Balak/ Y vió…

(Bemidbar/ Números 22:2 – 25:9)

Y Balak hijo de Zipor, quien en ese tiempo era Rey de los Moabitas envió mensajeros a Bilaam, hijo de Beor, para decirle: «He aquí que un pueblo salido de Egipto cubre la faz de la tierra y ahora habita frente a mí. Te ruego los maldigas porque es demasiado poderoso para mí».  

Balak era el rey de Moab, pueblo enemigo de los hebreos y Bilaam era uno de los consejeros del faraón, quién tomó el lugar de Yitró cuando este partió con Moshé. Pero además de conocer sus nombres y papeles, lo que quiero resaltar aquí, es que como todo en la Kabbalah estos dos nombres encierran un secreto guematrico:

¿Listos?

Bien… pues resulta que las letras del nombre Balak (bet – lamed-kuf), combinadas con las del nombre Bilaam (bet-lamed-ayin-mem) forman la palabra  «Babel» (bet-bet-lamed) y del nombre «Amalek» (ayin-mem-lamed-kuf). Luego tenemos que Babel viene del verbo “lebabel” que quiere decir mezclar o confundir y Amalek, de guématria  240, representa la duda pues tiene su raíz en la palabra «safek» (samej-fé-kuf), también de guematría 240.

«confusión y duda»

Son los mensajes ocultos en estos dos personajes de la historia de esta semana…

Como ya he dicho otras veces YisRaEl/ Israel no es el país, sino el nivel de consciencia alcanzado por Yaakov/ Jacob, que en el Árbol de la Vida se refiere a la apertura y corrección de la esfera de Tiferet de Atziluth, que se trata de abrir el corazón y conectar con inteligencias superiores para lograr tener un completo dominio sobre las emociones.

¿En que consiste la duda conocida como Amalek?

Consiste en dudar de la existencia en sí mismos del Yetzer Hará y esto es el «mal impulso» del corazón. El instinto natural del hombre de hacer mal uso o inclinarse al mal a través del deseo del corazón y de los deseos del cuerpo físico. Así el hambre se convierte en glotonería, el deseo sexual en abuso sexual, el descanso en holgazanería, etc.

Es decir, para el hombre el Yetzer Hará es un concepto ajeno y no propio. Por ejemplo, Cuando estamos bajo la rabia, no nos cuestionamos si en verdad tenemos motivos justos para molestarnos o si el Yetzer Hará que poseemos está poniendo leña al fuego de la ira para crear un conflicto, si se tarta del empeño de defender al ego herido o si hay un verdadero conflicto que nos afecta. Esto simplemente es algo que no reflexionamos, solamente reaccionamos y nos de manera inconsciente nos volvemos causa de un efecto.

Dicen los sabios que si pudiéramos ver que cuando hay una pelea, la mayoría de las veces se debe a que hay demonios metafísicos que nos están incitando, nunca caeríamos en estos conflictos.

Amalek también se trata de la duda que nos embarga cuando no podemos entender la raíz de los conflictos, entonces dudamos que todo lo  que nos pasa es para bien, porque el dolor emocional que sentimos nos coloca en una especie de torbellino que nubla nuestra mirada. Por eso al no tener certeza no podemos ver a Dios en todo y esta es la razón por la que aparece Amalek en esta parashá.

Ahora veamos otros signos o códigos importantes de esta lectura…

Esta parashá no comienza con la palabra Balak, como se titula. La frase que indica la traducción es «Y vió = Vayra», lo cual nos dice que la energía de esta parashá está concentrada en la mirada, pero entonces ¿porque no se llama “Vayra” en lugar de Balak?

Aquí va el código kabbalístico!!!…

Porque la Torah quiere llamarnos la atención, no hacia cualquier mirada sino en la mirada de Balak.

¿Qué vio Balak?, en verdad no vio nada porque él no estaba presente, sin embargo, el tenia una mirada destructiva hacia los hijos de Israel que nacía del hecho de escuchar todas las proezas que Dios hacia para protegerlos. Es una mirada que nace de un pensamiento de envidia y de desconfianza.  

De manera que la primera lección de esta porción nos enseña que «los ojos son las ventanas de la mente y el alma», lo que nos permite comprender la importancia y poder del “mal ojo”, llamado en hebreo el Ain Hará.

“La memoria depende de los ojos”

Así que si cuidamos nuestra mirada, pero si también nos cuidamos de no atraer el mal de ojo de los otros, podemos estar a salvo de enfermedades de la memoria como el alzhaimer.

Los sabios de la kabbalah nos explican que una de las maldiciones que Bilam intentó lanzar contra el pueblo hebreo, era la del mal de ojo entre ellos, pero cuenta la historia que cuando la maldición fue lanzada Bilam se dió cuenta que las ventanas de las tiendas no coincidían unas con otras, por lo tanto los vecinos no podían verse y así permanecieron a salvo del ojo ajeno.

«De allí viene el precepto de ser discreto y de esconder de la mirada de los otros la vida privada»

Esta parashá se trata del nivel de profundidad del Ain Hara/ Mal de Ojo. La energía de estas próximas semanas sirven para corregir nuestra mirada. El mal de ojo consiste en ver todo lo que tiene el otro y que crear deseo por ello. Por ejemplo una mujer va por la calle y ve a otra que tiene un vestido Dolce & Gabbana, mientras ella tiene uno Dolce & Banana jajaja…

En una persona que no tiene ningún tipo de desarrollo espiritual, este encuentro dispara ciertos pensamientos de carencia que pueden llevar a la envidia, pensamientos que crean angeles negativos que pueden afectar tanto al observador como al sujeto observado. Pero en una persona que lucha contra sus bajos instintos es menos evidente detectar cuando está emanando contra el mal de ojo porque justamente lucha contra esos pensamientos, entonces andamos por la vida creyendo que estamos haciendo lo correcto sin saber que de cualquier manera estamos poniéndonos bajo los influjos del mal de ojo.

Por otro lado, el mal de ojo también se refiere a lo que lo provoca. Este punto es extremadamente importante porque muchas veces somos responsables de la mala mirada del otro, lo cual nos hace sufrir las consecuencias por las acciones que el otro comete. Por ejemplo, cuando una persona  alardea de sus bienes materiales con el propósito de afianzarse socialmente ante los otros, de mostrar su poder, de ser admirado y respetado por sus logros, también termina provocando envidia y malas miradas.  Para la Kabbalah esta persona es responsable del error del otro porque lo incitó, así que parte del caos que se desata en el mundo y en el otro también le pertenece. 

El problema con esto es que no hay amuleto que valga, la única manera existente de protegerse contra el mal de ojo es:

«no emanado el mal de ojo»

Hay un remedio súper eficaz contra el mal de ojo y es no ver.

Puede que no nos demos cuenta de los pensamientos que generan el mal de ojo, pero si podemos ser observadores de nuestra respiración, pues los sabios nos explican que cuando el mal de ojo se genera, se provoca un cambio en la respiración. Entonces en ese momento, cuando captamos que hay algo que está llamando nuestra atención debemos declarar fuera de nosotros al ojo maligno.

Otro remedio es bendecir la suerte del otro.

Este es un método super eficaz porque todas las bendiciones que le damos al otro pasan primero por nosotros, así que al bendecirlo hacemos descender la bendición para nosotros también y así el mal de ojo se disuelve y no tiene cabida en nuestro sistema.

Todos los hombres del mundo experimentan algún tipo de carencia, porque el hecho de estar vivo  implica deseo y el deseo está siempre antecedido por algo que falta. Pero la carencia no se combate lamentándonos de ello, ni concentrándonos en ello, pues lo que atraemos con ello es más carencia.

El Zohar dice que a pesar de que Bilaam había escuchado claramente a Dios prohibirle maldecir a los hijos de Israel, su deseo de unirse a Balak era tan ardiente que él hizo otro intento para obtener permiso. Cuando Dios vio la insistencia de Bilaam, Él consintió, dado que existe una regla que dice que:

«que todos gozamos por derecho divino del libre albedrío»

De manera que todo hombre es conducido en la senda que él desea ir.

En otras palabras, lamentarse de la carencia es meternos en esa frecuencia de escasez, por lo tanto estando allí no hay manera de experimentar bienestar o abundancia.

Esta es una porción excepcional porque es la única parashá de la Torah en la que no hay testigos oculares de lo que sucedió. Moshé se entera de la historia que aquí se cuenta porque Dios se la reveló. Esto quiere decir que la energía de esta semana es una batalla entre las fuerzas de Bilaam y Balak contra Moshé; pero esta batalla no es física como la mayoría de las batallas, es mental y por eso no hay testigos oculares.

Veamos esto:

Bilaam y Balak eran hechiceros muy poderosos, tenían una gran fuerza para hacer daño desde el Lado Negativo. Todo su propósito era despertar la duda y confusión en la mente de Moshé, cosa que lo aniquilaría como el profeta de Israel, porque la duda crea grietas por donde la Luz de bendición se filtra y se pierde. Por tal razón el Zohar nos explica que cuando se juntan las letras de estos dos nombres, Bilaam y Balak,  se forma la palabra Amalek que es el gran enemigo del pueblo de Israel.

En códigos de la kabbalah…

Amalek = La duda, es el enemigo directo del estado de consciencia en el que podemos vencer al ego = Israel

¿Y cuál es el gran deseo por destruír a Israel?

No podemos olvidar que Israel es Jacob, un alma que proviene de Tiferet del mundo de Atziluth, hablamos de un nivel de consciencia elevado. En otras palabras, Israel es el Árbol de la Vida cuya raíz emerge de Tiferet del mundo de la emanación. Es por eso que todos los malvados de la Torah han buscado  desenraizar a Israel de su fuente.

En el transcurso de la historia, la Torah nos enseña que Bilaam intentó de muchas formas efectuar maldiciones sobre Moshé y el pueblo de Israel, pero cada vez que intentaba verbalizar una maldición, lo único que lograba era pronunciar bendiciones y por más esfuerzo que realizó simplemente no podía usar las fuerzas negativas de la Naturaleza para luchar contra Israel. Entonces al ver que su maldad no podía afectar al pueblo, buscó minar la condición moral del pueblo por medio de la prostitución de las moabitas, puesto que: 

«la sexualidad es el área de nuestra vida que sirve de prueba básica de rectitud»

Los animales que no tienen inteligencia y actúan instintivamente, sienten deseo de apareamiento y satisfacen dicho deseo de una forma natural, pero el hombre que deja el instinto y se rige por el intelecto, no puede ser excusado por la naturaleza ya que debe obrar según le dicte su discernimiento y cuando el discernimiento se rinde ante el instinto lo que ocurre es una involución en el estado de consciencia que lo reduce nuevamente al de una bestia instintiva es decir que pierde su entendimiento a causa de su promiscuidad y  por ello queda inestable energéticamente, lo que significa que en ese momento la maldad puede aparecer en su mundo, afectándole de formas destructivas, desde el sustento en todo sentido incluyendo lo económico, hasta la salud y todos los bienes que posee en términos materiales y aquello que mantiene tibio su corazón… el Amor de los seres queridos.

Es por esta poderosa y destructiva razón que Bilaam utilizó la promiscuidad para intentar debilitar al pueblo y esto mismo es lo que nos debilita a nosotros.

¿Qué pasó con la prostituta mohabita y el plan de Bilaam y Balak para debilitar a Moshé y al pueblo?… lo sabremos la próxima.

La Tefa.