EN QUÉ QUIERO CREER?

 

En esta época de Semana Santa muchos experimentan la Fe de su creencia en su máxima expresión, algunos solo quieren darse un merecido descanso y disfrutar del mundo y así mismo experimentan de la misma forma que los que pasean por las calles disfrutando alfombras de colores y alabanzas de incienso y mirra.

Pasan los días y observo que en las redes todos pelean por justificar sus prácticas y alegan tener la verdad y estar haciendo lo correcto porque son católicos, porque son evangélicos, porque son ateos o extraterrestres… lo cual hace que me pregunte a mí misma:
Y que pasa si yo decido experimentar mis creencias en la playa o en el campo o decido experimentarla en un templo o en una cueva en las montañas… ¿Qué es lo que hace la diferencia si al final lo que yo elija tiene repercusión en la manera de experimentar mi felicidad según mi creencia?

Sé que he sido tantas personas en tantos lugares dentro y fuera de este mundo que ya no dudo de ser libre en elegir mis propias creencias. No puedo elegir una sola pues poseo varias, lo que sí es seguro es que son cada vez más propias, basadas en mis experiencias personales recopiladas en el collage de mi vida, eventos que me han dejado lecciones que sin importar el tiempo en segundos o siglos han quedado grabadas en el récord de mi alma y quizá no las recuerde todas pero poco a poco voy recordando.

Recuerdo cómo danzar bajo la luna al ritmo de lo tambores, como cantar mantras mientras reposo en loto, como orar desde el alma recitando las oraciones sagradas, voy recordando cómo distinguir las diferentes caras de Dios, como inclinar mi cabeza frente a la divinidad que habita en mí, mientras voy recordando claramente quién SOY YO!

He levantado altares, me he inclinado y reverenciado ante la vida, he peregrinado por las tierras recolectando la luz y repartiendo sus chispas por donde he pasado para cuando me encontrara en la oscuridad esas chispas puedieran iluminar mi camino sin importar dónde estuviera, pues sabrán siempre en dónde encontrarme. He aprendido que sólo cuando he dejado de creer en mí misma y empezado a seguir las creencias de otros todo se ha hecho difícil y hasta imposible, pues los procesos son individuales a pesar de vivirlos en sociedad.

«Dicen que la Fe es algo que depende de uno mismo y hoy entiendo que depende de mi creer»

Creer en mí, creer en mi verdad, pero para poder creer tengo que vivir mi verdad, verla, palparla, demostrarme a mí misma que es verdad, experimentarla por mi propia cuenta, cuestionarme y no basarme en las experiencias y narraciones de otros, en las historias del amigo de un amigo.

Yo quiero y tengo derecho a escribir mi propia historia y contarla no para que me crean o para convencer a alguien más de seguirme, si no para inspirar a otros a hacer lo mismo y buscar su propia verdad basada en sus propias creencias. Qué importa si tú crees en un dios con alas, que importa si otro cree en un dios extraterrestre, en uno que tenía un hijo que vino a este mundo o en otro de color azul y muchos brazos… Qué importancia tiene si todos creen diferente si al final de cuentas todos deberíamos tener nuestra propia verdad y esa verdad no siempre es la misma, pero al final tiene el mismo origen y ese origen es en nuestro interior; en donde todo existe y ha existido siempre y existirá siempre y por siempre, en donde todo tiene el inicio y el fin en las profundidades de la existencia donde todo es tan real y verdadero que no hay más que la energía pura, en donde no hay separación pues todo es uno y una verdad puede contener infinitamente todas las verdades!

Te has preguntado cuál es tu verdad y si en realidad es tuya o es prestada?…
Stefanie.-

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