LA CARTA QUE ME AYUDÓ A SANAR…

Hace algunos años inicié un proceso personal de «sanación», quería y necesitaba experimentar un cambio en mí desesperadamente.

En aquel momento no sabía que había decidido sanarme, no sabía que lo necesitaba, tampoco entendía de cosas espirituales; intentaba aprender a meditar por mis propios medios y conforme avanzaba mi cabeza aclaraba las ideas y me sumergía en estados de paz que cada vez se prolongaban mas, pero aún habían muchas cosas dentro de mí que aunque en ese momento no sabía que existían, estaban allí provocando dolor y ya llevaban mucho tiempo guardadas y aparentemente olvidadas.

Mientras seguía en mi proceso desconocido y digo desconocido porque no entendía exactamente hacia dónde me dirigía, me fui cruzando con muchas personas que compartieron conmigo su sabiduría, por medio de otros conocí a quienes hoy son algunos de mis maestros y otros más me alentaron a explorar nuevos horizontes de los cuales regresé con muchas experiencias maravillosas que jamás pensé vivir y que me ayudaron a avanzar en el camino a la sanación!!!

Aquí haré una pausa que considero necesaria, para explicar un poco a qué nos referimos cuando hablamos de SANACIÓN, lo cual no es precisamente un término «New Age», es un término ancestral que quizá muchos asocien con el «sana, sana y la colita de rana» que las abuelitas nos cantaban cuando nos curaban con su pomada mágica cura todo y nos sobaban con esas manos maravillosas. En realidad no está tan lejos de la realidad pues ese era un método muy efectivo para curar heridas 🙂

El término de SANACIÓN tiene que ver con  la acción y efecto de curación por medio de prácticas esotéricas o como se les llama en la actualidad «alternativas». En lo personal no considero que estas prácticas deban ser etiquetadas como alternativas sino más bien fundamentales, pues después de haber vivido varias experiencias puedo dar mi testimonio de que son REALMENTE EFECTIVAS Y DURADERAS, pueden erradicar verdaderamente cualquier mal, utilizando métodos 100% naturales y accesibles y que de manera bien aplicada no provocarán efectos secundarios negativos, como sucede con una buena parte de la medicina moderna.

Regresando a la historia…

Todos los experimentos espirituales a los que me sometí en mi búsqueda, provocaron efectos inmediatos, si no los percibía en el instante, pasaban horas o algunos días pero nada más que unos cuantos días y hasta el día de hoy puedo decir que esos efectos permanecen y estoy segura de que permanecerán en mi alma eternamente llegando hasta mis futuras generaciones.

En una ocasión visité a una amiga que posee un don maravilloso, pasé la mañana en su clínica platicando con ella y antes de dar por terminada la visita me sugirió que hiciera un ejercicio en casa, el cual consistía en realizar una carta a cada una de las personas a quienes yo sentía que debía perdonar y a quienes consideraba que debía pedir perdón (aunque estas personas ya no estuvieran en este mundo o incluso ya no tuviera contacto con ellas); la idea era escribir tantas cartas como sintiera necesario, con mi puño y letra y luego había que quemarlas y desechar las cenizas. Luego me indicó que era un ejercicio que me ayudaría a liberar algunas cargas que ella podía percibir a través de mi Aura las cuales estaban provocando bloqueos que no me dejaban avanzar y que por algún motivo yo no había podido sacar por otros medios.

Esa tarde no pude realizar el ejercicio porque tenía que atender mis tareas de la casa con los niños y demás asuntos de rutina hogareña, pero durante la noche antes de dormir ya con la cabeza enfocada, me puse a reflexionar y sentí la necesidad o se me ocurrió la idea de hacer este ejercicio con un toque ritual, muy característico de mi parte jajajaja, debo confesar que me encantan los rituales!, nunca nadie me enseñó a practicarlos pero siempre he sentido un profundo llamado hacia todo ese misticismo y magia que conlleva realizar un ritual, seguramente son rasgos adquiridos en mi vida pasada como chamana la cual descubrí un poco más adelante, pero lo importante es que me encantan y lo disfruto mucho; así que empecé a preparar todo, busqué papel y lápiz, fuego, inciensos de salvia y mirra, un cuenco de barro para realizar la quema y en una pequeña mesa que uso para meditar y colocar mis cristales y demás utensilios, preparé un espacio especial, dedicado a mí misma.

Inicié mi ritual, encerrada en la habitación que uso para meditar, junto a la ventana con la Luna como testigo y acompañante, quemé mis inciensos para purificar el espacio y convertirlo en un espacio sagrado pues lo que estaba por hacer sería algo muy importante para mi vida ( La Mirra y la Salvia se utiliza  para purificar y proporcionar paz, consagrar y bendecir lugares u objetos y además favorecen la meditación). Luego de purificar el espacio y las herramientas que utilizaría, me puse a meditar pidiendo ayuda y guía para poder liberar por medio de la energía de las letras y palabras todo lo que necesitaba ser sacado de mi. Recuerdo que medité con intención total, como por 20 minutos hasta que me sentí serena y en paz, abrí los ojos y empecé a escribir. Lo que sucedió después fue sorprendente…

Perdí la noción del tiempo, escribía y escribía mientras observaba como salían tantas cosas y se plasmaban en el papel, recuerdos dolorosos, eventos traumáticos, relatos que ya ni siquiera recordaba que guardaba en lo profundo de mis archivos, todo empezó a salir de tal manera que yo no podía creer todo lo que había dentro de mí, habían cosas que hasta llegué a dudar que me hubieran pasado a mí, eran cosas que tenía mucho tiempo de no recordar desde el momento en que pasaron a muy temprana edad, haciendo un recorrido por mi evolución hasta los últimos acontecimientos, pero la cosa es que todo iba saliendo poco a poco, llenando hojas de lado a lado, algunas veces las hojas terminaban un poco húmedas por las lágrimas que acompañaban la escritura, pero eran lágrimas liberadoras, ya no dolían, fueron lágrimas derramadas satisfactoriamente para cerrar todos esos capítulos necesarios de mi vida.

Y así pasaron un par de horas, hasta que ya no pude escribir más!, no sólo porque me dolía la mano, sino porque ya no salía nada más. Si hubiera tenido que enviar esas cartas por correo me hubieran cobrado carísimo por el peso jajajaja, pero no había duda de que era todo el peso que cargaba desde siempre y que hoy agradezco haber soltado.

Di las gracias y quemé el papel, no volví a leer las cartas desde que terminé de escribirlas, ya no quise saber nada, solo doble el papel y las quemé y me dediqué a observar como el Fuego las consumía lentamente hasta convertirlas en nada, no quedó nada de nada, solo cenizas negras que luego enterré en mi jardinera en la entrada de la casa dónde hoy no paran de crecer las plantas 🙂

A la mañana siguiente empecé a experimentar los efectos positivos y entonces entendí que todo lo que había estado haciendo desde hacía varios meses era SANARME A MI MISMA y estaba dando resultado!!!

El día de hoy quise compartir esta historia con ustedes porque leí un post que hablaba sobre «El ritual de la carta de liberación del clan familiar» y recordé este evento de mi vida que sin duda fue un proceso muy hermoso y sanador para mi.

Para los que quieran disfrutar de la experiencia, acá les dejo el link sobre el ritual de la carta de liberación (https://www.infomistico.com/portal/ritual-carta-liberacion-clan-familiar/) , lo único que necesitan es la intención y determinación para llevar a cabo este «ejercicio» tan sencillo pero taaaaan efectivo.

 

 

Como siempre, mucha Luz y Amor para ustedes. Námasté

Stefanie.-

 

 

 

 

 

 

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