos lleven a una vida mejor.


En esta parte de la historia, Moshé habla al pueblo sobre las «Bendiciones y Maldiciones» y si leemos los versículos textualmente pareciera que nos están diciendo que si no cumplimos con lo que se nos dice nos caerán maldiciones encima, pero si lo cumplimos seremos bendecidos… pero no se trata de eso, recordemos que la Torah es un manual de vida en el que se encuentran las instrucciones para ello, se nos explica el mecanismo de La Creación y el sistema de «causa y efecto», que nos dice que cada acción emitida tendrá un efecto correspondiente y nada más; y por lo tanto nos explican de qué manera evitar los efectos no deseados para poderlos evitar y aprender de una forma que no sea tan incomoda o dolorosa.

Así mismo sabemos que el mecanismo de causa y efecto de la Creación, está basado en el sistema de 3  columnas del Árbol de la Vida, en donde podemos explicar que:

Maldición = Columna izquierda = Energía negativa = Procesos duros, dolorosos…
Bendición = Columna derecha = Energía positiva = Procesos suaves, felices…
Ambas opciones nos llevan al mismo resultado, lo único que se diferencia es el proceso por medio del cual llegamos a dicho resultado.

Revisemos algunas de estas instrucciones:

  • Acerca del consumo de sangre animal…

En esta lectura se nos explica el por qué consumir sangre animal no es beneficioso para nosotros, ya que es en esta sustancia que se obtiene el poder o energía para dar la vida a nivel físico, pero en ella reside la parte más densa y baja del alma, lo que en Kabbalah se conoce como “NEFESH”, que viene siendo el instinto animal, o la parte más instintiva del ser vivo.

Todo ser que tiene sangre en su interior posee un “Nefesh”, es la parte energética más difícil de elevar pues es muy densa y está atada al cuerpo físico, es la parte del alma que infusiona de vida al cuerpo, pero al estar instalada en él, es lo que lo hace muy difícil de elevar.

Si en el hombre el Nefesh indica el instinto más animal imagínate que determina el Nefesh en un animal y lo que implica consumirlo… «no aporta evolución». Por ello en la dieta Kabbalística se recomienda consumir poca carne y cero sangre animal.

  • Sobre los animales permitidos para alimento…

¿Por qué cuidar de lo que comemos es tan importante según la Kabbalah?

Porque somos lo que comemos y todo lo que existe en el mundo creado posee energías que entran en nuestro sistema y pueden aportarnos energía positiva o negativa.

Cada cosa creada tiene una función que a su vez se encuentra unida a una columna del árbol específica… de esta forma hay animales que tienen funciones que corresponden al lado negativo y que se relacionen con la absorción de las energías más densas del plano físico para evitar que estas saturen el espacio en el que vivimos. Son como filtros que limpian el ambiente de impurezas.

Veámoslo como el filtro de la aspiradora con la limpiamos nuestra casa… luego de realizar una limpieza profunda serías capaz de sacar el filtro y prepararte una sopa con él para servirla en tu cena?

¿No lo creo verdad?

Pues esto mismo es equivalente a lo qué pasa con ciertos animales creados. No son malos, simplemente están aquí para cumplir con una función y no son aptos para consumo porque su función energética es muy densa y consumirlos solamente provoca que nuestros niveles energéticos se hagan aún más densos.

Para identificar qué animales podemos comer solo hay que seguir esta guía:

Animales Terrestres: que tengan la pezuña endida y que a la vez sea rumiante. Si solo rumia o solo tiene la pata endida no es apto para consumo, deben cumplir con ambas especificaciones.

Ejemplos no aptos: cerdos, conejos, ardillas, osos, perros, gatos, camellos y caballos.

Animales Marinos: deben tener escamas y aletas y no ser mamíferos, como el delfín, tiburón o ballena que no son aptos para consumo.

Animales marinos como el camarón, langosta, cangrejo, pulpo, y otros crustáceos, Tampoco son aptos.

Animales Aéreos: aves que no sean carroñeras ni rapaces. Lo que nos deja abierta la puerta solamente a las aves de corral, como el pato, gallina, paloma, codorniz, pavo, etc.

En cuanto a los reptiles, anfibios, gusanos e insectos no son aptos para consumo excepto 4 tipos de langosta.


  • Sobre cómo elegir el camino hacia el crecimiento nos aleja de nuestra negatividad…

Esta lectura nos explica la importancia de no convertirnos o seguir siendo individuos negativos que se aferran a su permanencia negativa. Cuando no nos transformamos estamos rechazando el crecimiento de La Luz en nosotros y por lo mismo perdemos grandes bendiciones en nuestra vida.

Muchas veces recibimos regalos muy grandes que tienen el poder de cambiar para mejor nuestras vidas; pero por la necedad de no querer cambiarnos a nosotros mismos y mejorar para vibrar de la misma forma que los regalos que recibimos, podemos llegar a perderlos y así perdemos la oportunidad de evolución.

Un ejemplo muy claro es el del matrimonio o la pareja… finalmente una persona recibe el regalo de encontrar a su alma gemela pero si no es consciente de que para poder permanecer con ella requiere aprobar la última prueba y por su egoísmo se rehusa a cambiar y evolucionar hacia la consciencia de convertirse en UNO como “pareja” e insiste en llevar una vida de soltero, no compartir su espacio o querer conservar ciertas partes de su vida ajenas a la de la relación, no se responsabiliza en el compromiso, no se abre al compartir, se mantiene al margen de la persona con quien comparte la vida, etc. … todas estas actitudes solo indican que se resiste al crecimiento, a pasar al siguiente nivel que es convertirse en un solo ser junto a otra persona. Al resistirse al proceso la oportunidad se retira y muchas veces no se presenta de nuevo en la vida, la oportunidad de crecimiento se pierde!

  • Sobre el diezmo…

La polémica que da mucho que hablar de las iglesias por haber sido mal interpretada o utilizada a conveniencia de muchos. Sin embargo es un instrucción importante que nos da la Torah, que nos garantiza el poder sacar la energía del Satán de nuestros ingresos, regalos y bienes materiales obtenidos a través del trabajo.

Pero hay que saberlo llevar a cabo de la forma correcta pues se trata de ser consciente en la forma que realizamos nuestros actos y no hacer las cosas como una orden que se le da a un esclavo.

Les explico:

Los kabbalistas enseñan la importancia del diezmo, que significa dar el 10% de nuestros ingresos. Esto más allá de ser una opción es una necesidad, ya veremos por qué…

Por lo general el diezmar es confundido con hacer «Tzedaká» que significa caridad. Pero en realidad el propósito del diezmo no es ayudar a otros, sino mejor dicho, lo hacemos por ayudarnos a nosotros mismos ya diezmar crea abundancia en nuestras vidas ya que es por medio de esta acción que mantenemos el flujo de abundancia en circulación, conservamos los canales abiertos y libres para que el ciclo se complete y todo regrese de forma plena, amplia y multiplicada a nosotros.

“Si no diezmamos, literalmente le hemos entregado a la fuerza negativa un pedazo de nuestro ingreso y una ventana para que pueda entrar. El diezmar cierra de una vez esa ventana”.  El diezmo preserva la abundancia porque su efecto funciona de dos formas:

  • 1. Es la parte de las ganancias que le corresponde a nuestro socio capitalista «El Creador», de manera que si mantenemos las cuentas claras con Él, la sociedad se mantiene sana. Todo lo diezmado regresa a la luz, por ello es de mucha importancia que seamos conscientes de cómo estamos haciendo el envío de ese 10%, ya que debemos estar 100% seguros de que ese 10% se convierta de verdad en Luz para otros.

Por ello la manera ideal de diezmar es a través de las personas o lugares de donde nosotros recibimos la luz o nuestro alimento «espiritual»… y dije «ESPIRITUAL» no religioso, para aclarar y no confundir.

  • 2. El diezmo es la parte que sedemos como alimento a la oscuridad… recuerdan que les mencioné esto en la lección anterior, sobre la importancia de no permitir que las energías negativas decidan cómo y cuánto tomar para alimentarse y en vez de ello, seamos nosotros los que elijamos hacerlo con medida.

Pues el diezmo es esa poción de Luz que le damos de alimento al lado oscuro, para evitar que nos coma jajajaja, recordemos que no se trata de eliminar al EGO, sino de dominarlo para que trabaje para nosotros; y para ellos es importante que lo alimentemos adecuadamente.

  • Sobre hacer Tzedaká o caridad…

Cuando nos piden ayuda o hacemos caridad no debemos considerar el costo y esfuerzo que esto nos significará, de lo contrario no sería un dar verdadero, sino un dar desde el EGO y sería como no haberlo hecho.

Tampoco se trata de dar lo que nos sobra o lo que ya no sirve, sino de dar con la intención de aportar al otro lo que le falta como si fuera para nosotros mismos (amar al prójimo como a nosotros mismos).

Al momento de dar debemos confiar en que no estamos perdiendo nada sino todo lo contrario, estamos creando espacio en nuestra vasija para recibir de forma multiplicada lo que dimos. Si llegamos a dudar solo garantizamos carencia, porque la duda vienen del EGO.


Estas son las instrucciones que se nos explica en la lección de Reé, que no se tratan de castigo y recompensa o de cumplir algo que se nos dice por que es una orden y nada más.

Esta parashá se trata de aprender a ver las cosas como en realidad son, de abrirnos a la verdad y aceptar que el Universo funciona de tal forma y que si no aprendemos a operarla simplemente tendremos efectos que no serán muy agradables, no porque sean un castigo sino porque son los efectos que corresponden a las causas determinadas que llevamos a cabo.

El concepto de libertad se vive en la consciencia que radica en nuestro interior, el mundo será lo que nosotros elijamos percibir de él, ya sea una mentira o una verdad. Lo que elijamos comer, como elijamos actuar o la forma en que ayudemos a otros queda a nuestra elección personal; de la misma forma que los resultados que obtengamos, que serán los que nosotros elijamos a través de nuestras acciones.

La intención de estudiar la Torah y aplicar lo que en ella se nos muestra, es poder experimentar por nosotros mismos y comprobar si realmente podemos ser los creadores de nuestra propia realidad o únicamente vivir a la deriva de nuestra inconsciencia, cosa que podremos determinar hasta el momento que intentemos hacerlo.

Recordemos lo que decía al principio esta lección: podemos ver lo que queremos ver o realmente ver las cosas como son.

¿Qué quieres ver tu?

Feliz inicio de semana y nos vemos en la próxima parashá: “Shoftim”

La Tefa.