Emor/ Diles…

Vayikra/ Levítico 21:1 – 24:23

«Amar al prójimo» es el principio fundamental de cada Ventana Cósmica, el amor hacia otros y el deseo de compartir es la única forma disponible en la que podemos conectar con la energía poderosa que se nos ofrece en cada evento.

En palabras del gran sabio Hilel:

«Si hay algo que no te gustaría que te hicieran, no se lo hagas a los demás»

Esa es toda la Torah, el resto es puro comentario!

Esto es lo que expresa la Torah, pero aún en menos palabras… «Ama a tu prójimo como a ti mismo». El amor no ocurre de forma fácil, al menos no el amor verdadero, ese que surge sin estímulos externos, ni siquiera entre amigos, familia o con la pareja; el amor es un trabajo fuerte, que requiere de provocar inspiración interna día a día, lo que implica un esfuerzo espiritual para mantener vivo el amor.

En realidad una amistad con amor genuino es algo inusual, pero también es algo por lo que deberíamos esforzarnos en alcanzar… Pero aclaremos el significado de una amistad «REAL», pues no se trata de compartir sólo porque es divertido o interesante, ni porque ese alguien más nos alienta a hacer cualquier cosa, incluso cuando esto es dañino para nosotros. El requisito de la amistad verdadera, radica en algo muy profundo que requiere honestidad y sinceridad, incluso a la hora de decir aquello que pueda ser incómodo o dejar en claro que no se apoya eso o aquello que tu «amigo» está llevando a cabo, el amor incondicional no quiere decir literalmente que aplaudas o alientes al otro a hacer crecer sus debilidades o sus fallas importantes, o aún peor, quedarte de brazos cruzados porque simplemente «no es tu problema» o la famosa «cada quien con su vida».

Como nos expresa el siguiente comentario:

—¿Una persona es afortunada si en el transcurso de la vida tiene cinco amigos a quien realmente ame?

—No, una persona es afortunada aún si tiene un sólo amigo verdadero.

Porque un amigo verdadero no es sólo alguien a quien podemos llamar por teléfono para que nos acompañe al cine, es alguien con quien logramos un vínculo, una conexión profunda, que va más allá!… Un amigo verdadero permanece conectado con nosotros siempre, sin importar el tiempo o la distancia, es alguien que fomenta en nosotros el crecimiento y el cambio, que nos inspira a continuar mejorando, que tiende su mano para levantarnos, pero jamás para hacernos daño o hundirnos.

Un amigo verdadero tiene el valor incluso de pelear con nosotros cuando estamos sumidos en la negatividad y la necedad autodestructiva, arriesgando la propia amistad, pero viendo por nuestro bienestar.

Ademas de la amistad y el compartir, esta lección también nos habla del trabajo espiritual.

La Torah deja bien claro que el trabajo espiritual de una persona no es idéntico al de otra, también aclara que si bien toda acción aporta al colectivo y que incluso hay personas en niveles avanzados espiritualmente hablando, que hacen una gran labor en nombre de la humanidad, cada uno de nosotros tiene su propio nivel de trabajo espiritual y la naturaleza de este trabajo está cambiando constantemente conforme vamos creciendo en esta parte de nuestra vida.

La mayor parte de nuestro trabajo espiritual consiste en descubrir cuál es nuestro verdadero trabajo! Pues si no sabemos donde estamos destinados a ir, ciertamente nunca llegaremos! Cada persona necesita y debe saber cuáles son sus tareas en este mundo.

«Cada uno debe encontrar su propia verdad»

Y todas las leyes de las que nos habla la Torah respecto al Sumo Sacerdote, nos enseñan que cuando más elevados somos, más responsabilidad tenemos; cuando estamos elevados ya no podemos hacer las cosas de la misma forma que solíamos hacerlo, o ciertas  cosas que acostumbrábamos hacer cuando estábamos en un nivel de consciencia más bajo.

Cuando una persona alcanza un nivel espiritual elevado, puede compartir esa energía con su familia y amigos, de manera que los suyos tienen acceso a ciertas conexiones espirituales, pero de la misma forma ocurre cuando la persona es negativa, pues su negatividad también afecta a sus amigos y familia. Toda la familia y amigos es partícipe de lo bueno y de lo malo a nivel espiritual y es aquí donde vemos la importancia de ser responsables.

Parte de esta responsabilidad es la de conocer sobre los momentos propicios para elevar nuestra energía, momentos como las Ventanas Cósmicas, que nos ofrecen conexiones únicas durante el año. Cada uno de estos eventos es una oportunidad que nos invita a desconectarnos por un momento de lo físico y buscar una conexión profunda a nivel espiritual, por medio de la cual podemos elevar nuestra consciencia cada vez más alto y así poder crear un canal firme y duradero entre el Cielo y la Tierra por el cual bajar todas las bendiciones a nuestra realidad material.

Y cuando entramos en materia del Cosmos, esta lección nos recuerda que es él, el Cosmos, quien se ocupa de la justicia divina, pues es al Universo a quien le corresponden las leyes universales, incluyendo la ley de «Causa y Efecto», por lo que no es una responsabilidad humana ocuparse de la justicia y hacer que se cumpla la famosa ley que menciona el Zóhar «ojo por ojo, diente por diente», solo basta con recordar y respetar que cada causa tiene su efecto, que nuestra aspiración debería ser, procurar ser causa de efectos positivos!

Y así finalizamos esta lección, para ponernos al día con las secuencias de la Parashá.

 

Stefanie.