7. Yom Kipur/ La historia de Jonah (Jonás)…

La historia de «Jonah/ Jonás y El Gran Pez», es una historia que se acostumbra leer y estudiar en Yom Kipur, un día en el que enfrentamos la oscuridad interna y examinamos todas nuestras acciones y hábitos negativos. Este es un relato que nos deja muchas enseñanzas, pero sobre todo, la importancia de NO HUÍR DE NUESTRAS RESPONSABILIDADES.

Les cuento un poco…

Había una vez un profeta llamado Jonah a quien Dios le pidió se dirigiera a un pueblo de Asiria que se llamaba Nínive y que les alertara, pues iban camino a la destrucción si continuaban siendo egoístas y negativos. Pero Jonah era un chico rebelde que aveces tenía dudas y miedos que le impedían conectar con la certeza y después de escuchar el mandato de Dios, tontamente corrió en dirección contraria, se subió a un barco de carga y navegó hacia el mar junto con algunos marineros. El Creador envió una gran tormenta detrás de él y cuando Jonah y los marineros se dieron cuenta de que era culpa del profeta, él mismo pidió que lo lanzaran por la borda en un intento de terminar con el peligro de la tormenta que ponía en riesgo la vida de los marineros inocentes. Jonah estaba dispuesto a dar su vida para enmendar su error y evitarles el dolor y angustia (expiación) a los demás pasajeros del barco.

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Al caer a las aguas profundas y agitadas un gran pez apareció y se lo tragó completo. Jonah pasó tres días dentro del estómago del gran pez y además sumergido en la profundidad de las aguas inmerso en dos cosas necesarias para la transformación:

«oscuridad y soledad».

Aveces es necesario que un gran pez nos trague enteros, para apartarnos de los distractores tras lo que corremos para huir y evadir nuestra misión de vida y responsabilidades. Al comprender el por qué de nuestros actos cada vez que le hemos hecho daño a alguien, cada falta, error, cada acto egoísta ya sea intencional o involuntario, nos abrimos hacia la posibilidad del cambio, pues sólo en la aceptación y comprensión de nuestros errores es que podemos pasar la página y continuar creciendo.

«Después de todo si no reflexionamos sobre nuestras conductas negativas, no podemos transformarnos».

Yom Kipur es nuestra oportunidad de expandir nuestra consciencia y así tener la capacidad suficiente para contener Luz para el año siguiente. El tamaño de nuestra «vasija» en Yom Kipur determina cuánta Luz tendrá cabida y la única forma de agrandar o expandir nuestra vasija es haciendo una limpieza profunda para sacar todo aquello que nos ocupa espacio innecesario y además esforzándonos por salir voluntariamente de nuestra zona de confort.

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Yom Kipur nos permite renacer.

«Pero para renacer es necesario dejar morir aquello que no nos lleva al crecimiento y que además nos retrasa, nos consume y nos llena de negatividad.

Es una ventana que puede eliminar completamente la negatividad, pero la negatividad sólo puede ser liberada si estamos completamente sumergidos en nuestra oscuridad… Esto significa que es necesario un estudio intensivo de nosotros mismos, escudriñar en nuestras profundidades más oscuras para poder sacar a la luz todo lo que encontremos, no dejar nada oculto, secreto o siendo un misterio para nuestra propia comprensión. Sólo así nos aseguramos de limpiarnos y estar listos para la Luz.

«Esto es preparar nuestra vasija»

El Zóhar dice:

«Todas esas acciones negativas que recordamos serán olvidadas en Yom Kipur y aquellas que olvidamos serán recordadas».

Por lo que nos conviene mucho recordar y deshacernos de cada uno de los aspectos de nosotros mismos que queremos cambiar.

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Fueron necesarios tres días para pensar sobre las acciones negativas y así fue como logró limpiarlo todo; durante el tiempo en el que Jonah estaba en el estómago del pez, en la profundidad del mar, fue capaz de reflexionar sobres sus actos incorrectos.

«Sumergiéndose en su oscuridad la pudo sacar a la Luz».

Los Kabbalistas nos explican sobre la importancia de la reflexión solitaria como componente importante del proceso de limpieza…

«Una de las maneras más fáciles de anular el deseo de recibir para nosotros mismos es sentarnos en silencio por un momento y aislar el deseo específico que causó cualquier accidente, dolor o sufrimiento que le hayamos provocado a otros. Debemos volvernos responsables por estos eventos, y debemos decidir prevenir su recurrencia al destruir y cancelar el deseo que los causó. En el momento en el que tomemos esta decisión, alcanzamos un nivel alternativo de consciencia».  – Días de Poder –

Cuando Jonah alcanzó este nivel de consciencia, fue finalmente liberado. El gran pez lo escupió en la playa y Jonah renació; entonces fue capaz de cumplir el mandato original que Dios le había dado; pero no sin antes aprender en carne propia sobre lo que se suponía tendría que ir a enseñar al pueblo de Nínive… «arrepentirse y vivir una vida mejor».

El verdadero milagro de la historia de Jonah, ocurre cuando el pueblo escucha su mensaje y el rey le ordenó a todos: «Apártese cada uno de su mal camino y de la violencia que hay en sus manos».  Si Jonah no hubiese aprendido la lección de primera mano a través de su experiencia, el pueblo no hubiera recibido la energía del mensaje con toda su potencia, pues un canal no solamente es un medio por el cual se transmite un mensaje, sino es una vía que se encuentra en la misma vibración que el mensaje mismo y la fuente de donde proviene.

De esta forma se nos explica que cualquier cosa que queramos transmitir para cambiar al mundo, primero debe ser transformada en nuestro interior, en nuestra propia vida y solo así nuestro mensaje de cambio podrá ser bien recibido por el resto del mundo.

De otra forma de nada sirven las manifestaciones, las marchas y las exigencias por el cambio que ahora son tendencia en muchos países en los que experimentamos caos y crisis. El pueblo grita que es «injusto» lo que los gobiernos hacen, pero yo les recuerdo que el Universo no es «imperfecto», opera en completo equilibrio y justicia y cada uno recibimos lo que hemos trabajado, si no nos gusta es porque no hemos hecho el esfuerzo necesario para realizar una buena obra en nuestras siembras.

La verdadera transformación es posible para cada alma que se comprometa a una contemplación y limpieza y en Yom Kipur tenemos la oportunidad perfecta.

Cada uno de nosotros es un Jonah en la ballena que es Yom Kipur, entrando a las profundidades de nuestra negatividad, los rincones más oscuros de nuestra consciencia, entrando y penetrando en lo mas profundo hasta llegar a lo que podría ser el punto sin retorno, tal ves con miedo, tal ves con temor de no regresar… pero al final a lo único que no regresamos si nos lo proponemos es a la negatividad.

Yom Kipur es un gran regalo del Creador y del Cosmos, no es una fiesta Judía, no es una fiesta religiosa y no tiene nada que ver con religión, es la oportunidad de aumentar y mejorar nuestra vida física y espiritual.

Ahora les comparto un enlace para quienes quieran ver la Película: La historia de Jonás.

(recuerden no comer porporopos si están haciendo el ayuno jajajaja)

Y les deseo a todos una poderosa y maravillosa conexión, que puedan regresar cambiados y mejorados para experimentar una nueva historia de vida y compartir todos juntos un mundo mejor.

La Tefa.-

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