Gestando el dolor…

Por: Stefanie Peláez

Ok, en el post anterior tocamos los factores base para explorar la relación de la mujer y el dolor… les prometo que vamos a ir aterrizando todo esto y llegaremos a la conclusión que espero entre todas podamos asumir y así empecemos a encontrar el verdadero alivio que todas buscamos.

Hablamos ya sobre nuestra capacidad como fuerza femenina para darle forma a la energía que contenemos… lo que nos lleva a entender que el dolor que sufrimos sea físico, emocional o espiritual, es sólo el resultado de nuestra capacidad de darle forma a la energía que recibimos o tomamos. En otras palabras lo que quiero decir es que sin darnos cuenta hemos estado creando dolor para padecerlo y luego buscamos soluciones externas para calmarlo, pero no logramos erradicarlo.

Entonces, ¿qué hacer?…

Antes de hacer algo, necesitamos empezar y terminar de entender…

Ahora ya sabemos que el dolor se presenta como una señal que nos indica que algo no va bien, que hay algo pendiente que entender para poder resolver. Pero generalmente lo primero que hacemos ante la presencia del dolor es alejarlo o recurrir a la pastilla, o lo que sea para evadir el momento incómodo.

El problema es que sin enfrentar o prestar atención, no logramos entender la señal o el mensaje que nos trae el dolor. Y de esta manera lo que provocamos es un bloqueo interno que no permite que que la energía o la Luz fluya adecuadamente en nosotros. Ese bloqueo a su vez hace que la situación no atendida siga emitiendo aviso de que se requiere resolver… lo que provoca más y más dolor que se va acumulando en la zona, sea esta física, emocional o espiritual.

Así que hagamos lo que hagamos para salir de allí sin prestar atención plena, así nos inyectemos morfina directo en la vena… el dolor seguirá allí dentro y con el tiempo pasa de ser dolor a convertirse en “Sufrimiento”.

La Kabbalah nos dice al respecto…

“El dolor es la Luz tocando a la puerta queriendo abrir nuestro corazón”

Ahora voy a ajustar el lente y a enfocar bien hacia el tipo de dolor que me interesa tratar en esta serie de posts… 

El dolor que experimentamos durante el ciclo menstrual, refiriéndome tanto al dolor físico insoportable que a algunas nos hace suplicar la muerte misma, como al dolor emocional que nos hace perder las facultades de incluso no poder levantarnos de la cama sin llevar un nudo en la garganta y en el corazón.

Todas esas dificultades que involucran el proceso anterior a los días del periodo menstrual como al periodo mismo. 

Si me preguntan, definitivamente no podemos ni siquiera pretender tener que vivir con ese dolor resignándonos a que es algo “natural y normal” que forma parte de nuestra vida.

Pero es lo que hemos hecho… hemos aprendido a vivir con el dolor, hemos incluido en nuestra lista del súper una caja de analgésicos y antiinflamatorios para cuando lleguen los días rojos del mes… ¿pero por qué debemos hacerlo? 

Yo me pregunto: 

¿qué es lo que la energía femenina tiene que ver con tener que lidiar con el dolor insoportable que nos hace bajar al mismo infierno y regresar una y otra vez como una especie de masoquismo incontrolable, una tortura que ni siquiera tenemos claro por qué asumimos como propia y natural?

Así que me di la tarea de estudiar la raíz, a la primera mujer, Eva, que experimentó el dolor menstrual, la transformación del SPM (síndrome premenstrual) y los dolores del parto… y quiso matar o calcinar todo a su alcance, incluyendo a Adán… porque en verdad perdemos el control queridas, lo hacemos… quizá no todas pasan por ese extremo, pero muchas lo hemos vivido y pareciera que una fuerza infernal nos posee y tu sólo puedes ver como toda esa fuerza sale de ti incontrolablemente.

Y lo que descubrí es que ese dolor que todas o la gran mayoría experimentamos en común es “MIEDO”, miedo a saber de donde viene ese dolor colectivo… es un miedo que nos une a todas y cada una de nosotras, que venimos arrastrando como cadenas generación tras generación; desde las abuelas hasta las madres, hijas y nietas… todas lo hemos llevado penetrando nuestras entrañas y sacándonos un grito o incluso una maldición de nuestras bocas como un intento de mitigar eso que nos parte desde adentro y que nos hace llegar a creer que no vamos a salir de allí… pero luego como que nada, ocurre, salimos y todo parece un mal sueño que volverá 28 días más adelante.

Pero entendemos algo… el dolor no es la semilla, es la consecuencia de ese MIEDO no enfrentado.

¿Miedo a qué?

Y aquí las llevo a la historia… Eva y cada una de las Matriarcas de quien se nos habla en la Torah. Todas sus historias nos hablan de miedo, inseguridad y una baja autoestima a causa del reconocimiento de su poder personal. Todas ellas sufrieron bajo la carpa roja, lloraron, se desangraron, se presionaron el vientre, prepararon ungüentos y se tragaron litros de infusiones herbales intentando anestesiar sus entrañas… Sus retos siguen siendo los nuestros… la falta de comprensión de nuestra capacidad de ser canales y contenedores de Luz que le dan forma a la vida misma.

Somos quienes damos a Luz… y no sólo niños, traemos desde la profunda oscuridad de nuestros úteros la Luz que llena este mundo, pero le tenemos miedo a nuestra capacidad y creemos que es un castigo como aquel que predica la Biblia (equivocadamente) cuando Eva recibe la maldición del dolor y la sangre por haber comido del fruto prohibido.

La religión nos ha enseñado a relacionar al dolor con el castigo, pero la Kabbalah nos enseña otra cosa a través de sus códigos…

El dolor nos enseña a ver, pero cuando nos negamos a ver solo alargamos e intensificamos el dolor. Necesitamos aprender a ver que si dentro de nosotras hay miedo, odio, egoísmo, culpa, etc… es con lo que le damos forma a la Luz que contenemos y eso es lo que traemos a la vida. 

Hemos creído, desde que éramos una sola bajo la consciencia de Eva, que venir a esta realidad física fue un castigo por cometer una error. Pero ni fue un error ni vivir esta vida es un castigo… en realidad es un milagro haber bajado al estado de la materia, de lo físico y lo material, porque es aquí donde descubrimos que sin importar que tan denso sea el mundo, la Luz prevalece y es lo que le da vida a la materia. Nuestros cuerpos viven gracias al Alma que contiene en su interior. Venimos a experimentar la materia para tener la comprensión plena del concepto de la Creación, porque somos entes creadores y creativos en formación y qué mejor formación que la práctica misma.

¿Qué pues, es lo que nos dice en dolor como mujeres?

El dolor que el alma femenina experimenta en común, busca que nos preguntemos lo que la Kabbalah llama “preguntas de los planos superiores”… cuando abordamos nuestro dolor y lo cuestionamos, las respuestas llegan. Es cierto que para llegar a las respuestas hay muchas capas de egoísmo que romper y será doloroso jajaja pero creo que hasta este momento hemos visto lo capaces que somos para tolerar el dolor.

La Kabbalah explica que sólo el EGO siente dolor, y que cada vez que se experimenta  es un indicador de una capa o cáscara del EGO que se rompe. Pero el dolor debe menguar, debe disolverse a medida que crecemos y vamos rompiendo capas y en cuanto al dolor menstrual el dolor regresa cada mes igual o más intenso que antes.

¿Qué estamos haciendo mal?

“El regreso de ese dolor, es debido a que no le abrimos la puerta para escucharlo y en vez de ello lo repelemos como la peor plaga”

Simplemente no hemos terminado de entender que cada vez que llegan los días rojos del mes, es un recordatorio del poder que poseemos pero que no hemos sido capaces de asumir, porque inconscientemente seguimos creyendo que venir a este mundo y traer vida e este mundo es un castigo. Cuando lo cierto es que nadie nos castiga, la ley de causa y efecto funciona de forma simple y responde a nuestras causas con efectos que correspondan adecuadamente.

En síntesis, a partir de aquí resumo el dolor físico y emocinal como la desvalorización con la que vivimos nuestra feminidad bajo la creencia colectiva, consciente o inconsciente de que la experiencia de encarnar en el mundo físico es un castigo… ¡el famoso destierro del paraíso!

Pero no termino aquí, las veo en siguiente post para compartirles mi propuesta…

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