Bo/ Vé…

Shemot/ Éxodo 10 – 13:16

 

Hoy en la lección de Bo seguimos tocando el tema de las 10 plagas e iniciamos con una breve explicación del significado general de las mismas, que nos deja ver que además de su significado oculto como empezamos a ver en la lección anterior de VAERÁ, tienen un significado para nuestra vida aquí y ahora, que trata de decirnos que podemos utilizar este conocimiento para resolver nuestros problemas y aprovechar las oportunidades que se nos ofrecen en el momento presente.

A menudo cuando empezamos a transitar un camino espiritual, pretendemos que el cambio ocurra de forma instantánea… pero eso no pasa; y entonces empezamos a preguntarnos ¿qué es lo que no está bien?, pero resulta que el cambio no depende de lo que leamos, de lo que entendamos o reflexionemos. El verdadero cambio es una constante que en realidad ocurre en nuestro interior y que literalmente resulta ser “una batalla”… se trata entonces, de poner todas nuestras fuerzas y determinación en la guerra que venimos a librar contra la negatividad que nos habita.

«Si no podemos reconocer que estamos en medio de esta guerra y que la lucha es contra nuestro propio EGO, entonces ya perdimos… porque sin reconocerlo y ponernos de pie listos para luchar, el enemigo ya tiene la delantera y la victoria sobre nosotros».

 

En la lección de Bo se explica que en el relato de La Creación, en Bereshit/Génesis encontramos la frase: “Dios dijo…” (cuando se llevaban a cabo las creaciones cada día) diez veces y qué hay un significado oculto que ata esta frase que se repite diez veces con los “Diez enunciados” (las tablas) que recibió Moshé en el Monte Sinaí. Pero que para poder llegar a este punto en el que Moshé recibió esta información tan poderosa e importante para la humanidad, antes tuvo que haber una limpieza fuerte y profunda que lograró liberar las cáscaras que cubrían el estado original de la “Palabra del Creador” que ya no podían percibirse por nadie en el mundo dada tanta negatividad.

Al momento de La Creación todo era perfecto y claro, pero la introducción del EGO al sistema empezó a generar una serie de capas o velos que nublaron el entendimiento de la palabra del Creador y por ello el tema de las diez plagas es tan importante y revelador, pues nos enseña que muchas veces es necesario que este tipo de movimientos tan fuertes se den en nuestra vida, pues de otra forma tardaríamos demasiado en retirar las capas que nublan nuestra visión, entendimiento y conexión con nuestra parte espiritual y con la Luz del Creador.

Bo nos dice que las 10 plagas fueron una gran oportunidad para transformar al Faraón, pero que este no pudo ceder antes del término de las 10 plagas porque eran 10 capas de negatividad las que habían que retirarse para verdaderamente acceder a la Luz de la Libertad de consciencia; y aún así después de ello, el Faraón después de un breve lapso se inclinó de nuevo a su naturaleza negativa.

Esto nos explica como muchas veces a pesar de haber pasado por procesos tan complicados y dolorosos, insistimos en caer en lo viejo conocido y no podemos resistir ante la tentación de nuestro propio EGO, por el simple hecho de no ser conscientes de que estamos en plena batalla!!!

 

Todos experimentamos las plagas en nuestra vida.

Hemos pasado por enfermedades, dolores, perdidas, muertes en muchos aspectos, hemos saboteado nuestra propia vida, hemos dañado y destruido a otros a causa de acciones, desiciones y elecciones egoístas que hemos tomado. Y luego no comprendemos por qué nos llega la plaga… simplemente creemos que la vida no es justa y que no lo merecemos.

Tener acercamiento con esta lección nos aporta la fuerza necesaria para luchar en esta guerra y nos ayuda a entender que una vez ha pasado la plaga y la limpieza se ha efectuado, es necesario mantener el compromiso de no crear nuevamente esas capas y velos que opacan la luz. Esa la única forma de salir del círculo tóxico de caos y sufrimiento al que muchas veces estamos sometidos por nuestra falta de responsabilidad.

En síntesis nuestro trabajo espiritual se trata de aprender a salir de nuestro propio Egipto… de nuestra propia negatividad.

El lado negativo se empeña en convencernos para que pensemos “me gusta como soy” y así creer que no hay nada que cambiar y corregir en nosotros. Tampoco se trata de no amarnos a nosotros mismos, sino que por el amor mismo hacia nosotros, podamos asumir la responsabilidad de editar todas esas partes negativas que opacan nuestras verdadera esencia, de manera de conseguir convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos.

No aceptar nuestras partes oscuras y negativas es permanecer en “exilio”… estar en Egipto.

En la historia de Bo encontramos las últimas tres plagas que corresponden a las tres Sefirot superiores del Árbol de la Vida, las cuales corresponden al nivel de semilla, el nivel más básico de nuestra consciencia.

Esta lección nos enseña sobre el poder del Ángel de la muerte sobre nuestra vida y la manera en la que le damos cabida en ella. El Zóhar explica que ninguna persona muere de las enfermedades o padecimientos que se diagnostican, en realidad la única forma de morir es cuando abrimos las puertas al Ángel de la Muerte y prácticamente le hacemos una invitación para morar en nuestras vidas… solo entonces él puede decidir de qué forma ejecutarnos.

La muerte puede no ser solamente física, también se trata de la muerte de las relaciones más importantes de nuestra vida, del amor, del hogar, los proyectos, un empleo, un negocio, etc.

 

Las últimas tres plagas.

 

  • La octava plaga/ Nivel Biná/ La plaga de las langostas…

Biná es la energía de la “madre celestial”. Este nivel es del cual las madres se conectan y alimentan para tener la consciencia correcta para poder realizar las tareas de la maternidad. Es un estado de consciencia de donde emana alimento y nutrición tal cual lo da una madre, pero a nivel espiritual y en magnitudes importantes.

Cuando la plaga de las langostas cubrió Egipto esta energía de nutrición espiritual se desconectó.

 

  • La novena plaga/ Nivel Jojmá/ La plaga de la oscuridad…

Correspondiente al nivel de Jojmá que se refiere al nivel de donde emana la energía del “padre espiritual”… La Luz

La Kabbalah explica que existen 50 distintos niveles de oscuridad dentro de los cuales habrán diferentes tipos de reparación o corrección para poder salir de ellos según su nivel específico. Sin embargo, cuando una persona alcanza lo que en Kabbalah se conoce como “ la 50a Puerta de Negatividad” la única forma de lograr la corrección certera de ese nivel tan oscuro es “saliendo de este mundo”… es decir que es necesario “MORIR”.

Esto es debido a que el nivel de negatividad es tan intenso e invasivo que el alma en sí corre peligro de apagarse por completo y para evitarlo es urgentemente necesario salir del mundo material.

Al llegar a este nivel la persona ha agotado por completo su posibilidad de corregirse a sí mismo; se ha vuelto tan negativo que solamente es capaz de atentar contra sí mismo a través de sus acciones negativas hacia el prójimo. La destrucción y el caos se ha apoderado de él de tal forma que su alma ya no tiene escapatoria si permanece en el mundo físico.

Durante esta plaga el Faraón accedió liberar al pueblo, pero exigió que partieran sin el ganado, ante lo que Moshé se rehusó, pues los animales también tienen una chispa de luz (un alma) en ellos y si estos se quedaban atrás siendo posesión del pueblo, de alguna forma una pequeña parte de Israel quedaría en conexión con Egipto.

Todo lo que nos pertenece lleva una pequeña chispa de nosotros, lleva parte de nuestra energía; y mientras más cercanos y frecuentes hayamos sido hacia ello, mayor es la cantidad de nuestra energía que no sólo queda en la posesión, sino que nos conecta a ello, por medio de lazos energéticos, así como ocurre con las personas que forman o han formado parte de nuestra vida.

El código oculto que encontramos en esto, es que en realidad si queremos crecer espiritualmente tenemos que estar dispuestos a cortar nuestra conexión con aquellas cosas que nos impiden crecer. Aveces intentamos mantener una conexión aunque sea mínima, con lo viejo conocido en el lado negativo; con aquello que hemos experimentado en la vida, como las malas amistades o malas influencias, hábitos negativos, lazos con relaciones tóxicas ya sea de forma física o a nivel energético… guardamos contacto con situaciones y personas con las que ya hemos experimentado negatividad. Seguimos frecuentando lugares que nos contaminan o nos inclinan al mal, incluso nos aferramos a memorias y recuerdos como una foto u objetos que nos atan a memorias pasadas llenas de carga negativa que continúan enlazándonos con aquello que necesitamos soltar para avanzar.

Pero debemos ir aún más profundo y encontrar el valor y la disciplina para soltar totalmente y así alcanzar el siguiente nivel espiritual.

 

  • La décima plaga/ Nivel Kéter/ La muerte de los primogénitos…

Este nivel es el más cercano al Creador y el nivel en el que toda la negatividad es erradicada.

Esta plaga consistía en que al entrar la media noche todos los primogénitos de Egipto fueran humanos o animales “morirían”.

Un código importante aquí es que se hace mención de la “media noche”… por muchos conocidas como la hora muerta, la hora de las brujas y una serie de connotaciones negativas. Sin embargo la media noche es el periodo que a pesar de su oscuridad la Kabbalah nos explica que es el momento en el que un puente entre el mundo espiritual y el físico se crea de forma natural, conectando con el equilibrio entre ambos planos. Se sabe que es la hora en la que los kabbalistas estudian (desde la media noche hasta el alba) pues en nuestro cerebro se crea el enlace en ambos lóbulos del cerebro uniendo lo racional con lo creativo y emocional que nos facilita la compresión y revelación de los códigos ocultos en los secretos que guardan los textos sagrados.

La lección más importante que encontramos en las plagas de Egipto radica en que cada una de ellas fue enviada por Dios, lo que nos recuerda que a pesar del caos que estas generaron en Egipto en realidad se trataba de “ayuda” que provino de los planos superiores para derrotar a Egipto. Dicho en otras palabras… el caos que experimentamos a través del dolor y las experiencias que nos mueven intensamente por medio de la oscuridad, en realidad son experiencias que rompen las cáscaras del EGO y por eso es tan doloroso! Pero resulta ser la única forma de liberarnos de ello cuando ya estamos sumergidos en tales niveles de negatividad.

De manera que si somos capaces de comprender esto, entendemos que la única forma de evitar el paso por el dolor y la angustia, es siendo responsables de cada una de nuestras acciones desde el nivel de la semilla, si realmente somos conscientes de la forma de mantenernos en el camino del equilibrio, toda negatividad es omitida de nuestra vida y no necesitaríamos de eventos incómodos para hacer reparaciones.

La lección de Bo nos cuenta que aún después de la décima plaga y de que todo el proceso de caos le había confirmado al Faraón su pérdida de control sobre los Israelitas… aún así continuaba sosteniendo su obstinación y esto fue la causa del dolor hacia la nación entera y hacia él mismo.


 

La lección avanza y nos enseña que existen 613 conexiones descritas por la Torah como “preceptos” o “instrucciones” que necesitamos cumplir para llevar una vida de “Tzádikim” (Justos).

Estos preceptos están divididos en 248 positivos que debemos hacer y que representan nuestros huesos, es decir la estructura de nuestro cuerpo; por lo que al cumplir estos preceptos espirituales en realidad estamos creando la estructura de nuestra vida.

Por otra parte encontramos 365 preceptos negativos los cuales “NO” deberíamos realizar, dicho de otra forma debemos evitarlos o guardarnos de ellos… estos están conectados a nuestros tendones y nervios.

La Kabbalah describe que el hombre como un “olam katán” que se traduce como «mundo en miniatura», de manera que todo lo que Dios quiere revelar en el Universo puede verse reflejado en miniatura en el hombre… esto es lo que en geometría sagrada se conoce como la “fractalidad”.

En cierto modo la Kabbalah explica que el hombre no fue creado completo sino que fue creado para que se complete a sí mismo.

“Hay un famoso principio que dice que el hombre se forma de acuerdo a sus acciones”.

Tal como la creación encuentra su expresión en el mundo físico, así mismo el potencial del hombre se materializa por medio del cumplimiento de los 613 preceptos, que se refieren a los mandamientos que se relacionan con el intelecto Divino de la Torah, los cuales le permiten al hombre conectarse con su parte espiritual y de esta forma alcanzar su máximo potencial.

Cuando se dice que el hombre no está completo, se refiere a que para estarlo necesitamos encontrar la conexión entre nuestra parte física y nuestra parte espiritual… y entonces, estaremos verdaderamente completos.

Pero en esta enseñanza aún hay códigos ocultos que revisar…

613 preceptos o mandamientos, que al sumar 6 + 1 + 3, nos da un total de 10, que se refiere a las 10 Sefirot del Árbol de la Vida, de manera que al cumplir los 613 preceptos estamos conectados a la realidad del Árbol y de este modo estamos realmente vivos.

Otro dato numerológico que encontramos está en los 365 preceptos negativos, que corresponden a los 365 días del año según el calendario solar, lo que nos recuerda que cada día tenemos una posibilidad de conectar con la negatividad y apagar la Luz. Pero también debemos recordar que donde hay oscuridad existe la posibilidad de revelar Luz, de manera que si nos inclinamos a lo positivo durante cada día del año cumpliendo con evitar los 365 preceptos negativos en realidad estamos revelando Luz en su totalidad para nuestras vidas!

También encontramos que:

365 preceptos negativos

Que en la suma de cada uno de sus dígitos: 3 + 6 + 5 = 14

y

248 preceptos positivos

Que en la suma de cada uno de sus dígitos: 2 + 4 + 8 = 14

Podemos ver que ambos preceptos positivos y negativos tienen un resultado exactamente igual de «14». El hecho de que ambos sumen el mismo resultado denota “equilibrio”  y  «correspondencia».

Así mismo podemos observar que al final, al reducir el número 14 de los preceptos negativos y positivos encontramos que:

Positivos: 1 + 4 = 5

Negativos: 1 + 4 = 5

Donde 5 + 5 = 10, nuevamente aludiendo a las 10 Sefirot del Árbol de la Vida.

 

Yendo más profundo aún…

Vemos que cuando se habla de cumplir los 248 preceptos positivos no se trata de acciones obviamente morales como las reglas de no matar, no robar, etc… tampoco se trata solamente de hacer el bien y buscar vivir siempre en la verdad…

La Kabbalah se refiere a estos preceptos como una conexión que realizamos por medio de la tecnología espiritual en donde encontramos que el 248 se refiere a la poderosa oración o rezo de la “Shemá” que posee “casualmente” 248 palabras. Cada una de ellas correspondiendo a los 248 huesos del cuerpo en los que contenemos “la médula” en donde se guardan las “células madre”…

Me siguen?!?!?!

De lo que estamos hablando es mucho más que un rezo o un recitar de palabras solemnes…

“Estamos hablando de tecnología cuántica espiritual”

Si la persona recita correctamente el “Shemá“, cada parte de su cuerpo recibirá una restauración a nivel de las células madre!!!

 

Y como dato curioso les comento un poco más sobre la anatomía humana para entender cómo las herramientas espirituales están íntimamente ligadas a nuestro aspecto físico y que por medio de ellas podemos controlar la realidad desde el origen.

Dijimos que:

  • 248 preceptos positivos corresponden a los 248 huesos de nuestro cuerpo “nuestras estructura y bases”
  • 365 preceptos negativos correspondientes a los 365 tendones y nervios del cuerpo por medio de los cuales transmitimos información a todo nuestro sistema y por medio del cual los huesos (estructura y base) se unen a los músculos (movimiento y acción).
  • Así mismo según la anatomía poseemos 22 órganos principales en el cuerpo los cuales representan a las 22 letras del alfabeto hebreo – arameo con las cuales fue creado todo mediante sus diferentes combinaciones.

Si has tenido un acercamiento con la Astologia Kabbalística y los Signos del Zodiaco, sabes que cada Signo tiene relación con determinados órganos del cuerpo… de manera que todo esto nos proporciona una herramienta monumentalmente poderosa en cuanto a las conexiones entre el mundo físico que parten desde nuestro cuerpo hacia el Cosmos.

 

El primero de los preceptos establecidos después de la salida del pueblo de Egipto fue “santificar la Luna” que no significa más que conectarnos con ella, conocer su ciclo y alinearnos a él, pues cuando tenemos dicho acercamiento podemos observar que durante el mes la Luna pasa por cada signo de la rueda zodiacal haciendo un enlace completo con la energía de cada signo durante el transcurso del mes. De esta forma percibimos diariamente energías determinadas de forma sutil para nutrirnos según nuestra necesidad, pero aún más importante… «para lograr trascender la naturaleza negativa de la vibración baja de cada signo».

 

La idea de evolucionar espiritualmente consiste en trascender la oscuridad o negatividad que poseemos en nuestra composición natural… esto significa transformar lo negativo en positivo o dicho en otras palabras conectar con los atributos positivos de alta vibración de cada uno de los signos. Pues al final a pesar de haber nacido bajo un signo solar sabemos según la Astrología Kabbalística que estamos compuestos por diferentes porcentajes de todos los signos del zodiaco.

Si no logramos hacer estas conexiones permanecemos bajo el control de las tendencias innatas negativas de la influencia astral y literalmente no tenemos control sobre nuestras vidas… y todo queda a manos del EGO.

 

Hablando de sacrificios…

Vamos a tocar un tema del que siempre recibo preguntas; se trata de los sacrificios, de los cuales cuando leemos literalmente la Torah se cree que se trata de matar animales como ofrenda para limpiar o purificar nuestros pecados… se imaginan cuantos animales morirían jajajajaja.

Recordemos que la Torah está codificada y veamos de qué se trata esto a nivel de códigos…

El cordero era el ídolo de los egipcios y Egipto representa al EGO, entonces cuando hablamos de sacrificar al cordero en realidad se trata de “reconocer nuestro deseo de recibir egoísta”, reconocer los atributos de nuestro EGO y sacrificarlos… darles muerte para poder elevarnos. A menos que reconozcamos estos atributos en nosotros mismos y logremos identificarlos en sus diferentes manifestaciones en nosotros mismos no podremos vencer al EGO y avanzar espiritualmente.

Recordemos que sacrificio que del cordero que requirió la última plaga, era para utilizar su sangre y marcar las «jambas» de las puertas que entonces indicaría que esa casa marcada con sangre estaba protegida de la plaga de la muerte de los primogénitos…

En arameo la palabra para “jambas”es “mezuzot” que posee el valor numérico de 460 que es el mismo valor del Nombre de Dios #54 “muerte de la muerte” de los 72 nombres De Dios, revelados en este libro de Shemot/ Éxodo.

«La muerte de la muerte es la erradicación de toda negatividad, lo cual se logra solamente desde la raíz… desde la médula».

Para sacar toda esta negatividad de nuestro sistema la orden se hace a nivel de nuestras células madre que como vimos anteriormente corresponde a los 248 preceptos positivos y que como también vimos, accedemos por medio del uso de la herramienta Kabbalística de la “Shemá”.

Ahora bien…

Si continuamos un poco más con el tema del uso de la tecnología Kabbalística encontramos que la “mezuza o mezuzot” se refiere a un despositivo que se instala en nuestras puertas, el cual consiste en un recipiente que contiene en su interior un pergamino con la Shemá la cual proporciona la protección necesaria para nuestros hogares sirviendo de filtro o barrera para toda la negatividad que nos rodea.

Entonces podemos ver que tanto de forma física utilizando una mezuza en la puerta de nuestra casa como recitándola diariamente, estamos protegiendo nuestra “casa” que corresponde no solo a las 4 paredes que habitamos sino a la casa física de nuestra alma aquí en al Tierra… nuestro cuerpo.

Dios le dio la orden al Ángel de la Muerte que “pasara por alto” las casas de los israelitas que estuvieran marcadas con la sangre del cordero o en otras palabras de aquellos que israelitas que habían sacrificado a su EGO. (Cualquier peso a que lucha y vence al EGO es un israelita).

Al decir “pasara por alto” en arameo “Pésaj” y en inglés “pass over”,

Así podemos ver que la palabra “pascua” que significa «pastos» no tiene nada que ver con el verdadero significado del acontecimiento…

En arameo “Pésaj” está compuesto por dos palabras “peh” = boca y “saj” = hablar.

Lo que nos recuerda que cuando utilizamos nuestra boca para recitar los Nombres de Dios accedemos al poder de la tecnología que nos asiste con la energía necesaria para luchar contra el EGO.

 

Con respecto a Pésaj…

La Torah señala que durante Pésaj no debemos consumir alimentos fabricados con harinas y levadura en Hebreo – arameo “jamets”… esta palabra es el código que se utiliza para referirse al “deseo de recibir para sí mismos”, en pocas palabras el pan con levadura es el alimento del EGO a nivel físico así que no es casual que engordemos tanto comiendo pan jajajaja.

A nivel espiritual el pan con levadura son todas las acciones y actitudes que agrandan al EGO, como el egoísmo, el creernos más que otros, la superioridad, la baja autoestima, el rencor, odio, etc.

Al restringir todo esto nos fortalecemos y liberamos nuestra Alma.

 

Y de sus forma terminamos la Parashá de la semama, como siempre los espero el próximo lunes para continuar con la lección de “Beshalaj”.

 

Feliz inicio de semana!

 

Stefanie.-