De Paganos a Brujas…

Popularmente entre los temas que más controversia crean durante el mes de Octubre o el «Mes de Escorpio», encontramos el de la creencia o leyenda de las brujas. Motivo por el cual Octubre ha sido denominado por muchas culturas como

«el mes de las brujas»

bruja

El día de hoy para aprovechar la energía de Escorpio y Mercurio bajando al inframundo para sacar a luz un poco de aquello que está en sombra, quiero dedicar este post a las «BRUJAS», concepto que ha sido muy mal comprendido y por consecuencia mal afamado e incluso temido por muchos.

Parto con recordar la famosa frase kabbalística:

«En el conocimiento está la conexión»

Y así al accesar al conocimiento, pasamos a la comprensión y el entendimiento que nos saca del miedo a lo desconocido, para poder conectar con la energía adecuada.

Les cuento un poco de historia para empezar a ubicarnos en el tema…

Antes de la aparición de la religión cristiana, el hombre santificaba al Cielo, la Luna, El Sol, el Agua, las estaciones, los bosques, montañas, el sexo y a los antepasados, entre otras cosas… tiempo más adelante las religiones calificaron esto como «idolatria»; pero si investigamos un poco podemos encontrar documentos e historias que nos explican que lo que nuestros antepasados realmente hacían, era buscar la conexión energética/espiritual con la parte material de aquello que nos rodea y que se encuentra vivo al igual que nosotros. Sabían que toda manifestación material tenía su origen en un plano energético y que El Creador se encuentra en todo lo que existe en Su Creación; por lo tanto sabían cómo conectar con la parte espiritual de todo. La unión entre el hombre y La Creación era mas firme por lo que el daño a la Naturaleza era algo que no existía aún.

En estas primitivas comunidades se empezó a hacer una división entre los líderes espirituales, entre los que se encontraban: observadores de las estrellas, curanderos, profetas, oráculos, soñadores y demás. Muchos de ellos conocían los secretos de las raíces y las plantas para curar enfermedades y tratar ciertas afecciones o males, tanto físicos como del alma. Sentían el llamado para mantenerse en contacto con lo que ellos llamaban «los espíritus» y con las fuerzas de La Naturaleza… de este modo aseguraban la protección y los abastecimientos necesarios para sí mismos y los suyos, así como la fertilidad de sus mujeres y sus tierras, creando una conexión sólida y directa con las fuentes de energía que emanan de los planos superiores por medio de los canales naturales del entorno; como lo son los Astros y los 4 Elementos.

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El tiempo avanzó… las conquistas y la mezcla de culturas nos llevaron a las sociedades más organizadas y a la integración de otras creencias. Y resulta curioso ver cómo, aunque la persecución de las brujas fue terrible durante la Edad Media, con anterioridad era difícil luchar contra las ceremonias, rituales y costumbres de aquellos que experimentaron el contacto directo con «los espíritus y las fuerzas de la Naturaleza»; ya que eran prácticas que se realizaban desde siempre, conocimientos que habían sido heredados de boca en boca de generación en generación, llegando a formar una parte muy importante en la vida de las personas que mantenían una conexión muy íntima con los acontecimientos del Cielo y de la Tierra, en las fechas específicas que se daban a lo largo del año. De manera que en la época en la que la Iglesia toma el liderazgo espiritual de las comunidades, decidió «cristianizar» todo este tipo de prácticas en un intento de convertir a las personas al cristianismo de una forma sutil.

Pero aun así las antiguas creencias «paganas» eran difíciles de olvidar. De esta manera, los ritos cristianos tuvieron que convivir con los paganos, y esta confusión de lo sagrado y lo decretado como «profano» según la iglesia, fue algo que duró hasta muy entrado el Siglo VII.

Poco a poco el cristianismo fue ganando terreno a lo largo de Europa, y los antiguos paganos fueron sustituyendo sus amuletos, por crucifijos, rosarios e imágenes de cristo, santos y vírgenes…

 

Hagamos una breve pausa para profundizar en el concepto de «pagano», ya que a partir del desconocimiento del significado de los conceptos y palabras, es que muchas veces se cae en la ignorancia que nos lleva a la confusión. 

Pagano:

Del latín «paganus», que significa «habitante del campo» o «rústico» y que a su vez tiene su raíz en la palabra «pagus» que significa «aldea».

El uso de esta palabra se encuentra por primera vez en inscripciones cristianas de principios del siglo IV y que se utilizaba para designar a quienes en aquella época no querían asentarse en las viviendas dentro de las cercanías de las ciudadelas reales y acoplarse a las costumbres religiosas de los monarcas que gobernaban las tierras; de manera que continuaban acentuándose en las tierras campestres y además muy arraigados a sus costumbres en conexión con la naturaleza, las estrellas y las energías sutiles.

El término pagano nunca fue un concepto «negativo», ni significaba que la persona pagana fuera una personas malvada, maligna o similar. Hasta el momento en que la iglesia empezó a imponer el cristianismo como la norma para todos los ciudadanos y pobladores de las tierras en las que se auto habían otorgado el control y poder.

Sin embargo muy a pesar de los reyes y líderes religiosos, siguieron existiendo las curanderas que sabían todo de las hierbas, así como las práctica de los festivales para celebrar cada estación del año y conectar con la fertilidad y la abundancia de las cosechas.

Pero llegó el día en el que todo esto se convirtió en una molestia para la monarquía y se consideró una amenaza para la religión católica, y así en el año 959 el rey Edgar el «Pacífico», quien gobernaba en Wessex, Inglaterra, proclamó que cada sacerdote debía promocionar con gran celo el cristianismo y buscar la extinción total de toda práctica pagana; de modo que había de prohibirse los actos celebrados en las fuentes, pozos, lagos, las conexiones lunares, estacionales y todo tipo de ritual relacionado con las estrellas y la naturaleza en general. 

Esto aún no era la inquisición… pero fue el inicio de la condena a las costumbre paganas.

Todo porque lo que buscaban hacer con esta gente del campo, era atraerlos a las viviendas cercanas a los castillos y casas reales, para que sirvieran de mano de obra, trabajaran los campos, la panadería, cocina, caballerías, servidumbre y demás servicios requeridos para mantener su estatus y comodidad. La misma historia de Egipto narrada en el Éxodo.

Pero las prácticas paganas implicaban guardar descanso y dedicar atención plena a ciertos días y fechas específicas, lo que implicaba que su dedicación al servicio 24/7 no era algo que estaban dispuestos a intercambiar por un techo, comida y trabajo bajo el control de la corona y la iglesia.

La gente era libre y mantenía una relación con lo espiritual que se integraba perfectamente con las rutinas diarias, de manera que había un tiempo para trabajar y otro para el aspecto espiritual, sus conocimientos eran tales que sabían que el mayor esfuerzo y tiempo invertido era para el segundo aspecto, ya que en realidad es de ese plano que todo emana para la manifestación física.

La corona y la iglesia, por otro lado, querían esclavos que hicieran el trabajo por ellos y todas estos festivales y celebraciones, rituales y demás prácticas terminaban siendo no convenientes pues interrumpían el tiempo de trabajo.

» Y así comienza la famosa caza de brujas en la que todo aquello que supusiera una amenaza para la supremacía de poder de la corono y sobre todo de la Iglesia, era erradicado y “purificado” en la hoguera».

Pero en qué momento el ser «pagano» se convierte en ser «bruja»… Y aclaremos otra cosa, pues a pesar de que sí existieron casos registrados de hombres acusados de ser brujos, en su mayoría el término «bruja» era específicamente atribuido al sexo femenino.


Hagamos otra pausa y profundicemos en el concepto de «bruja»…

En realidad encontrar el origen de la palabra «bruja» ha sido difícil, pues etimológicamente no existe y equivocadamente se cree que tiene su origen en el idioma Catalán y que originalmente se escribía con «X» «bruxa», sin embargo existen registros que indican que la palabra «bruxa» surgió por primera vez hasta el siglo XIII, aproximadamente 50 años después de que surgieran las acusación de que las mujeres paganas eran brujas, por lo que los tiempos y eventos no cuadran.

Ahora bien, investigando un poco más y para eso me refiero a «mucho más», me tomé la tarea hace algunos años de leer una cantidad interesante de libros relacionados con el tema de las brujas en términos de historia, leyendas de diferentes pueblos y épocas, diarios reales de personas que vivieron las experiencias de primera mano e incluso documentos que datan de la época de las primeras persecuciones, en los que quedaron registrados las documentaciones de acusaciones, juicios y supuestas pruebas que la iglesia utilizaba para determinar si una mujer era o no bruja…

Y así finalmente encontré algo que me dejó impactada, pues debo contarles que antes de adentrarme por completo en la Kabbalah, exploré y practiqué la Wicca en solitario y en mi búsqueda por entender las combinaciones de plantas, cristales, esencias y otros elementos empleados en rituales «mágicos», me topé con un tratado de «Alta magia Kabbalística», en el que explicaban que tanto la combinación de los elementos específicos como las palabras o invocaciones a ciertas energías correspondientes así como el día, la hora y lugar en el que se llevaría a cabo el trabajo de «magia» eran muy importantes de tomar en cuenta y llevar a cabo al pie de la letra para que los resultados fueran manifestables. Y esta era la razón por la cual muchas mujeres de aquella época, se reunían a realizar «ceremonias» a ciertas horas del día… sobre todo en las noches de Luna Nueva y Luna Llena, utilizando una serie de elementos «misteriosos» como libros de origen desconocido, escobas, hierbas y otros elementos como tierra, piedras, agua, inciensos, etc.

Pero mencionaban que lo que más temor les causaba a los curiosos o personas que habían presenciado los rituales sin pertenecer al círculo de estas mujeres, eran las invocaciones que pronunciaban en un idioma que no podía entenderse y que siempre pronunciaban en todos sus encantos y hechizos la frase «Bru Ja»

¡¡¡BINGO!!!

En un tratado de Alta magia Kabbalística, si no han tenido la oportunidad de ver uno… aparecen una serie de figuras que forman estrellas de 6 picos, pentagramas y otras figuras denominadas sellos, que son la combinación de códigos específicos que sirven como llaves para activar determinadas cosas que la personas que está realizando la actividad solicita a los planos superiores.

Si bien, existen libros de este tipo en diferentes idiomas, hay algo que guardan en común… y es que todos guardan códigos en letras hebreas – arameas y ciertas «oraciones» o frases que sirven para activar los códigos están siempre en este idioma.

Pero hay una frase que siempre se utiliza en todas las oraciones, esta frase nunca cambia, es la que abre todas las oraciones y luego según para lo que se requiera, el texto cambia, pero la frase de apertura siempre es la siguiente:

«Baruj Atá Adonai Eloheinu Mélej HaOlam…»

(transliteración)

«Bendito seas Tú, Señor, nuestro Dios, Rey del Universo…»

(traducción)

 

Luego de esta explicación, encontré que esta frase que abre todos los rituales, era la razón por la cual estas mujeres habían adquirido la etiqueta de «Brujas», pues la palabra bruja viene de las primeras palabras de la oración «Baruj Atá» que poco a poco quedó como «Bru Ja».

Así entonces resumimos que Bruja tiene su origen en el Hebreo – Arameo, en la palabra «Baruj» que se traduce como «Bendito» y «Atá» que se traduce como «Seas», es decir que:

Bruja significa «Bendita Seas»

Y así, de una bendición surge la etiqueta más temida que cobró vidas y sigue cobrando calumnias y discriminación, así como provocando leyendas y miedos a lo largo de la historia en muchas culturas hasta hoy…


 

Regresando a la historia que les venía narrando…

En plena lucha de poder entre Catolicismo y Protestantismo, las brujas y las denominadas «prácticas demoníacas» (antes rituales paganos), aparecían en todos los rincones. Sus conflictos fueron excusa suficiente para dar lugar a una terrible e injusta masacre excusada con la famosa “caza de brujas”.

Los campesinos habían mantenido los antiguos cultos durante la Edad Media y ahora eran cazados y quemados bajo la acusación de ser brujos… pero no sólo ellos, resulta que muchos nobles que se acercaron a la cultura pagana y entendieron su significado, por lo que se encontraron algunos hombres que corrieron la misma suerte acusados de «brujería».

Estos hombres eran cultos filósofos y artistas que se dedicaron a crear una nueva cultura a partir del arte y de las ideas clásicas. Un buen ejemplo de ello son los estudios de «Paracelso», que usaba pociones con sus pacientes y creía que el médico no sólo debía tratar la parte del cuerpo enferma, sino que debía restaurar el equilibrio de la salud física, emocional y espiritual en la persona.

Es realmente curioso como a partir del Siglo XVI, tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y el auge de las conquistas y posteriores colonias, surgió a circulación la práctica y consulta a los alquimistas, quienes salieron ilesos de la inquisición gracias a la famosa búsqueda de la «Piedra filosofal» que podía convertir cualquier metal en Oro, metal precioso y muy solicitado por la Corona y la Iglesia quienes eran los principales interesados en apoyar las causas alquimistas, aunque de forma solapada.

Los alquimistas creían que el espíritu y la materia eran uno en la creación… para ellos cualquier material podría ser convertido en oro. Pero sólo los tontos de la inquisición creyeron que se trataba de oro como el metal que conocemos.

Tomando el plomo como metal base y mezclándolo con otros podría ser transformado en mercurio y luego en oro. En este proceso, se destilarían espíritus volátiles que en su quintaesencia serían el elixir de la vida.

Esto era solamente un código que entenderían aquellos que tenían conocimientos previos de la Kabbalah, de manera que cualquiera que leyera a primera vista creería que se trataba de un método para convertir metales en oro, cuando la realidad era que la Kabbalah explicaba que se trataba de iluminar(oro) la materia (metales), conectando con la fuerza del alma o espíritu (quintaesencia) que era el poder de transformación de todo a la vida eterna.

Más adelante, como sabemos algunos científicos no tuvieron tanta suerte. Galileo y Newton, por ejemplo, fueron acusados de brujería, entre muchos otros… lo curioso es que entre las pertenencias de estos afamados científicos, se encontraron copias del Zóhar con apuntes sobre sus descubrimientos y comprensión de los escritos Kabbalísticos. Prueba de ello algunos de estos libros y cuadernos de apuntes se encuentran en museos donde son exhibidos como piezas que pertenecieron a estos hombres que marcaron la historia.

Otro dato importante que vale la pena tomar en cuenta, es que en el siglo XVIII los aspectos sexuales de la brujería eran los que más obsesionaban al pueblo. Las enseñanzas de la iglesia eran muy estrictas y esto daba lugar a fantasías sobre orgías que se llevaban a cabo en días específicos de la semana o del año en estos grupos de personas catalogados como brujos.

Esta fue otra de las «pruebas» que la iglesia utilizaba para acusar de brujería a las personas, pues en algunos de los registros que datan de la época de la inquisición, algunos de los vecinos notaban que las noches de los Viernes así como en las Lunas Llenas, se escuchaban sonidos que denotaban prácticas sexuales y que a juzgar por los gemidos y gritos, según quienes describían la situación, simplemente no podía ser el encuentro entre una pareja, ya que el placer era tal que hasta los mismos testigos auditivos no podían evitar caer en el «embrujo diabólico» del deseo carnal… jajajajaja

La explicación que esto tenía, es que los kabbalístas saben muy bien que el día adecuado para entablar encuentros sexuales entre esposo y esposa, son las noches de «Shabbat» que es a partir del atardecer del día Viernes, como lo indica la Torah en el Génesis. El motivo de esta especificación, es debido a que en el día de Shabbat nuestras almas están destinadas a subir a los planos superiores para recargarse y limpiar las energías negativas; esto se realizaba por medio de los rituales espirituales como lo son el descanso, la comida y las relaciones sexuales con la pareja.

Los temerosos testigos acusadores, que obviamente estaban inclinados a las prácticas religiosas, habían sido convencidos de que el sexo era una herramienta diabólica para caer en pecado y que de ninguna manera podía disfrutarse y además solamente podía emplearse para la procreación.

De manera que al escuchar estas sesiones extremadamente candentes entre sus vecinos «paganos», en su interpretación era imposible que se tratara únicamente de dos personas y afirmaban que se trataba de orgías o que las mujeres entablaban sus sesiones sexuales con el mismo demonio!!!

Y así el sexo se convirtió en algo diabólico y de brujas…

 

Un dato curioso… que nos ayuda a atar cabos, es el hecho de que la «Santa Inquisición» fue fundada en el Sur Francia en el siglo XII y luego llegó a en el Siglo XV a España épocas muy similares con la aparición de los textos sagrados de la Kabbalah que surgieron en los siglos XII y XIII en el sur de Francia (Provenza) y en España (Cataluña). 

Aún hay mucha información que compartir respecto al tema, pero para cerrar este post y prometiendo una continuación, quiero aclarar algo importante con respecto a lo que dice la Torah sobre las brujas, ya que es de la Biblia que la iglesia se respalda para promover o descartar ciertas costumbres y actividades.

Si bien sabemos la Biblia es una copia mal traducida de la Torah, (amplía el tema en el siguiente artículo: Los secretos de la Torah: un manual de vida…), en su mala traducción existen varios versículos que mencionan que ya en aquella época existían las personas que se dedicaban a la «Magia», la adivinación, etc. y de igual forma hay instrucción de que no se debe acudir a ellos e incluso hay que matarles.

Sin embargo existe un pequeño detalle y es que la Torah es muy específica cuando se refiere a que no aprueba a los «hechiceros», «adivinos» o «agoreros», en ningún momento se hace mención de las «brujas» ya que la palabra ni siquiera existía como tal, y tampoco se menciona prohibición alguna sobre las costumbres y prácticas paganas en relación a las conexiones con la naturaleza que en realidad es lo que la Torah y la Kabbalah nos da como instrucción de hacer… santificando el ciclo lunar, las ventanas cósmicas importantes, el uso de la Sal, el Agua, inciensos y plantas específicas para rituales determinados que nos conectan con energías importantes que nos aportan beneficio en la vida.

Para el siguiente post, hablaremos de lo que significa específicamente el término «hechicero» y cuál vendría siendo la diferencia con una «bruja». De igual forma hablaremos de la simbología y significados esotéricos de los accesorios inseparables de las brujas y el misterio detrás de ellos… Estén pendientes!

La Tefa.-

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