Los Elementos de la Creación

Ya todos los conocemos, los conocemos desde siempre, los estudiamos en el colegio, los vimos en las caricaturas, los usamos a diario en casa en casi todo lo que hacemos. En realidad no hay nada nuevo que decir sobre ellos, pero en este post quiero compartir sobre un aspecto que se ha dejado de lado respecto a estos elementos que dieron paso a La Creación.

Existen 5 Elementos fundamentales para que todo lo que conocemos exista!!!

Cuatro Elementos están relacionados directamente con el plano físico o Naturaleza y un elemento que se relaciona tanto con el plano superior o Espiritual como con La Naturaleza.

Analicemos un poco el tema…

Fuego, Agua, Aire y Tierra son los 4 Elementos  de la Naturaleza y se pueden definir como las energías arquetípicas que tienen su efecto en nuestro ser, nuestra conciencia y forma de entender el mundo.

El quinto elemento es el Espíritu, conocido también como Prana o Éter, tiene su origen fuera del plano físico y es el que permite que todo tenga vida y da origen a TODO, incluyendo los 4 elementos de la Naturaleza.

Es en base a estos 5 ingredientes que básicamente existimos y que existe todo lo demás a nuestro alrededor, así como todo lo que está en potencia de existir. Cada uno de ellos habita en nuestro interior y aporta energía importante no solo para nuestro cuerpo que pertenece al plano Natural, sino para nuestro aspecto Espiritual, que es en donde de verdad ocurre la magia y empieza toda la historia de nuestra vida.

Saber, conocer, comprender y experimentar en consciencia sobre los 5 elementos es lo que muchos llamarían «cosa de brujas», magia, alquimia, sabiduría antigua, cosa de sabios, etc.

No importa cómo le llamen, lo que si importa es que esta información nos permite comprender nuestro funcionamiento en profundidad, comprender el manejo de nuestro sistema y todos los procesos involucrados.

En cada evento de nuestra vida hay un proceso que respeta los lineamientos establecidos desde el momento de La Creación, estos lineamientos han sido los mismos desde antes del origen de nuestro Universo y se repiten de forma fractal en cada suceso de nuestra realidad sin importar qué tan importante o no, nos parezca, al final todo está conectado y fluye de manera perfecta para que nuestra realidad sea percibida como lo hacemos al final en nuestras historias de vida.

Todo lleva un orden, un lugar y un momento específico…

Conozcamos entonces los aspectos de cada elemento y su relación profunda en nuestra vida.

1. FUEGO:

Es el único elemento que no se agota a medida que se comparte… Todos llevamos un Fuego por dentro, que puede agitarse para ser cálido y nutrir o para quemar y destruir.

La Kabbalah nos cuenta que El Fuego fue el primero de los Elementos con los que se inició a dar origen a todo esto en el primer día de la Creación y esa dinámica quedó inscrita en el historial de los procesos creativos, de tal manera que cualquier iniciativa que tomemos en nuestra vida, empieza también por el Fuego.

En el Árbol de la Vida, este elemento corresponde a la Columna Izquierda que equivale al “Rigor”, o mejor conocido como «aprender por las malas».

En términos psicológicos El Fuego se convierte en entusiasmo, fe, espiritualidad, calor interno que nos impulsa a crear… El Fuego representa la Voluntad.

2. AGUA:

Es el elemento que habita en mayor proporción en nosotros, nuestro cuerpo está constituido en un 70% de este elemento… El Agua es el segundo de los Elementos y según la Kabbalah, apareció en el segundo Día de la Creación.

En relación al Árbol de la Vida el agua está representada en la Columna Derecha, que representa la “Misericordia”o lo que conocemos como «aprender por las buenas»

Siendo el segundo Elemento, en el ciclo de creaciones humanas, también aparecerá en segundo lugar. El Agua es enemigo natural del Fuego puesto que tiende a apagarlo.

En términos psicológicos el Agua representa los sentimientos, emociones, deseos y pasiones. Cuando estas cualidades nos dominan, la espiritualidad disminuye y perdemos la conexión…

Nuestro trabajo consiste en conciliar el Fuego con el Agua, para lograr equilibrio en nuestra vida. Recordemos que tanto el sol como el agua, son necesarios para la fertilidad. Así mismo nuestra “voluntad y emoción” para tener una vida fértil.

El agua puede ser calma o puede ser caos, limpia o destruye pero al final al igual que el fuego “purifica” y da vida.

3. AIRE:

Es el tercero de los Elementos y según la Kabbalah, apareció en el tercer Día de la Creación.

En el ciclo de las creaciones humanas el Aire aparece cuando el Agua se ha retirado, es decir, cuando las emociones se hacen a un lado y reina la razón.

En términos psicológicos el Aire es razón, lógica, orden mental, comunicación, estructuración de las ideas… pensamiento.

El Aire ordena de una manera lógica los impulsos procedentes del Fuego y el Agua.

La enseñanza de la Kabbalah nos dice que el Aire corresponde a la Columna Central del Árbol de la Vida, el equilibrio perfecto entre “Rigor/Fuego” y Misericordia/Agua ” Este elemento también debe ser moderado, ya que Puede ser refrescante como la brisa o destructivo como un tornado arrasando con lo que se atraviese en su paso.

En esta lucha permanente del mundo dual, la batalla constante entre la luz y la oscuridad, el bien y el mal… aunque nos recuerde la trama de Star Wars, no es tan lejano a lo real, pues es nuestra meta de vida conducirnos en el sendero de la Columna Central, no huyendo de nuestras emociones y tampoco de la fuerza de nuestro instinto sino poniendo en partes iguales los ingredientes para poder fluir en armonía.

El equilibrio es lo único que vence permanentemente a la oscuridad, no se trata de huir de lo difícil o incómodo, sino de enfrentarlo, ingresando en su profundidad e iluminándolo desde adentro, superando cada reto que se nos presenta, permitiéndonos ser más fuertes, sabios, es así como evolucionamos espiritualmente… experimentado la vida con su luz y sombra.

4. TIERRA

Es el cuarto de los Elementos y apareció en el cuarto Día de la Creación, en el que nos encontramos ahora.

En relación al Árbol de la Vida, la Tierra así como el Aire, también corresponde a la Columna Central “Equilibrio”.

En términos psicológicos, la Tierra se traduce en sentido práctico, como la «Capacidad de Enraizarse»; y esto es lo que buscamos al final de cada fase o etapa, cuando bajamos todo lo que percibimos, sentimos y pensamos hasta nuestro mundo físico.

El ser humano que empieza su ciclo experimental en el Fuego, vive intensamente sus emociones en el ciclo de Agua, pasa por experiencias intelectuales y de formación de su pensamiento en el ciclo de Aire y termina convirtiendo todas esas experiencias en realidades materiales en el ciclo de Tierra, en donde finalmente todo se manifiesta para poder experimentarlo de forma tangible.

Esto es a lo que llamamos «Vivir el Ciclo de la Vida», pasando por todos los elementos en un fluir equilibrado es «traer el Cielo a la Tierra«.

Conocer los elementos y la manera en cómo habitan en nuestro interior es conocer el funcionamiento de la Creación.

5. El Quinto Elemento “Espíritu”

El elemento más sutil de todos, impalpable al ojo humano, pero que a la vez todos experimentamos a diario, pues es la fuerza primordial de La Creación, esa energía de vida que dió origen a todo lo existente y mantiene unificados a los demás elementos en su participación en lo que conocemos como Vida.

El Espiritu, éter o prana, es esa energía que proviene del origen, lo que en Kabbalah se conoce como “La Luz del Creador”

Está en todas partes en todo momento. Es nuestra esencia.

En relación al Árbol de la Vida, el quinto elemento o Espíritu es lo que impulsó la formación del mismo.

Es el elemento misterioso quizá el que menos conocemos pero el responsable en sí de la existencia!!!

La buena noticia es que todo misterio tiene sus respuestas, solo es cuestión de seguir las pistas y en este caso esas pistas están aquí en el mundo físico, en la Naturaleza, en las huellas que constantemente nos dejan los 4 elementos.

Sigamos los pasos de Adán en el Edén, observando la Naturaleza para comprender La Creación e intentando esta vez, aprender de sus errores para no caer aún más abajo.

La Tefa.

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