Nasó/ Contar…

(Números 4:21-7:89)

En la porción de Nasó en el Zóhar habla acerca de la asombrosa Luz que se origina en Shavuot, la Luz de Inmortalidad.

Lo que encontramos en la superficie de Nasó es la lectura de Hannukah, cada día durante Hannukah leemos un pasaje de este capítulo. Estos pasajes a menudo se refieren a los jefes de las tribus y sus sacrificios individuales. Los sacrificios eran importantes porque todos y cada uno de esos sacrificios trataban una dimensión de negatividad existente en este mundo; y cuando el jefe de cada tribu hacía estos sacrificios, se vaporizaban las dimensiones de negatividad y entonces el Templo podía atraer la Luz.

Todos sabemos lo que significa la Luz pero, simplemente, no obtenemos suficiente Luz. El problema es que hemos creado demasiados filtros, demasiados obstáculos, ( una cortina negra, si se le quiere llamar así ) entre nosotros y la Luz. No nos damos cuenta de que la Luz está ahí. Entonces, todo este secreto al cual tenemos acceso mediante Nasó tiene un solo propósito: atraer la Luz.

Al conectar con esta sección, aprendemos que hay veces en las cuales necesitamos menos Luz porque no somos capaces de manejar mucha; y hay veces en las que necesitamos más Luz porque nuestra Vasija espiritual para contener esta Luz ha crecido. Debemos siempre esforzarnos en obtener tanta Luz como nos sea posible, lo que significa que debemos procurar expandir constantemente nuestra vasija.

Al respecto, en esta lección también aprendemos que todos nosotros tenemos aberturas especiales para realizar los trabajos espirituales más importantes en nuestra vida, que nos permite romper con la mayor de las cáscaras para poder revelar la máxima cantidad de Luz y cumplir nuestra misión de vida. Durante determinado período de edad, que va de los 30 a los 50 años, tenemos que asegurarnos de no desperdiciar las oportunidades que se nos presentan para poner límites, decir que No rotundamente a ciertas debilidades o realizar acciones que aporten al colectivo.

Si el tiempo de vida promedio es de 80 años, generalmente tendemos a estar distraídos y llenos de ego durante los primeros 30 años como jóvenes y adultos  jóvenes; y por el otro lado, la mayoría de las personas pasan los últimos 20 años de su vida jubilados. De manera que en realidad tenemos solamente 30 años de vida verdadera.

«Este pasaje nos abre los ojos al hecho de que los años de nuestra mediana edad son los más productivos espiritualmente hablando, así como en la parte material; por lo tanto, debemos sacarle el mayor provecho»

Sobre otro tema del que nos enseña esta parashá, leemos acerca la purificación de los campamentos, en donde todas aquellas personas que tenían enfermedades físicas e impurezas (las cuales eran vistas como un indicio de impureza espiritual) eran exiliadas. Cuando se habla de personas impuras, se refiere a personas de muy baja vibración que nos afectan negativamente, así como nosotros afectamos negativamente a los demás con nuestras propias impurezas. Por eso es importante permanecer alejados de la gente negativa, y si nosotros somos negativos, tenemos que cambiar. El primer paso hacia ese cambio es admitir (aunque sea a nosotros mismos) que somos negativos y que existe la necesidad de que cambiemos.

Sobre la bendición de los Kohanim.

Los kohanim usaban la secuencia para sanación de los 72 Nombres de Dios y con respecto a esto el Zóhar nos recuerda que la sanbación personal sólo es posible si la persona quiere ser sanada, ya que mucha gente acoge su propio caos, ya sea de forma consciente o inconsciente.

«de manera que el único sanados que existe, es uno mismo»

El Reto de los signos según las tribus…

Aries:

Es el signo para la tribu de Yehuda. Un Aries necesita subyugar su ego y aprender autocontrol, ser paciente en vez de impulsivo, y pensar y analizar antes de actuar.

Tauro:

Es el signo para la tribu de Yisajar. Un tauro necesita deshacerse de su apego a lo material y a la fisicalidad para aprender a ser flexible en vez de testarudo y aprender a resistirse a la vida cómoda y fácil.

Géminis: 

Es el signo para la tribu de Zevulún. Un géminis necesita eliminar la duda y la incertidumbre, aprender a discernir entre la luz y la oscuridad a fin de encontrar un camino hacia la Luz y apegarse a él.

Cáncer:

Es el signo para la tribu de Reuvén. Un cáncer tiene que ser menos emocional y debe aprender a tomar la iniciativa en lugar de quedarse necesitado y dependiente de los demás.

Leo:

Es el signo para la tribu de Shimón. Un leo tiene que dominar su ego y aprender a ser más humilde.

Virgo:

Es el signo para la tribu de Gad. Un virgo necesita abandonar el juicio y la crítica y examinar sus propias acciones en lugar de las acciones de las demás personas.

Libra:

Es el signo para la tribu de Efrayím. Un libra tiene que encontrar equilibrio en su vida, y debe aprender a no entregar demasiado o complacer demasiado. Su desafío es hallar armonía en el universo.

Escorpio: 

Es el signo para la tribu de Menashé. Un escorpio debe aprender a autocontrolarse a fin de resistir las emociones extremas de envidia y negatividad; asimismo, un Escorpio debe aprender a abstenerse de guardar rencores.

Sagitario:

Es el signo para la tribu de Binyamín. Un sagitario necesita aprender a ser un canal para la Luz y debe evitar que otros hagan el trabajo por ellos. Tienen que aprender a ser más serios y cuidarse de adicciones a las drogas y las apuestas.

Capricornio:

Es el signo para la tribu de Dan. Un capricornio tiene que liberarse de las limitaciones de los cinco sentidos y aprender a confiar en la Luz en lugar de apoyarse solamente en el mundo físico.

Acuario:

Es el signo para la tribu de Asher. Un acuario necesita controlar su deseo de romper todas las reglas, de modo que pueda revelar Luz mediante ideas novedosas, intuiciones y descubrimientos.

Piscis:

Es el signo para la tribu de Naftalí. Un piscis debe cuidar la tendencia a tener poca voluntad propia, lo que puede resultar en adicciones a sustancias o comportamientos negativos. En lugar de ello, los piscis deben nadar en contra de la corriente para revelar la Luz que se encuentra dentro de ellos.

Un comentario importante de esta lección es sobre Moshé, quien acostumbraba entrar en el Tabernáculo y escuchar la voz de Dios saliendo del Arca. Hoy día, escuchamos a Dios como nuestra voz interior. No obstante, a menudo no sabemos cuál voz es la Luz y cuál es el Satán. Conectar con esta lectura y absorber la sabiduría que se expone en ella, puede ayudarnos a reconocer la voz de la Luz y a despertar nuestra propia porción vital de discernimiento en el momento que empezamos a hacer frente ante los retos de la energía de los signos que nos limitan.

Y así termina le parashá de esta semana.