El mito de Mercurio

Por: Stefanie Peláez

Mercurio es el equivalente a Hermes en la mitología griega. Es otro de los hijos de Júpiter/ Zeus y uno de los dioses Olímpicos cuya principal ocupación era la de ser mensajero de los dioses, ya que tenía el poder de la velocidad y el entendimiento de los idiomas así como la facultad de subir y bajar al inframundo a voluntad. El mito de Hermes nos habla de uno de los dioses más polifacéticos de toda la mitología griega. Era uno de los más activos e inquietos y por lo mismo, se le consideraba protector de actividades múltiples, como el comercio, la astucia, las fronteras y los viajeros que la cruzan, así como de los ladrones y los mentirosos, además de conductor de las almas de los muertos y mensajero divino.

Se le representa como un joven hermoso y atlético, que siempre está conversando y adora hacer bromas. Lleva puesto un sombrero o casco con alas y otro par de alas en las sandalias o directamente en los pies… estas alas son el símbolo de la velocidad que posee en su movimiento. De todas las divinidades del panteón griego, Hermes o Mercurio es sin duda una de las más complejas y ricas en matices. Es la divinidad protectora de cosas tan aparentemente dispares como el comercio, los robos, los caminos, los mensajeros, los sueños y las puertas. En realidad, todos estos ámbitos comparten una característica común: se refieren al cambio de algún tipo.

Veamos:

  • El comercio es el intercambio de unos bienes por otros
  • El robo es un intercambio forzoso a cambio de nada
  • Un camino es la vía para cambiar de lugar
  • El mensajero es el encargado de intercambiar palabras entre dos individuos
  • Las puertas son el límite entre un lugar y otro que permiten atravesar hacia un cambio de ambiente
  • El sueño es el cambio entre la vigilia y un estado diferente

Podemos deducir, por tanto, que para los griegos, Hermes era el dios de los cambios de todo tipo…

Es un dios rápido, que se mueve con facilidad entre el mundo de las divinidades y el de los mortales, y como tal es el mensajero de los dioses, encargado de llevar principalmente las órdenes de Zeus a donde le sea indicado (se trata de un hijo muy leal a su padre, lealtad que también le costó una mala reputación). Además de mensajero, Hermes es el «dios psicopompos» (uno de sus epítetos principales) el encargado de conducir las almas de los muertos hasta la entrada del reino de Hades. La herramienta característica de Hermes es el caduceo, una vara que ha sido representada con multitud de formas y a la que se atribuía el poder de dormir a dioses y mortales así como de servir para que su portador pudiera dirigir hasta el Hades las almas de los muertos.

Orígenes:

Hermes nació como fruto de la unión entre Zeus y Maya, una de las hijas del gigantesco Atlas. Nació en una cueva en el monte Cilene, en la salvaje Arcadia. A los pocos días de su nacimiento, el dios demostró su precocidad escapando de su cuna y saliendo a caminar por los campos. De este modo, llegó al lugar donde su hermano Apolo tenía su ganado. El joven Hermes decidió robar los bueyes de Apolo y encerrarlos en una cueva, de modo que el dios no pudiera encontrarlos. Una vez perpetrado el robo, Hermes regresó a su cueva en Cilene. En la entrada encontró una tortuga, y al observar la forma de su caparazón concibió una idea… mató al animal y tras vaciar su caparazón y tensar sobre él una serie de cuerdas hechas con intestinos de buey, inventó la lira. Hecho esto, regresó a su cuna y se quedó dormido.

Esta acción precoz por parte de Hermes, deja a conocer la naturaleza básica de este dios que a temprana edad tenía una tendencia interesante a tomar lo que no le pertenecía y a buscar la manera de salirse con la suya. Es por ello que se le conoce como un maestro del engaño, el robo y la mentira.

Cuando Apolo descubrió el robo del ganado, utilizó sus poderes adivinatorios para averiguar quién había sido el culpable. Una vez descubierto que había sido Hermes, Apolo exigió a Zeus que se hiciera justicia. Maya trató de defender a su hijo, con la excusa de que una criatura tan pequeña que aún dormía en su cuna no podía haber perpetrado un robo semejante. Pero Zeus no se dejó engañar por el tierno aspecto del dios que apenas era un bebé y le exigió que devolviera a Apolo sus bueyes. Hermes, doblegado ante la autoridad de su padre, condujo a Apolo hasta la cueva donde había escondido el ganado, donde Apolo, no sólo recuperó sus bestias sino quedó fascinado ante el invento de la lira… así que ofreció al pequeño dios todo su ganado a cambio del instrumento musical, trato al que Hermes accedió gustoso.

Además de los bueyes, Apolo regaló a Hermes su cayado de pastor, una vara con la que el joven dios construyó su arma predilecta y símbolo por excelencia: el caduceo.

Hermes no solo evitó un castigo seguro regalando la lira a su hermanastro Apolo, sino que se aseguró su amistad eterna. También fue uno de los favoritos de Zeus, quien vio en su inteligencia y buena disposición las aptitudes ideales para hacer de él su confidente y embajador. Hermes cumplió su cometido con creces, sobre todo en las situaciones más comprometidas para Zeus, o sea, sus constantes infidelidades, y le salvó la cara ante la celosa Hera inventando mil excusas… lo cual claramente pudo ser beneficioso para su padre Zeus, pero no para sí mismo, pues se ganó la reputación de falso y doble cara; los demás dioses del Olimpo sabían que donde Mercurio se hallaba involucrado, había falsedad y no era algo de fiar.

Hay pocas leyendas que tengan a Hermes como protagonista absoluto, siendo mucho más frecuente que este dios realice el papel de personaje secundario. Normalmente, Hermes actúa a las órdenes de Zeus… ya sea como mensajero o llevando a cabo cualquier otro papel que éste le mande. Sin embargo, entre los mismos dioses y semidioses, Hermes o Mercurio, es bien conocido por sus confabulaciones y engaños, las trampas a través de la mentira, el engaño y el intercambio de información tan bien utilizado de este mítico dios.

Debido a este subyugación por parte de su padre Zeus, Hermes suele encontrarse en papeles que no favorecen su reputación, pues básicamente Zeus le mandaba a ensuciarse las manos por él… ya fuera por medio de la mentira o para lidiar con ciertas batallas y trabajos que el gran dios del trueno era incapaz de llevar a cabo por no poner en riesgo su imagen o simplemente por no dar la cara, como cuando se trataba de sus amantes y utilizaba a Hermes para cubrir sus hazañas amorosas a espaldas de su esposa.

Un ejemplo es el caso de la historia de la joven Ío, amante de Zeus… a pesar de haber sido transformada por Zeus en una ternera para evitar que Hera descubriera la relación, la jóven sufrió la cólera de la celosa y despiadada señora de los dioses. 

Así que la esposa de Zeus encargó al monstruo Argos, una criatura con cientos de ojos, que vigilara a la ternera Ío, de forma que ni dios ni mortal pudiera acercarse a ella sin que su guardián lo supiera y diera parte de ello a la propia Hera. Para liberar a su amante de tan terrible vigilante, Zeus envió a Hermes a acabar con la criatura… Según algunas versiones, el dios mensajero simplemente derrotó al monstruo; antes de matarlo, Hermes lo durmió con sus canciones y sus historias (una muestra de su habilidad como orador y narrador). Gracias a esta victoria contra el monstruo Argos, el dios Hermes recibe muy a menudo el epíteto de Argifontes, que significa «matador de Argos».

Su eficacia no pasó desapercibida al resto de los dioses, y se convirtió en heraldo y ayudante de todos ellos, cuando se trataba de hacer llegar mensajes urgentes e importantes, así como cuando era cuestión de fechorías. Con Hades mantuvo una relación estrecha, ya que conducía las almas al inframundo, además, le ayudó a raptar a Perséfone y se encargó de acompañarla en sus viajes entre el inframundo y el Olimpo, cuando esta se convirtió en la reina. Como recompensa, Hades le regaló un casco mágico que le hacía invisible. También fue él quien llevó a las tres diosas del Olimpo ante Paris, el juez del concurso de belleza que provocó la guerra de Troya.

Sin embargo, creo que así como los hombres al lo largo de su vida crecemos, los dioses experimentan lo mismo, después de todo están dentro de nosotros y sus historias no son más que nuestras propias historias… ¿o no?

Así que, conforme Hermes fue valorando su poder, pudo también ponerlo al servicio de causas que podrías considerarse justas o al menos elegidas por sí mismo.

Como lo cuenta el ciclo de aventuras del héroe Perseo donde el dios Hermes jugó un importante papel en al menos dos ocasiones. En primer lugar, fue este dios el que proporcionó a Perseo sus características sandalias aladas, con las cuales derrotó a Medusa y a la bestia que se disponía a devorar a la princesa Andrómeda. Por otro lado, Hermes, como dios encargado de dirigir al otro mundo las almas de los muertos, fue el encargado de conducir a Perseo al reino de Hades.

Hermes es un dios que también favorece causas heroicas y esa dualidad que posee de poder servir tanto a las causas nobles como a las desleales, lo hace tan poderoso como peligroso.

La fortuna le sonrió en todo, desde sus romances e hijos hasta sus numerosos poderes, que le hicieron uno de los dioses más populares y venerados. Tuvo dos hijos bellísimos, Hermafrodita, con Afrodita, y Dafne, así como el famoso Pan, la deidad mitad hombre mitad cabra… así que la dualidad es un tema constante con Mercurio.

Hermes o Mercurio, es un dios que nos enseña a ser bueno en todo, sin necesidad de ser precisamente experto en nada…

Siendo el más joven de los olímpicos, Hermes representaba el ideal de la juventud. Junto con Apolo y Heracles fue patrón de los gimnasios y palestras. En su honor se organizaron competencias deportivas por toda Grecia, llamadas hermeia. Por su inteligencia, los griegos le atribuyeron la invención de los pesos y medidas, las matemáticas y la escritura, y le llamaban logios, sabio. Por eso fue patrón de los académicos, oradores y filósofos y de la astronomía. Además, como hypnodotis, regulaba el sueño y la vigilia. La palabra “hermenéutica”, o arte de interpretar los significados ocultos, se deriva de “Hermes”.

Si bien, podemos tomar esto como puras historias míticas, en realidad esto se trata de tomar la historia como un hecho que ocurre en muchos de nosotros en el interior más profundo. Y en este caso Hermes o Mercurio, se refiere a lo que ocurre en nuestra mente, en la toma de desiciones que nos lleva a actuar de cierta manera.

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