Jayei Sarah/ Las Vidas de Sarah…

Bereshit/ Génesis 23:1 – 25:18

 

La vida de Sarah no es muy mencionada en la Torah a pesar de ser la esposa del gran Patriarca Avraham. Se le menciona varias veces a lo largo de los capítulos de Bereshit/ Génesis y este capitulo especialmente corto es el único que se le dedica a su historia y además solamente se enfoca 100% en ella en el primer versículo de esta lección.

El capítulo Jayei Sarah como su traducción lo indica se supone debe tratar de sus vidas y sin embargo prácticamente el capitulo abre con su muerte…

A lo largo de la Torah nos encontraremos con historias también cortas sobre las otras Matriarcas y esto ha dado lugar en la historia para que las religiones y algunas culturas que se respaldan en la Torah y la Biblia se inclinen a restar importancia al papel de la mujer, no solo en el aspecto físico y material sino en la espiritualidad misma.

Pero los Kabbalistas saben que esto no es más que un código más, de los tantos que guarda la Torah y descodifica la Kabbalah, que al descifrarlos abren la puerta a una cantidad de Luz muy grande y poderosa.

Les explico un poco…

La Torah nos cuenta que ella muere el día en que Avraham iba llevar a cabo el sacrificio de su hijo Yitzjak. Cuando el Patriarca y su hijo regresan a casa se encuentran con el evento de que su esposa y madre había fallecido… y los textos dicen que Sarah murió en el momento justo en el que Avraham fue detenido por el Ángel para evitar el sacrificio de Yitsjak.

Muchos mal interpretan esto diciendo que ella muere a causa de la angustia y gran dolor que sintió al saber que perdería a su único y tan esperado hijo; pero el mensaje que este hecho guarda es mucho más profundo de lo que las pobres palabras pueden expresar!!!

El momento justo en que Avraham detuvo el sacrificio, fue el momento que marcó la culminación de su misión, pues el puente de equilibrio entre las dos Columnas «Derecha/ Avraham» e «Izquierda/ Yitzjak», se había realizado y de ahí en adelante ella no tenía nada más trabajo que realizar o aprender como Sarah.

En realidad su vida guarda un secreto muy importante y el hecho de que este capítulo que se dedica a ella en la Torah sea corto y además no se hable demasiado de ella en las historias y en cambio el estudio se enfoque en los Patriarcas, es en sí la revelación misma del secreto que oculta la vida de esta gran mujer.

La Kabbalah nos explica que la misión de la mujer es mucho mas corta y sencilla que la del hombre, se dice que las mujeres no tenemos Tikún y que las correcciones que venimos a realizar al mundo en realidad son la ayuda que brindamos a nuestra alma gemela; es decir que el Tikún que nos corresponde realizar en esta vida es una de las tantas correcciones que nuestro complementario masculino necesita realizar.

Esto nos explica el Zóhar durante el estudio de Bereshit en el momento de la «Caída» con el tema del fruto del Árbol de la Ciencia del Conocimiento del Bien y del Mal.


Repasemos un poco sobre esto:

La Serpiente convence a Havá de probar el fruto que le había sido advertido no comer a Adam, pues Dios le había dado dicha instrucción antes de la creación de Havá…

La Serpiente la convence pero no porque Havá fuera tonta fue que la «engañó», en realidad no hubo ningún engaño, simplemente que la naturaleza de la energía de Havá es el «deseo de recibir» mejor conocida como polaridad negativa de la energía o energía femenina. Esta energía está hecha para recibir y por ello fue natural para Havá recibir el fruto.

Havá accede a probar el fruto con la intención plena de «recibir para compartir» según nos explica la Kabbalah, y entendiendo que el fruto en cuestión se trataba de «sexo» (les expliqué sobre esto en el primer capitulo de Bereshit/Génesis «AQUÍ»), prácticamente entendemos que el motivo primordial por el que se debería intercambiar la energía sexual es para compartir y unificarse.

Sin embargo el verdadero problema o causa que provocó la famosa «caída» de Adam y Havá, fue el momento que Havá le ofrece probar el fruto a Adam y él siendo la energía de «dar», al «recibir» prácticamente hizo corto circuito… por decirlo en términos prácticos. Dejando de lado que además el intercambio no fue entre Adam y Havá sino entre ambos y la serpiente, pero eso es material para otra lección.

El hecho es que en la «mordida» de Adam del fruto prohibido ocurrió verdaderamente la fragmentación de la Vasija Original y por ello le corresponde a la energía masculina hacer la mayor parte del trabajo para restaurar dicha fractura. Todo porque no fue él quien se inclinó a dar sino se limitó solamente a recibir y entonces fue completamente en contra de su naturaleza espiritual, lo que literalmente lo descompuso y lo rebalsó en energía que no pudo contener, provocando la explosión que resultó en la fragmentación del Alma Original y entones así, aquí estamos todos!

Peeeeeero… ¿que sería de un alma que no cuenta con el amor incondicional de su alma gemela quien le ayuda a superar los retos, le acompaña y le ayuda a trascender las lecciones más importantes de la vida?. Después de todo de nada sirve el deseo de dar si no existe una energía de deseo de recibir…

¿a quién podríamos dar si no hay quién quiera recibir?

Y esa exactamente es la función de la energía negativa o femenina, que proviene de Havá.


 

Retomando el tema de esta parashá…

Sarah, el «Alma Gemela» de Avraham, quien salió de la tierra de Ur junto a él, lo siguió y lo acompañó en su gran travesía de forma incondicional; ella tenía una misión muy importante como toda mujer o energía femenina tiene en el mundo, y que no es para nada menos importante que la misión de los hombres, sino todo lo contrario… pues sin la disposición para recibir y complementar, ningún hombre podría llevar a cabo sus correcciones y misiones de vida y redimir el asuntito que se dió al pie del Árbol del bien y del Mal.

Muchos dicen desde un punto machista que las mujeres no tienen relevancia e incluso las religiones y algunas culturas se han respaldado de la falta de mención de las mujeres y Matriarcas en la Torah… pero esto solamente confirma que estos no han sido hombres genuinamente sabios, pues se han dejado guiar de la lectura en blanco y negro de las escrituras y no han podido ver más allá de la superficie en aquello que tan claro se observa cuando nos enfocamos en buscar «recibir» la Luz que la Torah ofrece.

 

Veamos un poco más de qué se trata todo esto…

Según la Kabbalah la misión de vida de Sarah se basó en dos situaciones… llevar a cabo su Tikún que tenía que ver con el auto reconocimiento de su valor y poder propio y no fue hasta el momento de reconocerse a sí misma que pudo corregirse y mejorarse para finalmente dar a Luz a su hijo Yitzjak.

En el camino cometió errores, tuvo que pasar por lamentaciones y golpes que indudablemente le rompieron el corazón pero le permitieron abrirlo para aprender a amarse a sí misma de la misma forma incondicional que amaba a su esposo Avraham.

La segunda parte de su misión de vida tenía que ver con ayudar a Avraham a llevar a cabo su misión de vida propia, que entre otras cosas consistía en tener el valor de reconocer el poder de la unión entre almas gemelas… y no fue hasta que pudo darle el lugar que le correspondía a su contra parte femenina Sarah, que en realidad pudo perfeccionarse por completo o completarse para abrir la puerta más importante de su vida que permitiría el paso de la Luz de una forma más grande al mundo.

Ahora bien…

Todas las mujeres o las almas que encarnamos como mujeres, estamos conectadas a la energía de polaridad negativa (-) es decir a la energía de “deseo de recibir” como Havá/ Eva… y como todo ser humano tenemos una batalla con nuestro EGO y debemos luchar por hacer que esa energía de deseo de recibir sea de recibir para compartir y no de recibir solamente para sí mismas.

Cuando la energía de polaridad negativa (-) “deseo de recibir”, se conecta a la polaridad positiva (+) que es el “el dar” es cuando el equilibrio es perfecto y cumplimos con la función de vasijas que reciben La Luz para transformarla y poder crear manifestaciones positivas que se comparten con el mundo. Pero cuando la energía de polaridad negativa (-) que es el “deseo de recibir” se conecta a la polaridad negativa (-) “deseo de recibir”, se convierte en un deseo egoísta de recibir para sí mismo y entonces la vasija solamente contiene los deseos del EGO que prácticamente es una especie de vacío constante que nos inclina a buscar repetidamente la forma de llenarlo con cosas materiales, personas o sensaciones, que al final no logran llenarlo y terminamos consumidos por el EGO creando únicamente manifestaciones egoístas y vacías para nuestra vida.

— Explicó esto porque es importante entender, reconocer y aceptar el papel de ser mujer o energía femenina en el mundo; cosa que no tiene nada que ver con el machismo ni feminismo, sino simplemente con las leyes Universales de la Creación. —

 

Entonces, Sarah era la vasija de Avraham, así como toda mujer es vasija para su complemento masculino. Y debo decir que para disgusto de algunos y estén o no de acuerdo…

«la energía no está completa si solamente tiene una polaridad y de ser así, la Luz no se puede revelar.»

 

Todos tenemos ambas polaridades en nuestro sistema y según el género así es la polaridad que predomina en nuestro sistema, pero aún así necesitamos equilibrarla y complementarla para realmente cumplir con la segunda parte de nuestra misión de vida.

La Torah nos cuenta la vida de Sarah y la Kabbalah nos explica cómo se componía su misión que es la misma forma en como se compone la misión de cada ser humano encarnado.

 

  1. La primera parte es nuestro Tikún personal, el cual es requisito para poder continuar con la segunda parte de la misión… (Todo Tikún, como mencione anteriormente es la corrección del aspecto masculino de la Vasija Original «Adam», pero el Tikún que las mujeres llevamos a cabo es la ayuda que aportamos a nuestra alma gemela masculina que es un fragmento de Adam que encarna en este mundo como un hombre que en algún punto puede o no ser nuestra pareja, aunque no necesariamente tenemos que conocerla en esta vida si no hemos avanzado lo suficiente a lo largo de las encarnaciones). Y así como Havá acompaño a Adam fuera del Jardín del Edén, así nosotras acompañamos a nuestra alma gemela hacia le reparación correspondiente.
  2. La segunda parte de la misión es en conjunto y tendrá que ver con algún tema que nos relacione con una o más personas en nuestra vida y que involucrará al sexo opuesto, pues se requiere la otra polaridad de la energía para poder revelar la Luz que nos corresponde.

 

Para algunos la segunda parte de la misión será en pareja sentimental, para otros con la familia, hermanos, amigos o cualquier otro tipo de relaciones según requiramos aprender y en algún momento o en alguna encarnación se tratará 100% del alma gemela… es decir la pareja!

«Pero al final nuestra misión de vida nunca es 100% personal porque involucra a otros».

 

Les decía entonces…

Sarah era la vasija de Avraham y su tarea era ser capaz de contener la Luz que este Patriarca necesitaba canalizar al mundo. Por lo tanto se requería que fuera una mujer muy sabia, justa, segura de sí misma y muy, muy poderosa.

La Torah y la Kabbalah nos dice que Avraham y Sarah eran almas gemelas, eran Merkabbah (Carrozas que transportan Luz), eran profetas, pero esta escrito que Sarah era mejor profeta que Avraham.

El Midrash dice al respecto:

“Ella era tan grande que el Creador había hablado directamente con ella mientras que a las otras profetas Dios les hablaba a través de un mensajero. Ella era tan destacadamente justa que incluso los Ángeles estaban sujetos a sus órdenes.

Pero la comunicación directa con el Creador no sucedió hasta que Sarah se reconoció a sí misma en todo su esplendor, cuando sanó su autoestima, sus inseguridades y vacíos como mujer y energía femenina y entendió que tenía el poder de cubrir sus necesidades propias y vacíos con la Luz del Creador que emanaba de sí misma y no de manera externa y enteramente de Avraham, y entonces fue cuando realmente se confirmó y reconoció como «Vasija» y su poder creador empezó a fluir.

Este es el reto más difícil de superar y trascender que toda alma gemela experimentará, pues las relaciones de pareja son la relación más idéntica y cercana al tipo de relación que tenemos con el Creador mismo. Si logramos perfeccionarnos en este tipo de relaciones que prácticamente es el preámbulo a nuestra relación con Dios, el trabajo está prácticamente hecho. Y en esa “Unicidad” que conseguimos con el alma gemela y el Creador como energía que unifica ambas energías, almas y cuerpos físicos, entonces estamos listos para un nivel más alto y retos más elevados que nos continúan llevando al crecimiento espiritual y nuestra evolución.


Los sabios nos dicen que por cada par de almas gemelas que se unen y logran trascender superando sus limitaciones y retos; se garantiza que otro par de almas gemelas de las próximas generaciones de esta pareja tengan la oportunidad de encontrarse para intentar la prueba de permanecer como UNO SOLO a partir de esa vida y en las próximas encarnaciones.

«Y así conforme las almas gemelas se van reuniendo poco a poco la humanidad completa vamos de regreso al UNO.»


 

Pero entonces por qué la historia de la vida de Sarah es tan corta en la Torah?…

Como ya pudimos observar, no es porque sea irrelevante o su historia no sea importante o interesante. En el hecho de que sea un capítulo corto se encuentra la misma clave, que se trata de que la mayor parte del trabajo le corresponde a la energía masculina y por eso la Torah es una serie de historias que cuentan las vidas de los «Patriarcas» y demás figuras masculinas «importantes». Prácticamente nos están diciendo a las mujeres que nuestra tarea consiste en apoyar y ayudar a nuestra contraparte pero que en realidad nosotras no tenemos correcciones que nos correspondan del todo como energía femenina.

Esto no debe ser cuestión que nos suba el EGO por favor!!!, no se trata de creernos mejores que los hombres ni mucho menos. Sino de reconocer que nuestra labor es parte fundamental y muy necesaria para completar la tarea que se le dió a la humanidad como una TOTALIDAD. Y que mientras sigamos peleando por «derechos iguales» que jamás vibrarán ni sintonizarán con nuestra energía, en vez de enfocarnos en reconocernos como ese gran contenedor de Luz Divina que somos, pues no estamos ayudando mucho en realidad.

 

Exploremos un poco más!…

La Parashá Jayei Sarah inicia indicando la cantidad de años que vivió esta Matriarca y lo hace de una forma peculiar.

«Y la vida de Sarah fue de cien año y veinte año y siete años; los años de vida de Sarah…» (Bereshit/ Génesis 23:1)

No lo escribí mal… así esta escrito en la Torah «cien año, veinte año y siete años»

¿Pero por que no decir solamente que vivió ciento veintisiete años?

El Zóhar dice que Sarah representa la TOTALIDAD de la UNIDAD, como la semilla que contiene dentro de si misma el total de los elementos del árbol que crecerá cuando la semilla sea sembrada. Es decir las raíces, ramas, flores, frutos y hojas, pero todo esto tiene un proceso separado por los diferentes procesos que atraviesa la planta a través del tiempo.

Entonces ya que Sarah personifica la idea de la unidad, el código que oculta su tiempo de vida de 127 años es el siguiente:

  • 100 año: son las 100 diferentes dimensiones espirituales (10 Sefirot del Árbol de la Vida que contienen dentro de sí 10 Sefirot o niveles individuales propios… 10 x 10 = 100). Por otra parte y además muy importante es que el número 100 también indica el momento en el que finalmente la segunda parte de su misión dió inicio junto a Avraham pues fue cuando él tuvo la edad de 100 años que nació su hijo Yitzjak/ Isaac.
  • 20 año: aqui se refiere a un nivel inferior de conexión de 10 + 10 que son las 10 Sefirot de Luz Directa más las 10 Sefirot de Luz Retornante. Es decir el canal completo de conexión «ida y vuelta».
  • 7 años: corresponde a las 7 Sefirot que componen la dimensión central del Árbol conocida como Zeir Anpín, que es el escudo que protege al mundo físico de recibir La Luz directa sin correr riesgo de «quemarse» con tanta fuerza y poder. Esta dimensión central compuesta a su vez por 7 diferentes niveles de consciencia o planos, son en los que se lleva a cabo el proceso de creación previo a la manifestación física en nuestro mundo. Zeir Anpín se identifica simbólicamente con el Escudo de David y el Rey David es la Carroza de Maljut o el «mundo físico» por lo que el numero 7 corresponde tanto a la dimensión de Zeir Anpín como a Maljut.

 

Muchos códigos encerrados en un pequeño dato verdad?!?!?!

 

Quieren más?…

Pues les cuento más respecto a los 127 años que vivió Sarah, ya que hay algo más aquí que nos revela sobre su futuro… pero qué futuro si se murió? jajajaja

Pues bien el Zóhar nos revela que más adelante en la historia Sarah reencarno como la reina Esther y dado a que cada año de su vida como Sarah estuvo lleno de Luz y apegado al cumplimiento de su misión de vida hasta completarla, pudo entonces avanzar al siguiente nivel en el que posteriormente la historia nos cuenta que viviendo como la reina Esther gobernó nada más y nada menos que «127 naciones»!!!

Aquí también aclaramos el tema de que Jayei Sarah, se traduce como Las Vidas de Sarah… otro secreto oculto, ya que no habla solamente de una vida sino de vidas, en plural.

«Y de esta forma la Kabbalah nos demuestra y explica la forma en cómo nuestras acciones en vidas pasadas pueden influir en el presente y el futuro.»

 

(Simplemente hermoso!!! ¿no?, o sólo yo me emociono con estos secretos?!?!, por favor comenten pronto jajajaja)

 

Sigamos…

La vida y muerte de Sarah nos lleva a la introducción de la siguiente Matriarca de la que nos cuenta la Torah. En este punto la historia nos permite ver como el hecho de que Avraham y Sarah pudieran trascender como almas gemelas garantizó el encuentro de otro par de almas gemelas en la siguiente generación, como les mencioné anteriormente, pues la historia a la que pasamos es a la de su hijo Yistjak/ Isaac y Rivká/ Rebeca.

Luego de la muerte de Sarah, Avraham ordenó a su sirviente Eliezer que viajara al lugar donde vivía la familia de origen de Avraham (Ur) y regresara con la futura esposa de Yitsjak, Rivká… quién Avraham había previsto sería el Alma gemela de su hijo. (recordemos que Avraham tenía visiones y comunicación directa con los planos superiores y por ello gozaba de beneficios extra, por no decir que su plan no era el básico sino el «Plus Ultra Vip» jajaja).

Al llegar a la ciudad natal de Avraham, Eliezer pidió una señal a Dios por medio de la cual pudiera reconocer al alma gemela de Yitsjak y luego él la encontró cerca de un pozo.

«La señal era el pozo»

 

Pues los sabios saben que el agua tiene un poder simbólico para ayudarnos en nuestras relaciones e incluso para unirnos con nuestra alma gemela. Según la kabbalah el Agua es vida, sabiduría, espiritualidad y según la Astrología Kabbalística el Agua se relaciona con las emociones, por lo que se convierte en un canal directo que nos conecta con respecto a las relaciones sentimentales.

Entonces Eliezer encontró a Rivká y la historía se empieza a poner muy interesante, porque es ahora que entramos a los temas sobre la «Magia» y podemos confirmar por qué el estudio de está parashá corresponde al mes de Escorpio que conecta con la energía de «lo oculto».


(Esto se sintoniza perfecto con los posts dedicados al mes del ocultismo que les he compartido las últimas semanas, que aunque no son historias de la Torah, es contenido que proviene de la Kabbalah así que si no los han leído se los recomiendo accediendo a lo siguiente enlaces: De Paganos a Brujas…Las brujas Vrs. Hechiceros…Cosas de brujas…).


 

Como les contaba, Eliezer viajó hasta Ur, la tierra natal de Avraham, la cual era conocida como una tierra de energía oscura en la que la magia y hechicería eran el credo y práctica de regla.

Avraham y Sarah crecieron en este entorno y fueron altamente educados en estos conocimientos y técnicas hasta el momento en el que Avraham alcanzó un nivel muy alto en el que encontró la conexión directa con El Creador y este al ver lo preparado que estaba, sabía que el EGO le guiaría hacia las profundidades de la oscuridad complicándole su salida. Y por ello lo guió a utilizar toda esa sabiduría, más la nueva que Él le proporcionaría y emprender una nueva vida en la que podría evolucionar espiritualmente aún más.

Aquí la Kabbalah nos demuestra como requerimos de explorar la oscuridad para poder encontrar La Luz, pues es su contraparte necesaria para poder ser un TODO.

Avraham teniendo este conocimiento y sabiendo que su hijo había nacido lejos de todo esto y que solamente tenía el conocimiento de La Luz, entendió que necesitaría la energía complementaria que le equilibrara para poder emprender su misión de vida; tendría que ser alguien que tuviera el conocimiento necesario de la energía oscura pero que también tuviera el llamado hacia La Luz.

Y este sería justamente el papel de Rivká, quien se convertiría en su esposa…

 

Rivká tenía un hermano llamado Laván, él era un experto en la hechicería, una fuerza muy negativa que quería evitar que Rivká se casara con el hijo de Avraham.

El Zóhar dice:

» Todo el mundo sabía que Laván era el mejor en magia y hechicería, y que podía utilizar la hechicería para deshacerse de quien quisiera».

—Por lo tanto Laván representa a las fuerzas oscuras que necesitamos vencer antes de que dos almas gemelas puedan unirse y tener la oportunidad de trascender como UNO, ya que la primera prueba que las almas gemelas deben superar son al inicio de la relación que si es «simple y fácil», denota que es menos probable que revele Luz. Sin embargo cuando al inicio de una relación hay obstáculos, el potencial para revelar Luz es mucho mayor».

Por eso Luchar por el Amor es tan importante… luchar nos saca de la zona de confort y ese es precisamente el camino del Alma, mientras que el EGO prefiere la comodidad.

 

Laván quería evitar esa unión, porque conocía muy bien a Avraham y había escuchado del nivel que había alcanzado en su crecimiento espiritual y entendía que al facilitar otra unión como la del Patriarca estaría garantizando otro despertar aún más grande en el lado de La Luz.

Cuando Eliezer se presentó ante la familia de Rivká y prácticamente pidió su mano en nombre de Yitsjak, Laván y el padre de Rivká intentaron envenenarlo, pero el plan falló y el envenenado resultó ser el padre de Rivká… el poder de La Luz era muy fuerte y protegió esta unión desde incluso antes de que se conocieran y Laván no pudo hacer más a pesar de su gran conocimiento.

Luego de esto su familia le preguntó si quería quedare o marcharse…

Rivká, como Avraham lo sabía, ya había tenido el llamado hacia La Luz, esto quería decir que su nivel de sabiduría y conocimientos sobre las artes oscuras era lo suficientemente elevado. Ella eligió seguir a Eliezer rumbo a su nueva familia y a pesar de que su padre no le otorgó ninguna dote, ella siguió su intuición que es el instinto más elevado y dejó todo atrás para buscar una vida mejor y cercana a La Luz, como un día lo hicieron Avraham y Sarah.

Este capitulo nos cuenta que cuando Rivká se encontró por primera vez con Yitsjak, este inmediatamente la llevó a la tienda que había pertenecido a su madre Sarah y La Luz regresó a estar completa.

La Torah nos cuenta que literalmente cuando Sarah murió La Luz que irradiaba su tienda había desaparecido, pero al momento en que Yisjak introdujo a Rivká y consumaron su unión… La Luz regresó y esta fue la prueba de que la unión de ambos sería un canal de Luz para el mundo.

Por otro lado, en esta lección también nos explican que luego de la muerte de Sarah, Avraham aún tenía que terminar de cumplir parte de su misión, que consistía en llevar esta sabiduría a todas las naciones del mundo y ayudarlas mediante el conocimiento de la kabbalah.

Por ello luego de culminar su misión junto a su alma gemela Sarah, quien al haber alcanzado el nivel más alto en esa encarnación había trascendido para continuar con su crecimiento espiritual. Avraham se unió entonces a Keturá, su siguiente esposa quien en realidad era Hagar la madre de su primer hijo Yishmael, quienes habían sido expulsados de sus tierras por practicar la idolatría (esto se menciona más ampliamente en la lección anterior Vayerá/ Y apareció…). Hagar por su cuenta había realizado profundo trabajo espiritual y logró elevarse aunque nunca alcanzó el nivel de Sarah, su crecimiento espiritual se confirma en el cambio de su nombre de Hagar a Keturá.

Avraham y Keturá tuvieron hijos que posteriormente viajarían al Este para diseminar las enseñanzas de la Kabbalah.

Luego de haber realizado un enorme trabajo espiritual y de haber alcanzado el nivel más alto posible en esa encarnación, Avraham murió a la edad de 175 años de edad y fue enterrado junto a Sarah en una cueva en la tierra de Hebrón junto a Adam y Havá, en donde posteriormente también serían sepultados su hijo y nieto junto a sus correspondientes esposas. Este lugar hoy en día es conocido como «La Tumba de los Patriarcas» en Macpela.

Finalmente esta lección nos deja una última enseñanza sobre Astrología Kabbalística, en donde nos cuentan que así como el nieto de Avraham Jacob hijo de Yitsjak y Rivká, tubo 12 hijos que fueron jefes de las tribus de Israel y representan los atributos positivos de los 12 signos zodiacales. Cada tribu corresponde a la energía de un Signo de la rueda Zodiacal, cada líder de las tribus es un atributo con el que estamos influenciados según el signo bajo el que hayamos nacido y que nos aporta la fuerza espiritual necesaria para romper con las ataduras y realizar así nuestra misión.

Pero como sabemos el mundo físico es dual y la energía tiene dos polaridades, por lo que si entendemos que las 12 tribus que provinieron del nieto de Avraham son las que conectaron con la energía positiva; la Torah nos deja aclarado que su contra parte son los 12 hijos que tuvo Yishmael hijo de la Egipcia Hagar y Avraham, quienes representan los atributos negativos de los Signos del Zodiaco y conocer sobre ellos nos ayuda a elevarnos por encima de las influencias de los planetas y otras fuerzas astrológicas.

Desde la perspectiva de la Astrologia Kabbalística, entendemos que las estrellas y los planetas influyen en nuestras vidas pero no nos obligan en ninguna forma a nada. Tenemos libre albedrío, lo cual significa que podemos elegir que las estrellas y los planetas nos influyan o podemos elegir elevarnos sobre su influencia y utilizar su energía a nuestro favor.

Sobre Yishmael, su historía se resume en la Torah, diciendo que a pesar de que fue muy negativo toda su vida, al final se corrigió a sí mismo antes de morir y se convirtió en una persona justa, al final logró despertar pues después de todo, TODOS tenemos un Alma que proviene de La Luz y además también su genética espiritual así como la evolución de su propia madre aportaron positivamente en su transformación. Lo que indica que nuestros actos y progresos aportarán positivamente en nuestros hijos.

Esto nos enseña también que por muy negativas que sean algunas personas y aunque podamos llegar a creer que están completamente perdidas, el cambio es posible, aunque el cambio  llegue a último momento; y así una vez más la Kabbalah nos confirma de nuevo que la oscuridad al final también corresponde a La Luz y aunque su camino es frío, por esa misma vía despertamos el anhelo por el calor de La Luz.

 

Como podemos ver, la lección de esta semana que parece muy corta si la vemos desde la Torah, es bastante amplia y esto nos lleva a no olvidar que:

«En las cosas más simples y pequeñas se guarda la grandeza».

 

Les deseo una excelente semana y nos vemos en la próxima lección «Toldot».

 

La Tefa.-