La Mikvé

Por: Sonia Villamil

Esta práctica, consiste en un baño de purificación espiritual, un ritual donde se realiza la inmersión en agua corriente o viva, que ha sido aplicado por distintas culturas como la griega, romana, la hebrea, la india, la rusa y diferentes pueblos indígenas, desde tiempos ancestrales.

Las palabras esperanza y Mikvé comparten la misma raíz hebrea, que infiere la reunión de las aguas y representa una metáfora de restauración, como regresar al útero y tener un nuevo comienzo, sumergiéndose en un cuerpo de agua que reúne determinadas condiciones.

«Una Mikvé es entonces un lugar que reúne aguas de origen natural, como el agua de lluvia, de un río o de un manantial; en la que el practicante debe sumergirse por completo»

Las tres inmersiones completas del cuerpo hacen alusión a la purificación de espíritu, mente y cuerpo.

El baño ritual nos limpia la suciedad física y negatividad espiritual y es una manera de concertar con muestro Yo Superior-Dios y buscar una guía fuera de nuestra mente racional, abrirse a las posibilidades de transformación y cambio que nos brinda el Universo.

Distintas culturas alrededor del mundo utilizan los baños sagrados: para los rusos, los banyas; los turcos los llaman hammans, los japoneses los conocen como sentos. Los indios se bañan en el Ganges, los cheroquis todavía celebran el ritual que llaman “entrar al agua”, sumergiéndose siete veces y los mayas también tienen sus baños rituales que curan enfermedades del espíritu. No olvidemos lo sanador que se siente ir al mar y sumergirse bajo sus interminables aguas azules.

La mística y la espiritualidad del agua tienen su motivación más profunda en la vida misma; ya que no existe vida sin agua y todas las formas de vida dependen de ella. De esta forma, el agua adquiere un valor vital y sagrado: bien común, patrimonio de la humanidad y derecho de todo ser vivo.

El agua es uno de los elementos primordiales de La Creación, es considerada como un ser vivo o una fuerza inteligente que interactúa con la naturaleza y los seres que tienen contacto con ella en cualquiera de sus formas. Masaru Emoto, doctor en medicina alternativa, afirmaba que los sonidos, palabras y pensamientos dirigidos hacia un cierto volumen de agua, influyen en la forma de los cristales de hielo que se obtienen de ella.

En relación a la importancia y valor espiritual de este elemento, encontramos que se mensiona 582 veces en La Torah y es usada tanto para describir la creación, como la destrucción, la purificación, la regeneración y el amor. El agua acompaña al espíritu divino y a su relación con los hombres en todas las etapas de la larga historia bíblica.

«El agua siempre ha sido un elemento simbólico, ligado a la limpieza y purificación»

Nos lavamos todos los días, pero podemos estar limpios físicamente y permanecer interiormente tan sucios como si nunca hubierais tocado el agua. El agua que nos limpia la parte física, posee exactamente las mismas propiedades en el plano espiritual; la conocemos y utilizamos todos los días, pero la primera condición para lograr la purificación al emplearla, es la conciencia de que, a través de ella, es posible conectar con un elemento de carácter espiritual y primordial.

Así el ritual de la mikvé, es un portal al mundo espiritua; nos limpia y protege espiritualmente, a diferencia de los baños normales que tomamos diariamente. Los baños de purificación se practican para limpiar los chakras (centros de poder energético), revitalizar el aura y regenerar el estado positivo de la mente; aunque las mikvé deberían componerse únicamente de agua, otras prácticas espirituales admiten el uso de elementos adicionales al agua, como aceites esenciales, hierbas o cristales como complemento.

Con el agua y su poder espiritual no sólo te sentirás purificado sino que tu ser se alimentará por la energía sutil y vivificante.

Es una característica del mundo natural que ha sido una pieza central del simbolismo espiritual y ritual religioso en las comunidades humanas durante miles de años. Con notable regularidad en las distintas culturas, el agua se ha utilizado para comunicar el valor sagrado de la vida, la dimensión espiritual de la purificación, la protección y la curación; el profundo significado del sufrimiento y la redención en la vida humana.

Sin duda ha sido, es y será una de las herramientas de conexión y purificación que continuará siendo parte de nuestras culturas y rituales sagrados. El agua no conoce ni se identifica con ninguna raza, cultura, etnia o religión; está en todos los sistemas de pensamiento de todas las civilizaciones e incluso es parte de lo que estamos hechos. El agua no sólo nos da la vida, es el origen de la vida. Desde los albores de la conciencia humana nuestra relación con ella ha sido profunda y enriquecedora. La historia de la filosofía y los ritos de las culturas y religiones milenarias lo confirman: en todas, el agua es símbolo de vida, purificación y esperanza, valores que son un denominador común que nos une y que podemos procurar tener mucho más en cuenta.